El agua fue el principal recurso natural para los primeros indios venezolanos. Sus aldeas se localizaban siempre en las cercanías de fuentes de agua dulce: manantiales, ríos o lagos. En muchas ocasiones llegaron a construir sus viviendas sobre las mismas aguas en forma de palafitos. El agua les proporcionaba también alimento seguro a través de la pesca, de los frutos silvestres que crecían de las plantas, de la incipiente agricultura que necesitaba la lluvia y de las especies terrestres que se acercaban a las riberas para saciar su sed. También los ríos y mares se convirtieron en vías de comunicación que utilizaban para comerciar a bordo de sus canoas. Por todo esto, el agua se convirtió en el principal objeto de sus rituales religiosos.

La tierra

Los suelos fueron aprovechados de diferentes formas por los indígenas. Los grupos recolectores obtenían de ellos raíces, tubérculos, roedores, gusanos e insectos que servían de alimento.

Los agricultores aprovecharon las tierras fértiles para sembrar plantas como el maíz, la papa (patata) o la yuca.

El barro se utilizó en la elaboración de vasijas, ídolos y otros objetos domésticos. También fue usado en la construcción de viviendas. Algunas comunidades llegaron a extraer del suelo minerales como la sal, de gran valor comercial, y el oro, que sólo usaban de forma ornamental, sin ningún tipo de valor de cambio.

La vegetación y la fauna

La vegetación de los bosques y las sabanas permitió a las comunidades indígenas una fuente casi inagotable de recursos materiales que les permitió sobrevivir a pesar del escaso nivel tecnológico que poseían. Los árboles proveían de multitud de frutos comestibles y fibras para la confección de cestas, redes, hamacas y vestidos, además de la madera necesaria para la construcción de viviendas, canoas e instrumentos de trabajo. Las hierbas se utilizaban tanto como alimentación como para la preparación de medicinas.

En los bosques y selvas, los indios practicaron la tala limitada para construir sus aldeas y ampliar las zonas de cultivo, pero esta práctica nunca puso en peligro la vida vegetal, pues la deforestación únicamente se llevaba a cabo para satisfacer las necesidades inmediatas de la colectividad. Además, las comunidades, cada cierto número de años, buscaban otro lugar de residencia, abandonando el anterior con el objeto de que se recuperara la tierra.

La actividad de caza de animales salvajes fue otra fuente importante de alimentos para los indios. Sin embargo, tanto la caza como la recogida de huevos se realizó siempre respetando las épocas de apareamiento y reproducción de los animales y sólo se practicaba si era abosulatamente necesario.

Los indios nunca produjeron elementos contaminantes de tipo sólido ni químico que puedieran afectar a las aguas, la atmósfera o los suelos. Sus residuos siempre fueron orgánicos y, por tanto, perfectamente asimilados por la naturaleza. Además, tenían la costumbre de quemarlos y enterrarlos con el fin de no alterar el medio ambiente ni siquiera de forma visual.