Es clásico ver una película, serie o telenovela y observar a los protagonistas vivir una historia de amor llena de enredos y baches que llevan a sus observadores, desde la pena, hasta el enojo, cuando de juzgarlos se trata.

En ese punto, siempre aparece algún "Quién los entiende", y es que simplemente el amor no entiende razones, pero para tener una relación sana, hay que ayudar a la razón a entender a los hombres.

Aquí aparecen una serie de interrogantes clásicos, que ya forman parte de esas preguntas universales como ¿quiénes somos? y ¿de dónde venimos?

El machismo sigue vigente

Es clásica la concepción de que los hombres son los seres más simples, mientras que las mujeres son los personajes complicados de la vida, que encima no entienden a los simples hombres. Por esto, Steve Harvey, humorista y presentador, apareció asegurando que tiene la respuesta a estas preguntas existenciales (por suerte, ya que, en unos años, veríamos estas preguntas en los más prestigiosos libros de filosofía).

Código SeXcreto: el libro de la discordia

Resulta que el humorista escribió un libro llamado Código SeXcreto; en el que asegura que un hombre trata a una mujer por como ella se deja tratar. Dicho libro, escrito años después de años de experiencia de Harvey como locutor de una radio en la que llamaban muchísimas mujeres perdidas y desoladas que buscaban un consejo, una voz amiga, para salir del pozo en el que habían quedado sumidas luego de una relación fallida con un hombre, es un material sarcástico e incisivo (pero no por ello menos útil) para las relaciones.

Sin duda, Código SeXcreto, está escrito en forma irónica desde una posición machista, que lejos de intentar ser una enciclopedia sobre la psicología masculina, trata de robarle una sonrisa a sus lectores/as.

Quién necesita qué

Así, Harvey piensa que los hombres solo necesitan tres cosas, mientras que las mujeres son mucho más complicadas, porque necesitan más cosas, que no precisamente son materiales. Al parecer, un hombre en pareja debe convertirse, o asumir el papel, de cuatro hombres distintos:

un viejo: un hombre que la abrazará y le dará consuelo; un feo: que hará todo lo posible para ayudarla (algo así como un mejor amigo sin pensamientos desviados) para ir de compras, llevara a los niños al colegio, etc. un semental: por razones obvias; y un gay para escuchar todas las horas que sean necesarias. Pero mucho cuidado ironiza Harvey, que eso no garantiza la completa felicidad.

En cambio, el hombre solo necesita tres cosas para ser feliz: apoyo, lealtad y sexo.

Ahora bien, poniéndonos serios y dejando las ironías de lado, tal vez este libro sea más un manual para que los hombres puedan aprender a llevar una relación sana con sus parejas, evitando malos entendidos; porque a fin de cuentas, una relación se trata entendimiento mutuo y no de posturas radicales en las que brotan el machismo y el feminismo relativamente.

Otro punto de vista

Tal vez, la idea de que las mujeres necesiten tanto para ser felices, sea una cuestión de ambición, no solo para la mujer, sino para la pareja en sí. Es conocida la frase "detrás de todo gran hombre, hay una gran mujer".

A lo mejor, la mujer no es tan exigente, sino que el los hombres en general son cómodos o hasta perezosos, e incluso miedosos a la hora de forjar los cimientos de una relación.

Prohibido no sentarse a pensar

Lejos de tomar cualquier postura, es algo que merece reflexión, ¿son las mujeres demasiado exigentes, o los hombres demasiado relajados? y ¿si la mujer "exige" en la relación, realmente piensan que lo hacen por una cuestión de egoísmo o capricho, o tal vez buscan el bien común de la pareja en el corto/mediano plazo?

A pensar e intercambiar ideas con sus parejas.

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