A través de este libro Allan y Bárbara Pease, autores de otros libros sobre las relaciones entre hombres y mujeres, alguno de los cuales ha alcanzado la categoría de Best-Seller, intentan profundizar en el conocimiento de las necesidades y deseos de ambos sexos.

Partiendo de estudios científicos llevados a cabo sobre la materia, pero sin olvidarse del sentido del humor, los dos escritores han planteado un libro interesante y ameno que deja claras sus intenciones desde el inicio al decir que la diferencia entre hombres y mujeres es “que la mujer quiere que un solo hombre satisfaga todas sus necesidades mientras que el hombre quiere que todas las mujeres satisfagan su única necesidad”.

¿Qué les pasa a los hombres?

Históricamente a los hombres les bastaba con muy poco para conseguir pareja, prácticamente sólo tenían que demostrar que eran capaces de trabajar y que no eran demasiado pendencieros, aunque esto último podía no ser tenido en cuenta por el mero hecho de pertenecer al sexo masculino.

Tras un período de cortejo y enamoramiento, en el que el hombre aparcaba sus actitudes más rudas, se conseguía el ansiado “sí” de la mujer amada. En algunas culturas, en otras épocas y aún hoy en día, el consentimiento irónicamente viene dado por otro hombre, el padre de la novia.

El hombre de hoy en día ya no puede esperar que las mujeres se paseen delante de sus ojos esperando a ser elegidas, bien al contrario, en muchos casos es el propio hombre el que es elegido y para lograrlo debe adaptarse a lo que la mujer espera de él.

Del macho ibérico al metrosexual y vuelta a empezar

Tal y como podemos leer en el libro, el hombre actual, en su camino por adaptarse a los nuevos tiempos, recibe infinidad de mensajes que le dicen cómo debe ser y cómo debe comportarse para parecerse lo máximo posible al ansiado “hombre ideal”.

Los hombres de esta época han de tener nuevas cualidades que complementen lo que siempre se esperó de ellos. Ser trabajadores, buenos padres de familia y honrados era lo mínimo hace años. Actualmente el hombre, además, ha de cuidar su imagen, ser un experto en la cama, ser comunicativo, sensible y tener la capacidad de escuchar a una mujer.

Según los autores, existe gran cantidad de hombres con estas características, muchos de ellos han formado parejas entre sí y viven felizmente. Para alguno de los demás, la presión resulta excesiva por lo que prefiere volver a actitudes más “masculinas” y, por qué no decirlo, más cómodas.

¿Qué necesitan las mujeres?

En la actualidad, y según en qué países, la mujer decide sobre su trabajo, sobre su maternidad y sobre su pareja, sean una o varias. En general, y gracias a la independencia que supone trabajar fuera del hogar, la mujer dirige su vida hacia donde más le interesa.

Sin embargo, y a pesar de todas las posibilidades de decisión disponibles, la mujer sigue maniatada por las expectativas que la sociedad le impone. Aún hoy en día, el lastre de la belleza permanente y de la imagen perfecta hacia los demás, que ya sufrían nuestras abuelas, sigue vigente en la mente femenina. Quizá deberían aprender de los hombres, que en pocos años ya han empezado a poner en duda las virtudes del modelo metrosexual.

En cualquier caso, e independientemente de la cultura estudiada, según los autores, lo que principalmente necesitan las mujeres y esperan de los hombres es amor, fidelidad, ternura, compromiso e inteligencia. Probablemente lo mismo que esperarían nuestras abuelas, sólo que de ellas no se esperaba que lo dijesen abiertamente.

El amor y el sexo

El título de este libro no deja lugar a la duda, los hombres “quieren” sexo y las mujeres “necesitan” amor. Porque el querer implica la necesidad de tener y cuanto más pronto mejor. Quizá por ello los hombres, en los preliminares del sexo, se comportan como el niño que espera a hacer la digestión parar poder bañarse, preguntándose constantemente si ya se ha cumplido el tiempo necesario.

La necesidad, sin embargo, supone hacer todo lo necesario para conseguir lo que se necesita y probablemente no se acaba una vez conseguido. En el caso de las mujeres el sexo en el amor es condición necesaria pero no suficiente.

En estos tiempos el mensaje que se transmite desde los medios científicos que se han dedicado a su estudio, nos dice que el amor es pura química. Autores como Eduard Punset lo dejan bien claro en sus libros. No obstante las relaciones entre seres tan distintos como hombres y mujeres parecen pertenecer más al terreno de la fe que al de la propia ciencia.

Parece claro que, por mucho que avancen los conocimientos en este sentido, aún está muy lejos el momento en el que los amantes se dediquen poemas de amor loando la maravillosa composición química de la persona amada.