Para nadie es ya extraño encender el televisor en México , en una madrugada cualquiera y encontrar -básicamente por televisión abierta- innumerables ofertas publicitarias que han invadido la programación. Son los famosos infomerciales.

Estos son avisos publicitarios que duran lo que un programa de media hora o más.

Se caracterizan por anunciar productos que no se encuentran en ningun otro lado. Es decir, no es posible adquirirlos más que por televisión, mediante la llamada telefónica al vendedor. Esto es cierto durante el lanzamiento del producto, pues posteriormente se encuentran a la venta en diversos establecimientos, que inclusive utilizan esa cualidad como arma: "como lo vio en TV".

¿Que venden los infomerciales?

Basicamente hay dos grandes categorías:

  • Productos novedosos para el hogar, la cocina o el taller, entre otros.
  • Productos o aparatos para la salud.
En la primer categoría la oferta puede ser atractiva, válida y en ocasiones, interminable.

El abrelatas del futuro, el taladro o el trapeador maravilla, el horno eléctrico o el extractor de jugos más moderno y un sinfín de novedades, mejoras y propuestas, las más de las veces interesantes y susceptibles de ser probadas, por lo menos para quien se engancha con lo expuesto.

La segunda categoría representa un verdadero riesgo, pues en el afán de comercializarlos, se exageran o simplemente se inventan, las bondades y/o cualidades de los productos. Aquí se pueden clasificar en:

  • Productos o aparatos para adelgazar.
  • Productos cosméticos.
  • Pseudomedicamentos contra innumerables padecimientos y lo más peligroso, muchos de esos productos, contra muchos de esos padecimientos. Es decir, productos "milagro" que curan o prometen aliviarlo todo.

¿Cómo vende un infomercial?

La estructura cambia, según el bien a vender, pero se reconocen algunos recursos que son usados con frecuencia:

  • El formato de talk-show, con público en vivo. En esta variante un presentador demuestra un producto y señala sus virtudes, ante el asombro de la audiencia presente en el estudio.
  • Uso de testimonios, celebridades o ambos. Con esta técnica se pretende demostrar la eficacia del producto y puede incluir personas "comunes y corrientes" que pueden o no ser actores profesionales, pero invariablemente percibirán un pago por su participación. Esta condición no tendría porque descalificar su participación, pero ésta no puede ser considerada 100% confiable, pues se presenta un conflicto de intereses.
  • Utilización de médicos y/o especialistas en el área a la que pertenece el producto. Al igual que con las personas comunes o las celebridades, su imparcialidad se ve severamente cuestionada. La variante extrema es la utilización de actores que representan estos papeles (Médicos o especialistas) obviamente sin serlo.

Diferencias entre vender aspiradoras o taladros y productos "milagro"

La publicidad no es nueva. En muchos momentos se ha utilizado alguna vez una técnica publicitaria para conseguir algun objetivo, casi siempre comercial.

La dinámica comercial, económica y financiera de hoy en día es inconcebible sin la maquinaria publicitaria. Lo cuestionable es como y hasta donde se permiten los intentos de vender algo.

Cuando un fabricante describe las virtudes de su producto, intenta que el consumidor lo adquiera. Si el consumidor no establece sus propios límites, se puede hablar de consumismo y de ello no es toda responsabilidad del que vende.

Como señala el Dr. Gustavo Hernández, director de Comunicación y Ciencia de la Asociación Mexicana de Industrias de Investigación Farmacéutica, A.C. (AMIIF) : "Crear un nuevo medicamento no es tarea sencilla".

Las autoridades están tomando cartas en el asunto al limitar e incluso cancelar algunos mensajes de este tipo de productos. Estos esfuerzos deberán acompañarse de un nuevo enfoque del consumidor respecto de estos anuncios y productos.

La conclusión es que si existe demanda, seguirá habiendo oferta.