Nuestra vida va atravesando distintas etapas, una de ellas es la etapa de crianza de nuestros hijos, con sus dudas, cuestionamientos y miedos que nos hacen perder de vista lo que es realmente importante, la felicidad de nuestros hijos y que se desarrollen en un ambiente sano.

Algunos padres se ven sobrepasados en la tarea de organizarse y en su entorno solo existe el caos y la falta de autoridad. Hoy en día muchos códigos se han perdido, de aquellos que los abuelos inculcaban, el respeto por sobre todo hacia los padres y los mayores; es difícil delimitar cuándo se produjo ese gran cambio que llevó a perder el control por las buenas costumbres.

Otros, en cambio, esconden sus errores conformando a los niños con sus caprichos, como son los regalos que muchas veces sirven para calmar una situación que seguramente se repetirá una y otra vez.

El comportamiento de los padres exigentes

Existen los padres que son por demás exigentes en el desarrollo de la vida de sus hijos, pretenden que lo que ellos no han alcanzado lo logren sus hijos, sin ver las consecuencias psicológicas que eso trae aparejado, además de la insatisfacción e infelicidad que causan en sus hijos. Crean en ellos un resentimiento innecesario lleno de frustraciones y deseos incumplidos.

Estos padres, actúan en forma desordenada e impulsiva, envían mensajes contradictorios a los niños y llegan, incluso, al desacuerdo entre ellos mismos lo que es poco favorable para el niño, y peor aún, muchas veces presenciado por el pequeño que no logra entender tal situación produciéndole miedo y desconfianza, que a futuro, habrá de marcar su comportamiento.

Padres que se ven reflejados en sus hijos

De lo que se trata es de comenzar a pensar que muchas de las cosas que les suceden a nuestros hijos, no son ajenas a los padres, sino que por el contrario, en el comportamiento de estos está la clave para el mejor desarrollo y contacto del niño con el mundo exterior.

En este primer contacto con lo exterior, mucho tendrá que ver el comportamiento que sus padres hayan elaborado dentro de él, ya que el pequeño comenzara a dar sus primeros pasos en ese nuevo mundo explorando e investigando a partir de las muchas dudas que en él vayan surgiendo.

Por lo tanto, las personas más significativas en el niño y las que primero le enseñarán a vivir en sociedad, serán justamente sus padres y por ello, la importancia de este comportamiento que en vez de ser dañino e incomprensivo, debe tratar de guiar y permitir que la relación con sus mayores y sus pares sea armoniosa.

El segundo hogar

Las segundas personas que marcarán la vida y el comportamiento de nuestros hijos serán las docentes, las que tendrán a cargo la formación académica, con ellas comprenderán otro aspecto de la vida que será la relación con otros niños, así formarán un nuevo mundo dentro del cual deberán encontrar nuevos incentivos y mucho cariño que será fundamental para su vida social.

Con ellas aprenderán cosas muy simples como a jugar, a divertirse, a crear a través del arte, a compartir con otros, pero también aprenderán a ordenar y a reconocer cuando el juego termina y vuelve el orden. Mucho tendrán que aprender de esta nueva etapa, que si además es acompañada y afianzada por lo que sus padres le enseñen, los forjaran para ser hombres y mujeres seguras de sí mismas, dirigiendo sus vidas hacia el poder disfrutar plenamente, pero siempre aprendiendo que en cualquier etapa existen límites que respetar.

La felicidad del niño

La felicidad de un niño no depende de las influencias externas, sino que depende más del medio en que el niño crece y de la comprensión de los padres a la hora de entender sus necesidades.

El amor por sí solo no basta, darles todo lo que desean muchas veces les hace perder la motivación del descubrimiento, les cierra el paso a la iniciativa de lanzarse a buscar, por sí solos la satisfacción de alcanzar pequeñas metas.

El niño tiene un mundo propio y cuanto antes lo ayudemos a comprenderlo tanto más pronto se desarrollará como una persona de bien. Es importante que los padres logren descubrir las necesidades de sus hijos y de reconocerlas cuando estas se hagan presentes en su comportamiento.

Arte como creación

Uno de los medios a través del cual el mundo del niño puede ser observado con mayor atención, es mediante el arte, el niño se expresa más fácilmente a través de él, desarrolla e investiga distintas formas de darnos a conocer sus necesidades. Además de lo beneficioso que resulta, el que pueda desenvolverse solo y de poder elegir sus actividades y sus materiales para expresarse, justamente allí es donde los padres deben permitir la interacción del niño con el medio sin ser ellos quienes guíen o conduzcan a través de sus propias preferencias.

En el desarrollo del arte el niño encontrara infinidad de posibilidades para generar en él un mundo de creatividad que muchas veces sorprenderá a sus padres.

En definitiva, el criar, educar y observar como un niño va creciendo no es tarea fácil, como tampoco lo es el acompañarlo desde un lugar que, muchas veces, cuesta pues el medio en el que viven, se desarrollan y en el cual se relacionan influye en sus vidas, de tal forma que es de preponderancia el comportamiento que los padres hayan inculcado, durante su desarrollo, para que sea un hombre o mujer que aprenda a relacionarse dentro de la sociedad que le corresponda, en forma plena y feliz.