Es cierto que los enormes sacrificios a los que se somete al pueblo español son producto de una crisis bárbara y parece que interminable, pero también es cierto que van a pagar justos por pecadores y que los culpables de tal crisis van a salir indemnes de la misma.

La crisis y el Gobierno de España

Ni el anterior Gobierno, presidido por el Sr. Rodríguez Zapatero, ni el actual han sabido manejar una crisis económica que está dejando los bolsillos de los españoles vacíos, que está arruinado a las empresas y que está llevando al Estado español a la bancarrota, por el enorme coste de la deuda financiera.

El Sr. Rajoy aludió en su intervención ante las Cortes Españolas, ante los representantes del pueblo, que se sentía atado y que no le quedama otro camino que aprobar unas medidas que están en contra del programa con el que se presentó a las elecciones el otoño pasado. En una frase: el Gobierno no es libre para gobernar.

Si el Gobierno no es libre para gobernar, los españoles, que han elegido libremente a su Gobierno, están siendo defraudados, engañados, vilipendiados por unas instituciones carentes de significado. Si hasta el año 1975, tuvieron una dictadura, que los gobernó durante casi cuarenta años, ahora están sufriendo la dictadura de los mercados financieros, alentada por la incapacidad de los organismos europeos.

La democracia fraudulenta de Europa

El caso de España es similar al de Grecia, Portugal, Irlanda o Italia, cuyos ciudadanos están sufriendo unos recortes que les van a hacer retroceder unas cuantas décadas en su progreso económico, conseguido no sin esfuerzo. La ley del capital manda en estos tiempos en la vieja Europa. No se vislumbra la luz al final de un túnel muy largo y oscuro, pues las bolsa, a pesar de tanto recorte en salarios, en ayudas sociales, en sanidad, en educación, en jubilación, no deja de bajar y la prima de riesgo está por las nubes.

Si los mercados siguen dictando las medidas, si los gobiernos están en manos de lo que digan los más economicamente poderosos, si Europa no da un paso adelante en su unión total, los ciudadanos de muchos paises europeos entenderán que les están gobernado unas marionetas del dinero, manejadas por politicos irresponsables y banqueros codiciosos. En definitiva, pensarán que la democracia es una farsa.

El Banco Central Europeo tiene la llave para calmar a los mercados financieros, pero es timorato en sus decisiones. No es de recibo que en Alemania paguen menos de un 1% para financiarse, mientras en España tengan que hacerlo a un siete por ciento. Los responsables del Banco Europeo deberían, por el bien de los asalariados, de los parados, de los dependientes, de los jubilados, de los enfermos a los que se les niega acceso a la sanidad, de los estudiantes que no pueden costear sus estudios, pensar que la unión financiera es el mayor reto que tienen por delante.

Si lo consiguen, los cuidadanos europeos, en especial los más necesitados, se lo agradecerán y la democracia volverá a brillar en esta tierra paradigma de libertades.