Los cafés ofrecen al viajero parte de su historia y su cotidianeidad. En cualquier lugar del mundo, ese “dejarse estar” con un pocillo vacío sobre la mesa, permite acercarse a la vida de la ciudad, al espíritu de la gente y palpitar sus calles.

Café Florian: Venecia, Italia

Fue inaugurado en 1720 y está bajo las arcadas de la Plaza San Marco. Rodeado por la basílica de San Marcos, el Palacio Ducal y el Museo Correr, la ubicación resulta inmejorable.

El café es muy elegante, con sus paredes revestidas de terciopelo y decoradas con espejos y pinturas barrocas, con música clásica de fondo.

Antico Caffè Greco: Roma, Italia

A pasos de Piazza Spagna, fue fundado por un griego en 1760 y se considera el café más antiguo de Roma. Su decoración conserva lujo y opulencia en sus mesas de mármol negro, espejos con arco de oro, paredes revestidas en brocato, anaqueles de madera oscura y vidrio y retratos de clientes famosos.

Por lo general los italianos toman su espresso en la entrada y a los turistas se los encuentra sentados en los sofás, en el salón del fondo.

Por aquí pasaron Goethe, Wagner y Liszt.

El café en París, Francia

Los cafés son parte de la vida de París y cada barrio tiene su local y su clientela. En general, este tipo de establecimientos acompañaron sucesos de la vida política y artística.

Reducto de los existencialistas es el Café de Flore, sobre el boulevard Saint Germain, que compite con su vecino rival Les Deux Magots, el cual alardea tener un pasado con visitas de Hemingway y artistas del surrealismo.

Frente al opulento palacio de la Ópera, el Café de la Paix es elegante e internacional. Pese a sus precios elevados, es un buen lugar para ver pasar gente.

Café Central: Viena, Austria

Así como los pubs se asocian a Londres y las tascas a España, gran parte de la esencia de Viena pasa por los cafés. En estos locales la gente se reúne a escuchar música, leer el diario, hacer negocios y a jugar al bridge, al billar o al ajedrez.

El Café Central se encuentra en la planta baja del palacio Ferstel y ha sido restaurado años atrás. Conserva sus grandes ventanales con forma de arcada, columnas y lámparas deslumbrantes y vajilla de lujo.

En la entrada hay una estatua del poeta y ensayista, Meter Altenberg, quien prácticamente “vivía” en este café e incluso recibía su correspondencia allí.

Los cafés en Ámsterdam, Holanda

En esta ciudad hay que tener en cuenta la diferencia que hay entre ir a un café, a un coffeeshop y a un koffieshop.

En el primer grupo se encuentran el Café Luxemburg con su gran terraza, o el más íntimo Schiller.

Se llama coffeeshops a los bares donde se vende hachís, marihuana y otras drogas. El koffieshop, en cambio, es más parecido a un salón de té y suelen vender buena pastelería.

Tipos de café

A veces ordenar un café no es tan simple. Depende del lugar donde se tome. En Viena el espresso es el café solo, fuerte y hecho a máquina. Si se lo quiere más ligero hay que pedir un gestreckt.

En Italia, el espresso también es el café solo, se puede pedir un capuchino, con leche o el caffè latte, que viene en un vaso más largo y con más leche.

En España es muy tradicional el carajillo, que es café con alcohol, puede ser carajillo de coñac o de ron.

El ritual del café no conoce fronteras, es una costumbre arraigada en el mundo. Solo o con amigos, para hablar, escuchar música, leer el diario, ver gente, escuchar otras lenguas o simplemente para ver pasar la vida.