Para la Organización Mundial de la salud, la definición de Salud es: “un estado de bienestar físico, emocional y mental, no es meramente la ausencia de enfermedad, disfunción o debilidad”. La medicina antiaging ayuda a prevenir las enfermedades, el envejecimiento y promociona la medicina de primera línea.

El antiaging, además de valorar el aspecto físico y psicológico de la persona, estudia sus costumbres. Son fundamentales a la hora de planificar un tratamiento para el paciente. Los hábitos en la vida y en la comida del paciente han de dirigirse a la conservación positiva de su cuerpo y de su mente.

El ejercicio físico, aunque sea caminar media hora diaria, la ducha diaria y la limpieza dental, dormir ocho horas y mantener en el entorno un orden y una limpieza son rutinas a adquirir que pueden ayudar a la persona a tener un equilibrio mínimo, leer, escuchar música, estudiar algo o trabajar, limitar las horas de televisión y de juego.

El médico ofrece consejos en cuanto a las formas de vida para que el paciente evite dañarse por causa de la desinformación o la ignorancia. Los rayos solares suelen ser nefastos para la piel, pues la incidencia es más violenta a la hora del mediodía y pueden provocar dermatosis. En algunas regiones donde no se han vigilado los avisos, el calor ha causado incluso la muerte.

Vicenta Llorca aconseja ciertas reglas que deben seguirse durante el verano:

Es importante adoptar unas medidas de protección cuando el calor es tan intenso, sobre todo en niños y personas mayores.

No exponerse al sol de medio día, ni realizar trabajos pesados, ejercicio intenso, parece que son consejos de sentido común. Además beber abundantes líquidos, llevar ropa blanca o clara, de algodón, no tomar alcohol ni comidas grasas y pesadas.

Os aconsejo tomar una limonada alcalina al día (es un suero que hidrata y repone iones), además de bebidas fresquitas como el gazpacho, zumos, fruta, infusiones frías…

Buscar el sitio más fresco de la casa y un buen abanico son remedios naturales. Si vais a usar el aire acondicionado, no ponerlo por debajo de 24 grados.

La medicina preventiva

Desde los estamentos oficiales se reciben, a menudo, anuncios donde se aconseja seguir una medicina preventiva, para que la calidad de vida de los ciudadanos sea más elevada.

La promoción de la Salud, por ejemplo, en el portal “Cuídate” de la Comunidad Valenciana, aporta información útil para que los ciudadanos contemplen no solo el seguir tratamientos cuando están enfermos para erradicar la enfermedad, sino también prevenirse y poner unas medidas para reducir los factores de riesgo, detener el avance de dichas enfermedades y atenuar sus consecuencias.

Lo más importante es cuidar los hábitos e impedir que la enfermedad entre en nuestro cuerpo. Los hábitos saludables defienden nuestro cuerpo de ser caldo de cultivo de algunos virus y bacterias que con un ligero lavado, se eliminan.

Otro ejemplo se encuentra en el móvil. El uso de los teléfonos móviles y sus ondas, si se utilizan en exceso, pueden provocar hasta peturbaciones en la vida sexual. En el Colegio de Médicos Tokushima, en Japón, han realizado una investigación sobre las ondas electromagnéticas de los móviles y el comportamiento sexual de los conejos y como resultado, han publicado un estudio en la revista “International Journal of Impotence Research”.

Cuántas personas usan los teléfonos móviles innecesariamente. Podrían pasear y charlar con la persona amiga, favoreciendo el ejercicio físico y la socialización que son tan importantes para la salud física y mental. Otra cosa es usarlo para hablar con personas que están a gran distancia o por una urgencia.

El tabaco y sus efectos

Fumar es uno de los hábitos más negativos para el ser humano. El tabaco hace envejecer a la persona prematuramente pues contiene muchos radicales libres que reducen en un cincuenta por cien la capacidad antioxidante de la sangre y centran su acción negativa sobre las células de la piel de modo nocivo.

Abandonar este hábito provoca que a las pocas horas se vean sus efectos. La piel se hidrata, se vuelve tersa, pues el efecto del tabaco es mucho peor que el efecto de los rayos ultravioletas de la sangre. Cada vez que una persona fuma absorbe cerca de dos billones de radicales libres y envejece su piel a marchas forzadas.

Pero el tabaco no solo afecta a la piel. Los peores trastornos se localizan en el interior del cuerpo humano, dado que los pulmones se queman con el humo, las arterias y las venas se contraen y el monóxido de carbono restringe la cantidad de oxígeno que puede pasar por la sangre. El único consuelo que tienen los efectos del tabaco es que son reversibles y al abandonar su consumo, la piel y los tejidos internos se recuperan.

Además, el humo del tabaco compromete la correcta nutrición de la piel ya que la nicotina provoca que las arterias y venas se contraigan y reduzcan su calibre, a lo que hay que añadir que el monóxido de carbono del humo restringe la capacidad de transporte de oxígeno por la sangre.

Esta situación afecta tanto a hombres como mujeres, aunque es en estas últimas donde el deterioro tiende a ser más evidente debido a que su piel es por lo general más delicada. No obstante, a diferencia de lo que ocurre con el daño provocado por los rayos ultravioleta, la mayor parte de los efectos del tabaco en la piel son reversibles.