La existencia de la moral no puede ponerse en duda ya que las relaciones humanas están dispuestas a partir de los conceptos de bueno y malo (justo e injusto, adecuado o inadecuado...); sin embargo, lo que no es fácil es intentar establecer unos principios que puedan llegar a legitimar una concepción moral determinada.

Dios y la Religión como fundamentos de la moral

Algunos autores han querido ver en la existencia de Dios, y su providencia, la posibilidad de fundamentar una concepción moral determinada. Por ello, existen diversos autores que relacionan claramente la concepción de la moral con los principios de la Religión. De forma negativa, con una concepción parecida, Dostoievsky afirma que si Dios no existe, todo está permitido. Sin embargo, ya desde la Filosofía Moderna se intenta mantener a Dios y a la Religión fuera del ámbito ético.

La razón como fundamento de la moral

Establecer la Religión como fundamento de la moral es un problema si se quiere establecer una serie de principios morales que puedan ser compartidos. Las religiones tienen principios morales diferentes, y contradictorios, por lo que hay que buscar otro fundamento, sin olvidar que,la base que fundamenta la religión no deja de ser más que opinable. Por ello, Immanuel Kant establece como principio moral la razón. Kant intenta establecer una ética universal con un principio racional que puede ser compartido por todos los seres humanos, y que deja, en manos de cada individuo qué debe fundamentar sus acciones: el Imperativo Categórico formulado en los siguientes términos: "Obra sólo de forma que puedas desear que la máxima de tu acción se convierta en una ley universal".

El diálogo y el consenso

El tránsito de una moral racional individual a una ética colectiva tendría como elemento fundamental el diálogo. Jürgen Habermas establece, así, la forma de legitimar los contenidos éticos: a partir del diálogo que, por lo tanto, establece un elemento procedimental a la adquisición de principios éticos y morales. Esta concepción establece así una legitimación moral a la opción política de la democracia.

Las emociones y los sentimientos

Pese a que ya en el siglo XVIII algunos autores como David Hume, ya afirmaban que las emociones y sentimientos intervenían en el proceso de creación de juicios morales, ha sido la neurobiología la que ha establecido que quienes, por alguna lesión cerebral, no son capaces de tener sentimientos, tienen enormes dificultades para tomar decisiones como la separación entre lo que es bueno y malo. Antonio Damásio en su célebre libro El error de Descartes, presenta casos documentados en que una lesión cerebral (como en el caso de Phineas Gage) puede tener como consecuencia esta incapacidad de decidir qué es lo correcto a la hora de actuar.