La vulva y la vagina son dos estructuras anatómicamente diferentes que no deben confundirse. La vulva está formada por clítoris, meato urinario, vagina, labios mayores y menores y el monte de venus. Sin embargo existe una desinformación por parte de muchas personas, las cuales tienden a confundir la vulva con la vagina, denominando erróneamente vagina a la vulva.

También muchos creen que la vagina es como un cinco en uno: que por ahí se orina, menstrúa, se realiza el coito, se siente el orgasmo y se da a luz.

El clítoris es sensible a los estímulos sexuales

El clítoris está situado en la parte superior de los labios menores. Está formado por un cuerpo esponjoso de más de nueve centímetros, que se encuentra dentro del cuerpo.

El clítoris es semejante al pene; como el falo, también es muy sensible a los estímulos sexuales, no así la vagina. También cumple un destino biológico, porque en su interior afluyen olas de excitación sexual que pueden ser comunicadas con mayor o menor éxito a la vagina.

Entendiendo qué son los labios mayores y menores

Los labios mayores son dos pliegues que delimitan la vulva. Los labios menores están situados dentro de los mayores y comprenden desde la capucha del clítoris hasta la vagina.

Entre los labios se encuentra también el meato urinario o uretra, sobre la vagina, que es el orificio por donde se evacua el orín. El monte de venus o monte púbico está cubierto de vello y sirve para proteger la zona genital.

La vagina es el órgano de la reproducción, no del placer sexual

La vagina es un órgano fibromuscular elástico que constituye parte de los órganos genitales internos de la mujer y del aparato reproductor femenino. Constituye el receptáculo apropiado para el pene y el semen y como canal para el parto, pero no influye en la creación o alivio de la tensión sexual.

Durante el acto sexual las glándulas de Bartholin, que se encuentran en el interior de la vagina, segregan la lubricación necesaria para facilitar la penetración. La vagina sirve también para la canalización del flujo menstrual durante la menstruación.

El diámetro de la vagina en su punto máximo es de 7,5 centímetros, y esta medida es sorprendentemente uniforme en todas las mujeres, con independencia de su tamaño.

Helen Deutsch, psicóloga especializada en la sexualidad de la mujer afirmó que “la vagina es, primordialmente, el órgano de la reproducción, y el clítoris es el órgano sexual”.

El falso mito del orgasmo vaginal

Existen numerosos hombres y mujeres que creen que la mujer debería tener un orgasmo “igual que el del hombre” en intensidad, duración y frecuencia. Tanto hombres como mujeres aceptan la ecuación orgasmo vaginal = normalidad.

Esta falacia produce un sentimiento de culpa, de temor y de inseguridad en mujeres sanas y normales, que se sienten inferiores al pensar que son las únicas que no alcanzan el ilusorio premio.

La gente en general quiere que el orgasmo vaginal exista, pero lo cierto es que el clítoris desempeña un papel importante, y único en la respuesta sexual humana. En la mayoría de las mujeres su estimulación es imprescindible para llegar al orgasmo.

La contribución más importante efectuada en la década 1950-1960 a la teoría de que el erotismo clitoral es el único erotismo en las mujeres fue el estudio de Kinsey que concluye: “El orgasmo vaginal es una imposibilidad biológica, por la falta de terminaciones nerviosas en la vagina”.

El mejor momento del ciclo menstrual para tener relaciones sexuales

Dentro del ciclo menstrual existen dos fases diferenciadas, la fase folicular y la fase lútea. La fase folicular, comienza cuando se termina la menstruación, y dura aproximadamente 14 o 15 días; es entonces cuando se produce la ovulación, a partir de entonces comienza la fase lútea que dura hasta cuando comienza de nuevo la menstruación.

Se ha demostrado que la excitación sexual tiende a ocurrir más fácilmente durante la fase lútea o los últimos 14 días del ciclo menstrual.

Kinsey y sus colaboradores demostraron que aproximadamente un 90% de la mujeres estadounidenses prefieren las relaciones sexuales durante la fase lútea o premenstrual.

Durante la fase lútea existe una mayor facilidad para llegar al orgasmo

Master y Johnson han demostrado que pacientes con vaginas artificiales, como también las mujeres normales, producen una lubricación más copiosa con la excitación durante la fase lútea, y se observa una mayor vasocongestión y una mayor permeabilidad vascular.

Durante la fase folicular las mujeres tienen mayor dificultad para llegar al orgasmo los 14 primeros días del ciclo.

Sin embargo, durante la fase lútea la mayoría de las mujeres tienen mayor interés en las relaciones sexuales, sienten un mayor deseo, al excitarse más fácilmente, lubrican más y logran orgasmos múltiples con mayor facilidad.

La cadena de efectos que se producen durante la fase lútea (la mayor congestión pélvica, la mayor formación de fluido vaginal y el interés generado espontáneamente) es homóloga al período de celo de ciertos primates superiores.

El orgasmo de la mujer durante el coito no es necesario para la fecundación

El orgasmo del hombre es necesario para la reproducción durante el coito, es necesario depositar el semen dentro de la vagina. El coito proporciona la estimulación perfecta para el orgasmo, y los hombres llegan con regularidad.

Sin embargo, el orgasmo de la mujer durante el coito no es necesario para la reproducción. La doctora Sherfey, psiquiatra experta en sexualidad femenina, ha aportado, asimismo, una razón para explicar por qué, desde el punto de vista de la reproducción, las mujeres no deben experimentar orgasmos durante el coito. “En una mujer, dotada de un cuerpo laxo y perineal, que ha dado hijos, el semen escapa fácilmente con una retirada prematura, en tanto que si la mujer no siente un orgasmo, el tercio inferior, todavía hinchado, actúa como barrera para que el semen no fluya hacia fuera”.

Masters y Johnson han demostrado también que, por el mismo motivo, para algunas mujeres, las probabilidades de quedar embarazadas son mayores si no sienten el orgasmo durante el coito.