El cine y los cuentos tradicionales para niños han sido felices juntos y han comido perdices desde que el ingenioso George Méliès –inventor de los principales trucajes cinematográficos básicos– le puso imágenes a "La Cenicienta", de Charles Perrault, en 1899. El film es todo un clásico de los tiempos de los grandes pioneros del cine.

Genialidades aparte, como "La bella y la bestia" del francés Jean Cocteau, el que mayor tajada ha sacado es Walt Disney, que al principio de su carrera convirtió el mediometraje "Los tres cerditos" en una metáfora de la era Roosevelt.

Grandes películas de Walt Disney

Poco después, el creador de Mickey Mouse produjo el primer largometraje animado, "Blancanieves y los siete enanitos", versión fílmica del inmortal clásico de los hermanos Grimm, cuyo éxito propició hitos como "La cenicienta" o "La bella durmiente", ambas también de Perrault, sin olvidar versiones de clásicos más modernos como "Pinocho" de Collodi y "Alicia en el país de las maravillas", de Lewis Carroll.

Fallecido el fundador, su productora ha realizado joyas como "La sirenita", a partir de la obra de Hans Christian Andersen, y la versión animada de la citada "La bella y la bestia", que viene de una historia inventada por Leprince de Beaumont. Otros autores se han decantado por adaptaciones semirealistas como "El flautista de Hamelin", de Jacques Demy a partir del célebre relato de los hermanos Grimm, o "Por siempre jamás", con Drew Barrymore como Cenicienta.

Versiones libres

Un segundo apartado lo constituyen las versiones totalmente libres. Le fue bastante bien a Howard Hawks con "Bola de fuego", en el que una moderna Blancanieves urbana huía de un gánster y se refugiaba en la residencia de ocho sabios.

Más fiel al original es "Willow", fantasía heroíca del oscarizado director Ron Howard, en la que un sólo enano protegía de su malvada madrastra a una Blancanieves bebé. Es fácil rastrear la huella de "La Cenicienta" en títulos muy conocidos, como "Pigmalión", "My Fair Lady" (con Audrey Hepburn) o "Pretty Woman", mientras que Jerry Lewis se convirtió en el protagonista de la hilarante "El ceniciento", la versión masculina del cuento.

Por otro lado, la influencia de "Caperucita Roja" es fácil de detectar en cualquier “road movie”, pero también en la terrorífica "En compañía de lobos", donde el prolífico Neil Jordan le sacaba partido a un impactante maquillaje y a Angela Lansbury como abuela. En la comedia "Entre pillos anda el juego", John Landis actualizó la trama de "El príncipe y el mendigo", memorable obra de Mark Twain.

Homenajes a los grandes cuentos

Tampoco les ha ido mal a cineastas que han inventado sugerentes fantasías que recuperan el aroma de los viejos cuentos, pero desarrollan nuevas historias. Se lleva la palma "La princesa prometida" (1987), donde Rob Reiner adaptaba una novela del reputado guionista William Goldman sobre un criado, reconvertido en pirata enamorado de una bella heredera al trono.

En la misma línea se sitúan títulos como "Lady Halcón" (1985), de Richard Donner, o "Cristal Oscuro" (1982), apoteósico mundo mágico creado por Jim Henson. Hace unos años dio la campanada "Shrek" (2001) adaptación de un libro moderno de William Steig, toda una vuelta de tuerca que parodiaba el género incluyendo personajes de los más conocidos cuentos.

En definitiva, no han faltado grandes adaptaciones al cine de conocidos cuentos. Y colorín colorado, este artículo se ha acabado.