La compañía Batchelors-A-Soup de Inglaterra encuestó a 3.000 británicos para preguntarles qué es lo que aporta más alegría a su día.

Las respuestas que las personas dieron sorprendieron a los investigadores, que tenían otro tipo de expectativas. Se eligieron las 50 respuestas más repetidas, y lo que llamó la atención es que la primera de la lista se relaciona con el descanso y el dormir bien. De hecho, para la mayoría de los británicos entrevistados, el mayor placer de la vida es pasar una noche completa durmiendo sin parar y despertar totalmente descansados.

La segunda respuesta está relacionada con lograr encontrar por sorpresa en algún bolsillo al menos 10 libras (unos 16 dólares). La tercera alegría se relaciona con estar en la cama y ser abrazado con cariño por alguien amado.

Lecciones sobre la importancia de los afectos

De las 50 respuestas, la mayoría están vinculadas de uno u otro modo con la familia, los amigos, el amor y la sensación de seguridad emocional.

Por ejemplo: "Ponerse al día con un viejo amigo que no se ha visto por mucho tiempo"; "comer un asado con la familia el domingo"; "reunirse para mirar viejos álbumes de fotos"; "almorzar con amigos"; "charlar con amigos"; "recibir una carta de un amigo"; "quedarse observando a un bebé que duerme"; "una sesión de mimos en casa"; "comer la comida de mamá"; "jugar en la nieve"; etc.

De algún modo las respuestas reflejan que las personas, cuando relacionan lo plancentero y agradable, lo vinculan a momentos pasados con seres queridos, donde reinan la paz y el cariño.

Las pequeñas cosas

Algunas de las respuestas se relacionan con cuestiones simples, pero que producen una gran diferencia en el día a día. Como "dormir en una cama con sábanas limpias", un placer que la mayoría de las personas disfruta, especialmente después de un día de trabajo.

Las grandes cosas de la vida están relacionadas con pequeñas situaciones cotidianas:

Ir a un centro comercial y encontrarse con una ganga que nos haga sonreír de alegría, al saber que conseguimos algo que deseábamos y que de pronto está al alcance de nuestro bolsillo.

Acurrucarse en el sofá con un buen libro y una taza de alguna bebida caliente en una tarde fría. Con tranquilidad y sintiendo que no hay nada que moleste.

Cantar a pleno pulmón una canción favorita mientras se conduce el auto, sin importar lo que otros puedan pensar.

Despertar en una habitación con una vista impresionante que nos deje boquiabiertos y con ganas de vivir ese día de una forma especial.

El olor de la hierba recién cortada o el que nos sirvan el desayuno en la cama.

El cuerpo y la apariencia

Otro de los elementos que llama la atención en la investigación es que muchos placeres se relacionan con sentirse bien con uno mismo y con la propia apariencia.

Es el caso de "pesarse y constatar que se han perdido algunos kilos"; "encontrar un viejo jean que hace tiempo no usábamos y comprobar que nos entra perfectamente"; "acondicionar un pantalón para que nos quede bien, después de haber perdido algo de peso", "recibir el elogio honesto de alguien que nos dice que nos vemos bien" o "hacerse un nuevo peinado".

Señal de que el cuerpo nos interesa y el sentirnos bien con él es importante para la mayoría de nosotros.

Lo absurdo de lo cotidiano

También lo absurdo tiene su sentido, como "reír hasta llorar"; "despertar pensando que es un día de trabajo, para luego darse cuenta de que es fin de semana"; "estar en la cola más rápida en el supermercado"; "ocupar el lado frío de la almohada" o "apretar con los dedos globos de aire en plásticos de embalaje".

Las pequeñas cosas absurdas producen una gran diferencia en la vida cuando se aprende a disfrutar de ellas sin presión y con tranquilidad. La felicidad no pasa por una gran suma de dinero ni ganarse la lotería.

La gran lección

Rob Stacey, el vocero de la compañía que realizó la investigación, dice que "no se necesitan grandes cosas para iluminar el día, algunos pequeños gestos pueden tener un gran efecto". Un abrazo o una sonrisa pueden ser mucho más beneficiosos que un regalo en el cual se ha gastado mucho dinero.

La BBC de Londres hizo una encuesta similar sobre los pequeños grandes placeres de la vida que arrojó resultados tan interesantes como estos:

  • "El olor del café recién hecho".
  • "El sonido de la lluvia en mi ventana cuando estoy en la cama".
  • "Mariposas, abejas y libélulas en mi jardín".
  • "Estanterías de libros, nuevos, usados, de todos los colores".
  • "Abrir la vieja carcasa de mi guitarra para sentir su sonido".
  • "El abrazo de mi hija".
  • "Ver volar cometas rojos".
  • "El olor de la tierra cuando ha dejado de llover".
  • "Sentarme tranquilo a escuchar música".
  • "Amasar pan".
  • "La magia de una buena película".
Y la lista continúa.

Pequeños grandes placeres

¿Será posible que por la vorágine de todos los días nos olvidemos de los pequeños grandes placeres? Tal vez podríamos detenernos un momento y hacer nuestra propia lista de pequeños momentos felices que hacen grande nuestro día. Es probable que sólo recordarlos nos levante el ánimo para continuar, no importa cuál sea la circunstancia que estemos viviendo.