La dieta macrobiótica se basa en el consumo de cereales integrales (50% de la ingestión diaria), verduras cocidas y crudas (25-30%) y legumbres y algas (10-15%). De vez en cuando se pueden comer postres de frutas cocidas, pescados y frutas secas.

La alimentación macrobiótica no incluye carnes rojas, ni azúcares y evita al máximo los productos lácteos.

Proteínas vegetales

  • Seitán: es un preparado a base de harina de trigo integral, agua y sal. Reemplaza las proteínas de la carne y es aconsejable comerlo regularmente para compensar el abandono de las proteínas animales.
  • Tofu: es un alimento proteico libre de hidratos de carbono elaborado a partir de semillas de soja. Es rico en aminoácidos esenciales, además de poseer ácido linoleico y lecitina que contribuyen a reducir el colesterol. Contiene pocas calorías (147 cada 100gr) y es una excelente fuente de calcio, hierro, fósforo y potasio.
Es de color blanco y sabor insípido, por lo que puede ser incluido en la mayoría de las comidas adoptando el sabor de las mismas.

Algas marinas: kombu, wakame, hiziki, nori y luche

Son auténticas verduras marinas que aportan todas las riquezas de su medio original. Los minerales y enzimas de las algas ayudan a eliminar los efectos de la alimentación animal facilitando la adaptación a la dieta macrobiótica.

Ciruelas umeboshi

Son ciruelas desecadas japonesas. Se cocinan cuando todavía están verdes y ácidas, se secan al sol y luego se las pone en un barril con sal. El proceso de transformación dura 2 años. Resultan excesivamente ácidas y este ácido es precisamente el encargado de neutralizar el excesivo consumo de azúcar de una dieta convencional.

Condimentos macrobióticos

  • Jengibre: es una raíz que se utiliza rallada para acompañar las frituras, ya que su función es la de disolver las grasas.
  • Shoyu o salsa de soja: esta salsa requiere un proceso de fermentación de la soja y el trigo que oscila entre 12 y 24 meses, tras lo cual la mezcla es prensada. El shoyu es el jugo que se desprende que luego es hervido y filtrado.
Hay que señalar que este shoyu legítimo no tiene nada que ver con las salsas de soja que se venden en los comercios. Éstos son productos elaborados gracias a procedimientos químicos que sustituyen el proceso natural de fermentación.

  • Miso: tiene el mismo proceso de fabricación que el shoyu, pero sus componentes son la soja sola o bien la soja y la cebada.
Desde el punto de vista de sus cualidades nutritivas, el shoyu y el miso son muy parecidos. Pero difieren mucho en el sabor y en la forma de utilización. El shoyu es de aplicación muy sencilla y su sabor es fácilmente aceptado en occidente. En cuanto al miso tiene un sabor exótico y se usa como base de sopas y caldos.

  • Gomasio: es un específico compuesto de semillas de sésamo y sal marina, molidas conjuntamente en proporciones variables.
El sésamo es rico en ácidos grasos no saturados y lecitina. Tiene un sabor agradable similar a la avellana.

Se utiliza como condimento espolvoreado sobre los cereales o las verduras. Su función es la de favorecer la secreción de los jugos digestivos.

  • Sal marina: es la obtenida por evaporación lenta del agua de mar, que llega a la mesa sin otro tratamiento que su secado al aire libre y una eventual ligera molienda para hacerla más fina. Es rica en sales minerales (sodio, magnesio, calcio) y yodo.
La conocida como “sal de mesa” es la sal refinada, a la cual le ha quedado sólo el cloruro de sodio.

Bebidas macrobióticas

  • Te mu: se prepara según una receta milenaria de Japón y constituye una mezcla de plantas salvajes recogidas en la alta montaña, entre las cuales se encuentra el ginseng, conocido actualmente por sus efectos rejuvenecedores.
  • Te banchá: es un té muy pobre en teína, por lo que no es excitante y en cambio resulta un tonificante excepcional.
Según las reglas de la alimentación macrobiótica el comer significa asimilar del exterior al interior la energía que posibilita nuestra subsistencia material y espiritual. La primera se recibe de los alimentos sólidos y líquidos y la segunda por medio de las vibraciones y emociones.