Los factores propios de la comunicación radiofónica son los siguientes:

  • Trabajamos sólo con el sonido: de ahí la importancia que tiene el dominio de la voz y la correcta utilización de la música y los efectos especiales. A través del sonido la radio tiene que crear imágenes en el oyente de tal manera que le haga sentir más de cerca el programa que estemos emitiendo.
  • El oyente necesita sentirse incluido, involucrado, protagonista en el tema que le presentamos: para ello hay que dirigirse a él de una manera personal utilizando el tono adecuado de acuerdo con las características del programa. Aunque nos estén oyendo una gran cantidad de personas, debemos dar la impresión de que nos estamos dirigiendo a cada uno de ellos. De esta manera lograremos que el oyente sienta la sensación de que el programa sólo se está dirigiendo a él y no considerarse uno más dentro de una masa impersonal.
  • El oyente se interesa por las actividades y las emociones humanas: de ahí que siempre es más importante los hechos que las cifras, lo cercano a lo lejano. Es por ello por lo que siempre tendrá mucho más impacto el testimonio personal que cualquier dato numérico. Y si no hay más remedio que dar ese dato numérico, sería conveniente relacionarlo con algo conocido por el oyente.
  • La forma de presentar los programas debe estimular su interés: si, por ejemplo, tenemos previsto tratar el tema de las drogodependencias, no basta con anunciarlo sin más. Hay que picar la curiosidad del oyente de tal manera que sienta la necesidad de escuchar el tema. Una vez introducido en el tema es importante que tenga el adecuado ritmo como para mantener a flote su interés.
De ahí la conveniencia de no abusar mucho de la palabra sino dosificarla adecuadamente con la música. Hay que tener siempre muy en cuenta el papel que debe desempeñar la música en el conjunto de cualquier producto radiofónico. A la música no hay que considerarla como un mero relleno sino como parte integrante del espacio radiofónico.

  • El "tono" de cada programa debe variar según su estilo y contenido: serio, musical, ligero... Para ello juega un papel importante el dominio que se tenga de la voz. Sería lamentable presentar cualquier tipo de programa con un mismo tono de voz. La voz, como elemento fundamental del mensaje radiofónico debe tener la suficiente musicalidad como para hacer que el programa adquiera el tono adecuado a las características del mismo.
No se puede presentar un informativo con el mismo tono que se presenta un programa musical. Hay que huir de un estilo estándar que encorseta y uniformiza. Cada voz tiene sus características propias y eso es lo que hay que cuidar. No hay que imitar a nadie. Hay que ser como es y tratar de sacar a la voz de cada uno el mejor resultado posible. En la radio lo artificial no conduce a nada.

A tener en cuenta

De acuerdo con lo expuesto hay que:

  • Conocer lo que hace interesante un programa: las diferentes técnicas de producción, la calidad de un sonido, la ausencia de ruidos.
  • Tratar temas referidos al ambiente de la audiencia, a su vida cotidiana.
  • Introducir temas referidos a personas. Los datos son aburridos, la gente es interesante.
  • Presentar los hechos de una forma atractiva. El conflicto, controversia, los contrastes, los problemas estimulan el interés.
  • Conseguir que la voz del/la presentador/a suene interesada, entusiasmada.

El papel del/la profesional de la radio

El/la profesional de la radio planifica, redacta, presenta, utiliza los medios técnicos y recopila. Un/a buen/a profesional de la radio es, ante todo, un comunicador/a que: domina su voz, el lenguaje, el micrófono y las técnicas de producción. Conoce la sala de control y los medios técnicos. Detecta los fallos durante el programa y los mantiene al mínimo. Reacciona rápida y racionalmente ante cualquier situación inesperada.