Aunque el yoga no ha llegado a los países occidentales hasta el siglo XX, esta disciplina cuenta con miles de años de antigüedad y ha sido practicada en la mayor parte de los países asiáticos durante generaciones. La tradición asiática sitúa los orígenes del Yoga aproximadamente en el año 3000 antes de Cristo, cuando habría nacido como disciplina entre los Valles del Indo y Saraswati. Esta fecha corresponde con la de los primeros textos escritos que reflejan estos ejercicios, los Vedas, textos sagrados que originalmente provienen del sánscrito y que suponen el origen de la cultura hindú. No obstante, hay indicios en el mar de Arabia y en cordillera del Himalaya, donde se han encontrado esculturas en posiciones de yoga, de que esta disciplina es mucho más antigua y que podría remontarse incluso 5.000 años antes de Cristo.

Los orígenes del yoga

El nacimiento de esta disciplina está probablemente ligado a la medicina tradicional en India, donde se relacionaba el bienestar personal con el control de la mente y la ejercitación del cuerpo. Así, el cuerpo, según la teoría del yoga, tiene tres necesidades principales: la necesidad física (salud y actividad), la necesidad psicológica (conocimiento y poder) y la necesidad espiritual (felicidad y paz). Cuando se consiguen las tres, hay armonía. El yoga constituye además uno de los seis dársanas o doctrinas fundamentales del hinduismo, lo que refuerza su íntima relación con el subcontinente indio.

Según la mitología hindú, el Yoga es de origen divino y eran ejercicios practicados por las divinidades. Su aparición en la tierra se debe a un pez (Mat-sya) que presenció cómo el dios Shiva enseñaba a su esposa los ejercicios de yoga. El pez imitó estos ejercicios y al practicarlos se convirtió en hombre.

El principal libro sobre yoga: los Yoga Sutras de Patanjali

El siglo V a.C. supone una referencia en la evolución del yoga como disciplina. En esta época, Patanjali escribió sus Yoga Sutras, en los que explica las bases de la escuela Raja Yoga, también conocida como Astanga Yoga. No obstante, esta rama se considera como la base de todas las demás ramas del yoga, ya que recoge todo el conocimiento sobre yoga que existía hasta el momento. Es un yoga basado en ocho pasos que marcan el camino hacia la realización personal.

Aunque otros textos, como los poemas épicos el Ramayana de Valmiki, y el Mahabharata de Vyasa hablan sobre diversos aspectos del yoga y suponen una referencia, los Yogas Sutras están reconocidos por todas las escuelas como el texto básico del yoga. Los ya citados Vedas son también esenciales, ya que recogen los primeros testimonios sobre esta práctica y enumeran, por ejemplo, los famosos siete chakras del yoga.

La difusión del yoga en el mundo

El yoga ha tenido una gran influencia en todos los países asiáticos, sea cual fuera su religión o tradiciones. En este sentido, el yoga mutó de forma diferente según la tradición por la que fue asimilado, dando origen a diferentes tipos de yoga: hindú, chino, tibetano... Estas tradiciones se han ido consolidando en los diferentes sistemas de yoga tradicionales (Mantra Yoga, Astanga Yoga, Hatha Yoga, etc.) y siguen siendo ampliamente practicados en sus diferentes modalidades locales.

El Yoga contemporáneo nace a principios del siglo XX y marca la difusión de la disciplina en occidente. Esta difusión se debe principalmente a la llegada de maestros orientales a países occidentales y al estudio por parte de intelectuales europeos de los textos antiguos escritos en sánscrito.

El yoga más practicado en Occidente es el “Hatha yoga” o yoga basado en el ejercicio muscular. Sus rasgos más característicos son las asanas o posturas de yoga, entre las que destacan la posición del loto o los ejercicios iniciales, denominados salutación al sol. Es un yoga que incluye elementos de purificación y meditación. En los últimos años el yoga ha experimentado además un crecimiento en ciertos puntos de África, especialmente en Sudáfrica o Ruanda.