¿Es un contrasentido que a los espectadores les guste llorar en el cine? ¿Por qué pagar por pasarlo mal? ¿No lloramos lo suficiente cuando nos pasan el recibo de la luz? Pues bien, dicen los psicólogos que llorar funciona como catarsis y que es bueno desahogarse, por lo que uno se siente mucho mejor después de echar unas lágrimas.

En cualquier caso, conviene evitar los dramas facilones y los telefilms de sobremesa que pretenden conmover al respetable mediante giros facilones. Por lo general, hemos intentado seleccionar films de calidad.

Películas para llorar famosas recientes

Entre los grandes éxitos del cine lacrimógeno reciente despunta "Million Dollar Baby", cuyo final deja sin respirar a toda la platea, aunque Clint Eastwood ya nos hizo sacar el pañuelo en "Los puentes de Madison", sobre todo con la secuencia del semáforo, y que estaba coprotagonizada por Meryl Streep, especialista en emocionar a base de títulos como "Memorias de África" o "Kramer contra Kramer". En "Crash" de Paul Haggis, una escena de un accidente y un intento de asesinato son especialmente trágicas.

"Un puente hacia Terabithia", sobre la amistad entre dos niños, es bastante recomendable. Hasta el excéntrico David Lynch consiguió conmover con "Una historia verdadera". Es necesario citar todo un fenómeno cinematográfico, "Titanic", de James Cameron, sobradamente conocido.

Los más conocidos

Aunque son muy famosos títulos como "Ghost", también existen muchas películas especialmente dramáticas, como "Descubriendo Nunca Jamás", "Los chicos del coro", "Cinema Paradiso", "El pianista", "En el nombre del padre", "Tomates verdes fritos", "El diario de Noa" o "Lo que queda del día". Nos permitimos una recomendación, la excelente "The Visitor", sobre la amistad entre un profesor y unos emigrantes que ha encontrado viviendo en su casa.

El cine oriental ha dado grandes títulos, aunque para llorar se lleva la palma el director chino Zhang Yimou, que batió el récord de lágrimas con "El camino a casa", la historia de una mujer que trata de seducir al maestro del pueblo. Otros títulos del realizador, como "Ju Dou, semilla de crisantemo" o "Ni uno menos". En Hong Kong destaca el realizador Wong Kar Wai, que dirigió la excelente "In the Mood For Love (Deseando amar)". En animación destaca el caso de la japonesa "La tumba de las luciérnagas".

Dramas en español

En Latinoamérica ha habido grandes dramas. Destaca la brasileña "Estación central de Brasil", un hito del cine social, aunque también tenía momentos para llorar el film argentino "Un lugar en el mundo", por citar un título de un país que ha vivido una época dorada en cuanto a cine se refiere, a principios del siglo XXI. También han despuntado los realizadores mexicanos, con títulos como "Amores perros", de Alejandro González Iñárritu.

En España se han filmado lacrimógenos títulos como "Muerte de un ciclista" o "Los santos inocentes". Del cine de las últimas décadas destacan títulos como "Solas", o las películas de los especialistas en el género Fernando León de Aranoa e Isabel Coixet.

Clásicos del cine

Ya el cine mudo hacía llorar con películas como "Amanecer", de F. W. Murnau, sobre un hombre a quien su amante convence para que matara a su esposa. Existen clásicos del género como "El séptimo cielo" o los éxitos de actrices como Greta Garbo, protagonista de "Anna Karenina". En la época dorada de Hollywood, abundan los dramas que han pasado a la historia, como las famosas "¡Qué bello es vivir!", "Lo que el viento se llevó", "West Side Story", "Love Story" o "Casablanca".

Rodaron memorables dramas grandes realizadores como John Ford ("Las uvas de la ira") y William Wyler ("Cumbres borrascosas"). Destaca "Carta de una desconocida", de Max Ophuls, sobre una mujer enamorada toda su vida de su vecino músico, que ni siquiera se acuerda de ella. Audrey Hepburn protagonizó la dramática "Historia de una monja".

Otros grandes títulos

También son dignas de mención las incursiones en el género de especialistas en comedia como Billy Wilder ("El crepúsculo de los dioses") y Blake Edwards ("Días de vino y rosas"). "Bambi" es una de las películas que más han hecho llorar, sobre todo alos niños.

No se puede hablar del cine clásico lacrimógeno sin recordar el Neorealismo italiano, y títulos como "El limpiabotas", "Ladrón de bicicletas", "La terra trema" y "Arroz amargo". Está muy influido por este movimiento el realizador indio Satyajit Ray, responsable de "Pather Panchali, la canción del camino". Existe algún genio capaz de hacer reír y llorar en la misma película, como Chaplin, en "Luces de la ciudad".

El melodrama

Existe un género llamado melodrama, que en cine fue muy popular sobre todo en los años 50. Abarca las películas con una fuerte carga emotiva, y a veces exagerados giros de folletín decimonónico, por lo general pensadas en su momento para el público femenino, como productos totalmente opuestos al cine de acción.

El más prestigioso director que ha dado el género es John M. Stahl, especializado en el género. Destaca especialmente "Que el cielo la juzgue", con Gene Tierney, pero obtuvieron mucho éxito en su momento títulos como "Sublime obsesión", "Las llaves del reino" e "Imitación de la vida", adaptación de una novela de Fannie Hurst, sobre una actriz y su relación con su criada de color.

Douglas Sirk

Sin embargo, actualmente se conoce más a Douglas Sirk, comúnmente conocido como el Rey del Melodrama. Sin desmerecer su trabajo, filmó cintas de varios géneros y muchos de sus grandes éxitos eran remakes de los films de Stahl: "Obsesión" (revisión de "Sublime obsesión"), "Interludio de amor" (remake de "Huracán") e "Imitación de la vida" (su actualización de "Imitación a la vida").

Algunas películas de los últimos años recuerdan al melodrama, como "Rompiendo las olas", de Lars Von Trier, o "Todo sobre mi madre", de Pedro Almodóvar, auto declarado admirador del género.