Los pájaros, los más madrugadores, nos anuncian el día con sus cantos, para recordarnos que la vida está ahí, que es bonita y que hay que aprovecharla.

Su capacidad de volar les convierte en unos seres rápidos y precisos; de todos los animales ellos son los que más viajan. Hoy están en África, mañana en España, y al día siguiente en el norte de Europa. Escogen el lugar, el clima y el paraje que más les conviene para cada estación.

Los pájaros, infatigables viajeros, nos fascinan con su canto, con su elegancia, con su vuelo y con la belleza de su plumaje, y son quizás junto a los peces los seres más bellos y alegres del universo.

Clases de pájaros, muchas y todos son capaces de volar

No es de extrañar que los hombres siempre hayamos envidiado la capacidad de volar de estos seres privilegiados por la creación. Desde los principios de la Humanidad, hemos querido volar, y por fin después de miles años lo hemos conseguido a base de técnica y de ingenio. En cambio, los pájaros lo hacen sin ningún tipo de esfuerzo desde los primeros días de su existencia. El poder volar es una de las características de los pájaros.

De todas las clase de pájaros, no sólo envidiamos y admiramos de ellos sus vuelos, sino que nos alegramos con sus cantos, apreciamos la belleza de sus formas y colores, nos contagian la alegría de vivir, nos reconcilian con la naturaleza en general, es decir, con el bosque, con el monte, con los huertos, con los jardines y con el medio rural, incluso los gorriones alegran las calles de algunas urbes. Son los ambientes donde ellos mejor se desenvuelven.

Los pájaros con su canto se comunican entre ellos, y también con otros seres

Algunos investigadores como Guillermo Enrique Hudson, gran escritor y naturalista, apasionado de los pájaros desde su niñez, afirmaba que los pájaros por medio de sus cantos dan información de sí mismos como quién es su pareja, qué sexo y edad tienen o qué estatus representan en su familia.

Hay que saber escuchar a los pájaros, observarles, y entonces sabremos del canto peculiar de cada uno de ellos. Por el sonido de sus trinos podemos identificarlos, sin necesidad de verlos. El pájaro puede estar escondido y no tenemos más datos de su presencia que su canto; la noche, la niebla, la espesura del bosque o del campo, y otras muchas circunstancias nos ocultarán su visión, y sin embargo no podrán impedirnos escuchar su llamada o su canto.

Escuchar el canto de los pájaros desde el amanecer hasta el anochecer es uno de los grandes placeres que nos ofrece la naturaleza, aprovechémoslo.

En muchos espacios protegidos, como los Parques Naturales Declarados, a los pájaros como aves que son, se les dedica especial protección.

El jilguero, un bello pájaro con un espectacular canto

El jilguero es un pájaro que vive silvestre y en cautividad. Un bello pájaro que sorprende por su colorido, y al igual que el ruiseñor su excepcional canto es de gran musicalidad.

Este pájaro se adapta fácilmente a la vida en domesticidad, por eso es uno de nuestros pájaros más conocidos. Como pájaro de jaula es un gran compañero de los seres humanos y canta junto a nosotros casi todo el año.

El ruiseñor, un pájaro silvestre y de jaula

El ruiseñor, desde que empieza la primavera y hasta que finaliza el verano, canta a todas las horas del día y de la noche. El mal tiempo le quita las ganas de cantar; entonces por sus silencios sabemos que viene lluvia y viento.

Su bello canto parece una obra de arte, es como si dispusiera de toda una orquesta de instrumentos y de voces. El ruiseñor vive como pájaro silvestre y también como pájaro de jaula.

Pájaro cuco, pájaro silvestre con un peculiar canto

El cuco, llamado también cuclillo, es un pájaro silvestre. Todos le conocemos por su peculiar canto tan fácil de imitar. Con su canto nos anuncia la primavera. Vienen a España de África en la primavera y se van extendiendo por toda Europa hasta Escandinavia.

Los cucos son un poco “criminales” en su manera de reproducirse: cuando está a punto de poner sus huevos, la hembra escoge un nido de otra especie de pájaro más pequeño para que éste le incube sus huevos. Una vez nacido, el joven cuco arroja del nido a los polluelos del pájaro que le ha incubado hasta que caen fuera y mueren. Impresiona que sus “padrastros”, a pesar de esta circunstancia, alimenten y críen a los jóvenes cucos. Parece algo antinatural, pero así es el ecosistema.

El pardillo, un pájaro silvestre y doméstico

El pardillo es un pequeño jilguerillo que vive como pájaro silvestre y también se adapta fácilmente a vivir como un pájaro doméstico. Tienen un plumaje pardo en el cuerpo y el de la cabeza es de color rojo.

En libertad es muy movido y alegre, y además de volar sabe trepar por los árboles con mucha facilidad. No suele emigrar, y más si encuentra parques o jardines que tengan abedules para alimentarse de sus semillas en otoño o invierno.

En tiendas online, se pueden ver y elegir otras clases de pájaros más exoticos.

Como conclusión, sepamos escuchar y observar a los pájaros, y sabremos lo qué hacen y lo qué nos quieren decir. Estas entrañables criaturas de la creación recrean nuestra vista, nuestro oído y nuestros sentimientos. Están ahí, muy cerca de nosotros. Debemos quererlos y respetarlos a cada uno con sus propias características pues nos traen la paz y el sosiego con su belleza y alegres cantos.

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