Según todos los registros, el terremoto del 11 de marzo en Japón ha sido el mayor de su historia y desgraciadamente ha pasado a ostentar el tercer puesto como seísmo más destructivo en el mundo, habiéndole asignado 8,9 grados en la escala de Richter.

Desde el primer momento, la fiebre informativa ha llenado las redacciones de noticias sobre la situación en Japón y una de las más exóticas ha sido la alusión a una posible traslación en el eje de la Tierra. A raíz de los comentarios realizados por Richard Gross del JPL (Jet Propulsion Laboratory) en Pasadena, California, los medios han publicado diversas cifras en torno a 15 y 20 centímetros de longitud en el desplazamiento.

Según mis cálculos, la duración del día se ha acortado en 1,8 millonésimas de segundo”, ha comentado el científico. También se publicó una noticia parecida cuando ocurrió el terremoto de Chile. Por entonces, se hablaba de un acortamiento de 1,2 millonésimas de segundo diarias. Desde entonces, el día se ha acortado 3 millonésimas de segundo lo que ofrece la cifra aproximada de 1 milisegundo anual.

¿Es plausible pensar en un movimiento en el eje de la Tierra debido a un terremoto?

La corteza terrestre es una capa sólida en permanente movimiento, dividida en placas tectónicas. Dado que los movimientos entre placas son imperceptibles, lo más habitual es que dos placas en contraposición acumulen energía mecánica en su permanente contacto.

En un determinado momento, bien por deslizamiento entre placas o por movimiento brusco entre ellas debido a actividad volcánica o por hundimiento de cavidades cársticas, toda la energía acumulada se libera. Como todo sistema mecánico, tiende al equilibrio por lo que se producen movimientos asociados a una reorganización y recolocación entre las placas.

El efecto de temblor ocurre con más frecuencia en zonas volcánicas, en orógenos y en los límites de contacto entre placas. Por esa razón, se asocia la aparición de terremotos de forma más habitual en determinadas zonas del planeta. En el caso de Japón, se encuentra en pleno Cinturón de Fuego que circunvala todo el Océano Pacífico. Y Chile se encuentra en la línea de conflicto por el contacto entre las placas de Nazca y Sudamérica.

Fenómenos de pequeña envergadura que afectan al eje de la Tierra

Al cabo del año, miles de movimientos son provocados por la distribución de las placas en todo el planeta. Son los llamados "microterremotos" o pequeños movimientos sísmicos que sufren todas las áreas del planeta, cuya intensidad no pasa de los tres grados en la escala Richter.

Por otro lado, la mayor parte de la superficie de la Tierra está formada por masas de agua en constante movimiento que someten al planeta a un constante efecto de vibración aleatorio. Sería lógico pensar que también influyen en cierta medida.

Un efecto adicional acerca de los movimientos de la Tierra surge ante la distribución de masas provocada por la fusión de hielo en Groenlandia consecuencia del cambio climático, que en su caso, afectan ralentizando la duración de la rotación terrestre

Seth Carlo Chandler ya formuló hace más de un siglo su teoría sobre el bamboleo oscilatorio del eje de la Tierra que modificaba el movimiento de precesión. La precesión se suma a los movimientos de rotación y traslación para explicar el movimiento terrestre como si fuera una peonza con un ciclo de 26.000 años.

Si bien ha sido medido desde principios del siglo XX, no se ha podido asignar una causa al bamboleo hasta 2006, cuando científicos del Jet Propulsión Laboratory de la NASA ofrecieron una explicación plausible al respecto. La causa fundamental la asociaban con los movimientos derivados de distribuciones fluctuantes de presión en los fondos oceánicos. La salinidad variable, las corrientes oceánicas y la temperatura del agua se apuntan como causantes en conjunto del bamboleo.

Cómo afectan los cambios en el eje terrestre al ser humano

Los cambios en las duraciones diarias son imperceptibles frente a las escalas de tiempo que utilizamos los seres humanos. Realmente, perder o sumar unos milisegundos anuales no modifica la percepción del tiempo ni agrava fenómenos como el cambio climático.

No obstante, la industria militar de desarrollo de equipamiento electrónico tiene en cuenta estos factores. Cualquier variación por pequeña que sea, afecta a los sistemas de posicionamiento global (GPS). Estos sistemas utilizan redes de satélites de comunicaciones para determinar una posición en la superficie terrestre. Por tanto, los sistemas de coordenadas empleados y el tiempo de transmisión de señales son variables con órdenes de magnitud de millonésimas de segundo.

Al usar esta escala de precisión, cualquier alteración por pequeña que sea en el eje de rotación terrestre y en sus movimientos asociados puede dar lugar a errores de posicionamiento, teledirección o telemetría.