Los cambios de conducta producidos en los enamorados son una reminiscencia de la psicosis y, bioquímicamente hablando, el amor apasionado imita el abuso de sustancias tóxicas.

En una serie de la BBC, el Dr. John Marsden del Centro Nacional de Adicciones, dijo que el amor es tan adictivo como la cocaína o la velocidad.

Utilizando la resonancia magnética funcional, Andreas Bartels y Semir Zeki, del University College de Londres demostraron que las mismas áreas del cerebro están activas cuando se abusa de drogas y cuando se está enamorado.

El primer estado del amor es la lujuria

La lujuria es provocada por el repentino aumento de hormonas sexuales, como la testosterona y el estrógeno y están estrechamente ligadas a la pérdida de sueño y trastornos de la alimentación.

Un estudio reciente realizado en la Universidad de Chicago demostró que los niveles de testosterona se disparan en los hombres en la fase lujuriosa. Las lecturas de esta hormona en hombres casados y con hijos son notablemente más bajas que en solteros "disponibles".

Las tres fases del enamoramiento

Helen Fisher de la Universidad Rutger sugiere un modelo de tres fases en el enamoramiento. Cada etapa consiste en un conjunto distinto de reacciones químicas. La BBC lo resumió así: "Los eventos que ocurren en el cerebro cuando estamos enamorados tienen similitudes con las enfermedades mentales".

Por otra parte, nos atraen las personas con la misma composición genética y olor parecido al de nuestros padres. La Dra. Martha McClintock de la Universidad de Chicago estudió la atracción femenina a una serie de camisetas sudadas anteriormente por un grupo de hombres. Cuanto más se parecía el olor al de sus padres, más atraídas estaban las mujeres.

El amor es una droga

Los pensamientos obsesivos sobre el ser querido y los actos compulsivos son también comunes. La percepción está distorsionada. "El amor es ciego" y el amante fácilmente se aleja de la realidad. Enamorarse implica la secreción reforzada de b-feniletilamina (el componente químico del amor) en los primeros 2 a 4 años de la relación.

Esta droga crea una euforia natural y ayuda a ocultar las fallas y deficiencias de la pareja potencial. Tal olvido (percibir sólo las partes buenas de la pareja, mientras que se descartan las malas) es una patología similar a los mecanismos psicológicos primitivos de defensa conocidos como de "separación".

La estabilidad emocional y el fin del amor

Una vez que el enamoramiento da paso a una relación más estable y menos exuberante, los niveles de las sustancias generadas retornan a la normalidad. Son reemplazadas por dos hormonas que juegan un papel importante en las interacciones sociales; la oxitocina y la vasopresina. La oxitocina facilita la vinculación. Es liberada en la madre durante la lactancia, en los miembros de la pareja cuando pasan tiempo juntos, y cuando se alcanza el clímax sexual.

El fin del amor romántico tiene graves repercusiones para la salud mental.

Un estudio realizado por el Dr. Kenneth Kendler, profesor de psiquiatría y director del Instituto de Virginia para la Psiquiatría y Genética de la Conducta, reveló que las rupturas a menudo conducen a la depresión y la ansiedad.

Sin embargo, el amor no puede ser reducido a la bioquímica y componentes eléctricos. El amor no es equivalente a nuestros procesos corporales, sino más bien, es la forma en que se experimentan. El amor es la forma en que se interpretan estos flujos y reflujos de los compuestos en cada persona.