Con los matrimonios reales entre padre e hija o entre hermanos, las familias reales del Antiguo Egipto, se asimilaban a los dioses. Y es que en el panteón egipcio, tales uniones eran frecuentes.

Según la religión egipcia, a raíz del matrimonio entre Geb (La Tierra) y Nut (El Cielo), nacieron cuatro hijos: dos dioses: Osiris y Seth y dos diosas: Isis y Neftis. Pero a continuación, Isis se casó con Osiris y Neftis con Seth. Y según diversas narraciones tardías, Neftis llegó a tener una relación sexual con Osiris, de la que habría nacido Anubis.

¿Era esta la razón, por la que se tenía la costumbre en las cortes faraónicas, de contraer matrimonio entre la familia?

Para los antiguos egipcios, el matrimonio era el estado natural de los hombres y las mujeres, y esta idea seguía siendo válida en el caso de la realeza. Con el añadido de que para los miembros de la familia soberana, el matrimonio comportaba la obligación de dar al trono un heredero, con el que legitimar la dinastía y asegurar la continuidad de la misma.

Hay que decir que algunos de estos beneficiarios nacieron siendo la semilla de matrimonios, que se saltaron limpiamente el oscuro tabú del incesto. Pero hay que partir de la base de que en el Egipto faraónico, los matrimonios entre hermanos o entre padre e hija, deben ser tomados de forma totalmente alejada, del contexto de los prejuicios con que la sociedad moderna, juzga en muchas ocasiones a otras culturas.

El peligro del error en el parentesco real en el Antiguo Egipto

En primer lugar, hay que dejar bien claro que no todos los estudiosos admiten todas las ocasiones que se han explicado, sobre estas relaciones incestuosas en las familias reales del Antiguo Egipto. Siempre, basándose en la nebulosa de la falta de información fidedigna.

Y en segundo lugar, todo queda más emborronado cuando se acude a la terminología egipcia del parentesco, para intentar conocer más detalles sobre este tipo de matrimonios.

Esta circunstancia se debe a que a partir del Imperio Nuevo, junto con la palabra que desde el Imperio Antiguo se había utilizado para nombrar a la esposa, que era “ hemet “, se nos aparece otra que es la de “ senet “ que significa hermana.

Pero algunos egiptólogos nos advierten que dicha palabra, además de tener el significado de hermana, también se acostumbraba a utilizar para referirse a la esposa, con un sentido más afectuoso, o incluso a parientes femeninos más cercanos, situación que complica y hace más difícil, la identificación de verdaderos matrimonios entre hermanos, si se quiere ser purista y objetivo.

Las oscuras fuentes históricas sobre el incesto real en el país del Nilo

Entre las fuentes clásicas, existen dos historiadores como Manetón y Diodoro de Sicilia, que en sus escritos constatan la permisividad de los egipcios respecto a los matrimonios entre hermanos.

Sin embargo, hay que hacer constar que esta clase de situaciones, ocurría más en la corte real que en el pueblo llano. En este otro ámbito, solía pasar que entre la población civil, se dieran uniones y matrimonios, entre primos y entre tío y sobrina.

Posteriormente, en la Época Ptolemaica, esta tendencia cambia, y los porcentajes de los matrimonios entre hermanos se invierten, y empiezan a aumentar en número entre la población del país del Nilo.

La división existente entre algunos historiadores, reside en el hecho que no todos los escritos encontrados coinciden, y muchas veces, son verdaderas invitaciones a la confusión, el poder descifrar las fuentes históricas encontradas.

¿Cuál era el motivo del incesto en la realeza del Antiguo Egipto?

Nunca ha existido una línea segura de estudio sobre esta cuestión. Se ha teorizado, y de momento, la línea más aceptada, es la que lleva el título de la “Teoría de la princesa heredera ”.

Según este perfil de trabajo, la legitimidad para reinar era dada por la línea femenina de la realeza, ya que las hembras heredaban de manera sucesiva, el poder de legitimar el acceso al trono, del futuro faraón a través de su boda o matrimonio.

El ideal era que quienes se casaran, fuesen el legítimo heredero del faraón y su hermana o hermanastra, para que de esta unión, nacieran hijos con la sangre más pura posible.

Cuando esta circunstancia no se podía dar, entonces la unión se producía entre el faraón y sus hijas, que formaban el siguiente eslabón de la línea femenina, que heredaba la legitimidad.

Un ejemplo clásico respecto al matrimonio del faraón con su hija o hijas, es el de Ramsés II, con Meritamón, Nebet-Tauy y Bentana. Y de faraones con sus hermanas, los matrimonios de Amosis I, Amenhotep I y Tutmosis II, en la Dinastía XVIII.

De esta manera, a través del matrimonio entre hermanos o entre padre e hija, la realeza egipcia reafirmaba su naturaleza divina, a la vez que pretendía asegurar su sucesión dinástica.

Hay que hacer constar, que no queda claro cómo eran concebidas estas relaciones incestuosas, ni cómo eran apreciadas estas prácticas por la población.