Concha tiene los ojos astutos y azules, la sonrisa a flor de piel, la voz rotunda y unas manos hermosas que elaboran platos con las tres eses: sencillos, sabrosos y sanos. Pero, entre ellos, hay uno que encanta a sus invitados. Concha, en la cocina, ha logrado merecida fama por sus albondigones. Quien los prueba, afirma que son los mejores del mundo.

Si quieres sorprender a tus comensales, copia esta receta y cuélate en la cocina para prepararla. Aunque la versión original de Concha es para elaborar albondigones, fácilmente puedes adaptarla para preparar albóndigas pequeñas.

Ingredientes de los albondigones de Concha

Necesitarás: medio kilo de carne picada; 3 huevos; media cebolla; un par de dientes de ajo, perejil; una cucharada de pan rallado; medio vaso de leche; medio vaso de agua mineral; aceite de oliva y una copita de vino blanco.

Preparación de los albondigones de Concha

Prepara la masa de los albondigones mezclando la carne con el ajo y el perejil muy picaditos. Agrega tres huevos, pan rallado y un chorreón de leche. Cuando todo esté bien mezclado, moldea a mano los albondigones, con el equivalente de masa al de dos o tres albóndigas normales.

Fríe ligeramente los albondigones, hasta que se doren un poco. Sácalos, reservándolos en una cacerola. En el aceite de haber frito los albondigones, pocha la cebolla y el ajo. Añade dos hojas de laurel, pimienta en grano y media pastilla de Avecrem. Vierte toda esta salsa sobre la cacerola donde esperan los albondigones. Al final, riégalos con el vino. Cuando hiervan un poco, echa agua y, poco después, pan ralllado. Déjalos hervir a fuego lento, hasta que estén cocidos.

Mi madre ha introducido un par de novedades en esta receta. Si bates la cebolla y el ajo, no es necesario añadir el pan rallado, porque ese batido ya pone la salsa espesa. 

Otra variante es la de utilizar manzanas. En cierta ocasión, le salieron los albondigones un poco salados y añadió gajitos de manzana para rebajarlos. La combinación de sabores es exquisita. Las manzanas realzaron el sabor del plato.

Presentación de los albondigones de Concha

La mejor opción es servirlos en platos individuales, rociando la salsa por encima, con una salsera. Riman bien con espárragos blancos marinados, como entrante, con lo que acentúas el contraste de sabores. 

Si no quieres correr riesgos, acompáñalos con una fuente de patatas fritas o una ensalada sencilla, de tomate y lechuga. ¿Prefieres sorprender a tus invitados con una ensalada algo más elaborada? Te presento dos posibilidades.

Puedes comprar una bolsa de brotes tiernos de distintas lechugas (por ejemplo: batavia verde, batavia roja, lollo rosso, brotes de espinaca y rúcula). Mézclalos con trozos de lechuga iceberg. Riega esta ensalada con un chorreoncito de dos cremas balsámicas (una de frambuesa y la otra de vinagre de uva Pedro Ximénez). Corta, en daditos, un poco de queso de cabra e incorpóralos.

Otra apuesta más original es añadir requesón a la ensalada y pintarla con una pincelada de miel. Dale el toque final, aderezándola con nueces, pasas y piñones. 

Acompaña estos platos con un vino blanco o un tinto, maridan bien con ambos. El éxito está asegurado.