El sistema mundial que había funcionado según el patrón oro fracasó después de la Primera Guerra Mundial, y la Segunda Guerra sólo contribuyó a agravar la situación de decadencia de Inglaterra como potencia preponderante.

La pérdida de este posicionamiento motivó a los investigadores a plantearse cómo se había desarrollado la Revolución Industrial, el hecho que permitió a Inglaterra colocarse en ese lugar. Al igual que en otros momentos, la revolución se analizó buscando orígenes históricos a problemas contemporáneos, escribiendo sobre ella de acuerdo con las preocupaciones del presente. Fue también el momento de la separación entre desarrollo y subdesarrollo, y de la búsqueda de la forma apropiada de alcanzar la industrialización.

La Revolución Industrial apareció entonces como un proceso positivo, que se debería fomentar con la ayuda estatal, una discontinuidad fundamental en el desarrollo económico global que los gobiernos del tercer mundo deberían promover, en vez de un fenómeno negativo que debería ser controlado por el Estado, según interpretaciones anteriores.

Precondiciones de la fase de despegue, 1760-1780

Según Eric Hobsbawm, doscientos años de constante desarrollo económico sientan las bases para la Revolución Industrial, por lo que Inglaterra se encuentra preparada para tal acontecimiento. De todas maneras, en el período de veinte años comprendido entre 1760 y 1780 se produce una fase de despegue, de aceleración del tiempo histórico. En la obra “Industria e Imperio” el autor menciona sus precondiciones:

  • La acumulación primitiva de capital, o fase prehistórica necesaria del capitalismo.Ésta se asocia en Inglaterra al cambio agrario y al movimiento de cercamientos que, según Maxine Berg, concuerda con la tradición histórica del declive del campesinado. Karl Marx consideraba a la acumulación primitiva como un primer paso hacia la concentración industrial, consistente en la expropiación de las masas de los medios de producción.
  • La situación del mercado interno.El aumento de la población permite el crecimiento del mercado interior, creando más consumidores. Por lo tanto el gran tamaño del mercado interno y su estabilidad promueven el crecimiento económico, y siempre está en condiciones de desempeñar el papel de amortiguador frente a las fluctuaciones para las industrias de exportación, que son más dinámicas. Es el mercado interior el que proporciona la base para una economía industrial generalizada.
  • La situación del mercado externo.Las industrias para la exportación son potencialmente más revolucionarias y ascienden con más rapidez que las de los mercados interiores. Si la demanda de éstos crece, la exterior se multiplica. Para Hobsbawm proviene de aquí la chispa que encenderá el despegue.
  • El marco institucional. Inglaterra está dispuesta a subordinar la política exterior a sus fines económicos y puede crear la ilusión de un rápido crecimiento por dos medios principales: controlando una serie de mercados de exportación de otros países y destruyendo la competencia interior a través de los medios políticos o semipolíticos de guerra o colonización. Además el gobierno está dispuesto a financiar estos sistemas de penetración en beneficio de los manufactureros británicos.
Todas estas variables explican la existencia de un “despegue”, y no pueden constituir por sí solas una explicación de la Revolución Industrial. Es su interrelación la que brinda las condiciones necesarias para que dicho acontecimiento se produzca en este contexto histórico y geográfico.

Cambios en el período 1780-1840

La manufactura del algodón es típica del período. Derivada de la dinámica del comercio internacional colonial y vinculada al mundo subdesarrollado, proporciona una alternativa a los productos indios, especialmente en momentos de crisis. Como el resto de los cambios que colectivamente originan la Revolución Industrial, la tecnología de la manufactura algodonera es muy simple, pero a partir de las pequeñas innovaciones y de la aplicación de ideas también sencillas son posibles los sorprendentes resultados obtenidos,

Sin embargo, su estructura comercial descentralizada y desintegrada, por haber surgido de las actividades planificadas de unos pocos, la mantuvo como un complejo de empresas medias altamente especializadas que a pesar de su flexibilidad y rápida expansión inicial presentan rigideces e ineficacias en fases posteriores del desarrollo industrial.

Por otra parte, la organización laboral inestable –que emplea como fuerza de trabajo sobre todo a mujeres y niños- y la generalización de los telares mecánicos –gracias al capital acumulado en la industria- permite el desarrollo de un movimiento de asociación obrera. Se produce así un cambio en las relaciones económicas entre las personas.

Según Hobsbawm, se trata de un nuevo ritmo de vida, una nueva sociedad, una nueva era histórica. El nuevo sistema se compone de tres elementos. El primero es la división de la población industrial entre empresarios capitalistas y obreros que no tenían más que su fuerza de trabajo, que vendían a cambio de un salario,.El segundo es la producción en la fábrica, una combinación de máquinas especializadas con trabajo humano especializado. El tercero es la sujeción de toda la economía –en realidad de toda la vida- a los fines de los capitalistas y la acumulación de beneficios.

Es durante este período que los trabajadores empiezan a ver reducidos sus salarios, a soportar largas jornadas laborales e incluso perder sus trabajos, por lo que entre 1778 y 1830 se producen constantes revueltas contra la expansión de la maquinaria.

Conclusión

La posición adoptada por Hobsbawm para su explicación del fenómeno conocido como Revolución Industrial sigue el modelo de acumulación primitiva. Esta visión, en contraposición con el enfoque gradualista propio de los historiadores económicos de los años ’70, incluye una fase de preindustrialización, y considera a las innovaciones tecnológicas como elementos de ruptura.

Así, la visión tradicional de este proceso ha sido dominada por una postura rupturista, con una periodización particular de los acontecimientos, aunque es importante tener en cuenta que no constituye su única interpretación y existen distintos enfoques que motivan el debate en torno a los mismos.