
- Padres e hijos - Frederick Dennstedt
El Síndrome del Nido Vacío es conocido entre la población adulta de más de 40 años ya que son ellos quienes generalmente lo padecen. Y se da en un momento muy particular en la vida de cualquier hijo y de cualquier padre: cuando los pequeños de la casa crecen y se emancipan. Entonces, los padres que se quedan en el hogar familiar suelen sentir que han dejado de ser importantes en las vidas de sus hijos y comienzan a sentir angustia, tristeza, y a veces, depresión.
Se termina más que una etapa
El vacío que dejan los hijos cuando se independizan, va más allá del espacio físico que ocupaban en la casa. Se extiende hasta el plano existencial de los padres, quienes dedicaron gran parte de sus vidas a criar a sus retoños. Un período significante en tiempo y vivencias se termina para comenzar otro, desconocido totalmente, y en gran parte de los casos, largamente indeseado.
Aunque suele ser más común en las mujeres (que por si fuera poco, en general están atravesando la menopausia), el síndrome afectará por igual mucho más a aquellos padres de mayor edad. Sin embargo, el factor principal es la calidad y duración de la relación que haya existido entre padres e hijos.
Actualmente, las personas suelen comprometerse, casarse y tener hijos más tarde en sus vidas (en comparación con las generaciones pasadas), dado que el desarrollo de una carrera profesional ocupa un lugar muy importante y cuentan con la vivienda familiar y el apoyo de sus progenitores. Así, todos comparten el hogar durante más tiempo, lo que puede contribuir a agravar el síndrome.
Otro factor: cuando los padres han dejado alguna profesión por criar a sus hijos, o cuando se trata de padres solteros. Aquí, tanto hombre como mujer, dedicaron casi totalmente sus vidas a procurar el bienestar del niño, por lo que cuando este se va de casa, sienten el vacío del “¿y ahora qué?”
Cómo superar el síndrome
Si bien, este síndrome se genera en la mayor parte de los padres, hay quienes viven la nueva etapa como una especie de liberación; una gran responsabilidad deja el paso abierto para volver a disfrutar de otras cosas. Y esta es la mejor forma de superar el Nido Vacío.
Algunos consejos para lograrlo parecen ser algo obvios, pero realmente quien está en esa condición no suele ver las posibilidades que se han generado:
- los tiempos. Cambiar la rutina; ya no debe pensarse el día de acuerdo a las actividades de los hijos, es hora de pensar en cómo aprovechar el día de acuerdo a las necesidades personales.
- las madres, que además eran amas de casa, una buena idea es empezar algún estudio o proyecto: tener la mente ocupada en otras cosas, verter energía y tiempo en ellas.
Para quien está viviendo el cambio, puede ser difícil entender que las cosas son más sencillas de lo que parecen. Es verdad que se termina un ciclo y que como todo cambio, uno siente nostalgia por el pasado e incertidumbre o ansiedad por el futuro. La clave está en lograr separar esos sentimientos.
