Las primeras copas de cristal que se conocen se fabricaron en el área del Mediterráneo en el siglo primero antes de Cristo. Sin embargo, eran escasas y muy preciadas, puesto que la elaboración del cristal era muy rara; de hecho, no se vio una expansión hasta los siglos XVI y XVII en la isla de Murano en Italia. Los italianos descubrieron la fórmula, pero la guardaban celosamente, por lo que los artesanos dedicados a elaborarlo eran mantenidos en cautiverio y se les castigaba con la muerte si intentaban escapar o revelar su fórmula.

Características importantes en la copa de vino

Hay normas indispensables en una copa diseñada para degustar un buen vino. La copa debe ser lo suficientemente grande y amplia para que al llenarse a la mitad contenga una cantidad generosa de vino y permita girar el líquido con la suficiente energía para que libere su aroma. El borde de la copa debe ser lo más fino y cerrado posible para controlar la orientación del bouquet y contenido. El material de la copa debe ser cristal o vidrio delgado y totalmente transparente, sin ningún tipo de labrado o corte, para poder observar el color y la pureza del vino y, en el caso de los champañas, el burbujeo. Por último, el pie de la copa debe ser lo suficientemente largo para poder sostenerla sin trasmitir al vino el calor de la mano.

Cada vino con su tipo de copa

El propósito de las diferentes formas de las copas es balancear el aroma y el sabor de los diferentes tipos de vino y destacar las mejores características de estos. Por lo tanto, aunque la norma general de las copas es que sean amplias y estrechas en el borde, algunas se hacen más bajas y más amplias, mientras que otras se hacen más largas y estrechas. Por ejemplo, la copa redonda con borde cerrado está diseñada para dirigir el líquido al centro de la lengua donde mejor se puede balancear el sabor de fruta y ácido. Las que tienen forma de trompeta están hechas para dirigir el líquido a la punta de la lengua donde se saborea el dulce. La copita de borde casi derecho es especial para sorber los vinos de jerez y los vinos de postre.

Copas para vinos tintos y vinos blancos

Aunque existe en el mercado una gran variedad de copas; entre las principales para vinos tintos están las de burdeos y las de borgoña. Para vinos blancos las más populares son las copas Chardonay y las copas de champagne. Aunque estas inicialmente fueron diseñadas para degustar los vinos de las zonas que sus nombres infieren, hoy en día se usan con los vinos de todas las regiones, teniendo en cuenta las características del vino y el tipo de uva. Tanto el vino blanco como el tinto se sirven máximos a ¾ de la capacidad de la copa.

Copa Burdeos

Esta copa es muy amplia y alta, y está especialmente diseñada para oxigenar los vinos tintos muy elaborados como el Cabernet o el Merlot; la apertura es más o menos de seis centímetros para permitir acercar la nariz con facilidad y aspirar el aroma al mismo tiempo que se ingiere la bebida. El tamaño y la apertura están balanceados para orientar el líquido a la parte de la lengua que permite exaltar el sabor de la fruta y limitar el amargo de los taninos.

Copa Borgoña

Más grande que la Burdeos, pero de boca ligeramente más estrecha, esta copa permite que el vino rojo llegue hasta el extremo final de la lengua donde se registran los sabores azucarados. Es ideal para la degustación de tintos con taninos moderados, tanto jóvenes como añejos, como el Pinot Noir. Este tipo de copa resaltará el sabor de la fruta, y disimulará los sabores muy ácidos.

Copa Chardonay

La copa más popular para vinos blancos es la copa Chardonay. Esta copa es más baja que las copas para vino tinto, ligeramente más pequeña para preservar el frío del vino, y de apertura tenuemente más cerrada. Muy parecida a la copa Burdeos, está diseñada para exaltar las delicadas finuras de los vinos blancos de cuerpo y acidez moderada, balanceando el alcohol, la fruta y el ácido de estos elixires. Dirige el líquido directamente a la parte trasera de la lengua, alargando casi indefinidamente su degustación.

Copa Tulipa

Esta copa tiene forma de tulipán o forma ligeramente acampanada, y es muy popular para vinos blancos jóvenes y livianos. Realza el sabor a fruta y disminuye el sabor ácido.

Copa de cava o champaña

Esta es una copa muy alta y estilizada; está diseñada para observar el tamaño de la burbuja, cosa que determina la calidad del champaña. La longitud y estrechez prolongan la efervescencia de las burbujas y ayudan a preservar su temperatura fría. Su fino y ancho boceto permite que el líquido se derrame por toda la lengua, permitiendo así degustar toda la gama de sabores que poseen estos néctares. Se sirve casi llena o hasta 4/5 de su capacidad.

Copa jerez

En forma de flauta, está especialmente diseñada para vinos digestivos y vinos dulces. Es de tamaño pequeño y pie corto. Se sirve a 2/3 máximo.

Copa Sauternes

Esta copa está diseñada para vinos dulces como el Sauternes. Tiene una forma ligeramente arqueada para recalcar los olores a melocotón muy propios de estos vinos. La copa reafirma y unifica la acidez, el dulce del licor y su exquisito terminado.

Vidrio y cristal

Aunque parezcan lo mismo, hay una diferencia entre el vidrio y el cristal. El cristal es más transparente que el vidrio y no tiene burbujas; su sonido tiene un timbre sonoro, mientras que el vidrio tiene un sonido opaco. Algunas de las marcas más finas en la elaboración de copas de cristal son el Baccarat, francés; Muranos, italianos; Bohemia, checo; y el Stiegel, americano. Las copas de cristal son el mayor realce de una mesa bien servida.