
- Dilme recibe la Banda Presidencial - Ricardo Romero
Luego de jurar ante la Asamblea Legislativa, Dilma Rousseff recibió la banda presidencial de parte del jefe saliente Lula Da Silva, y así se ha convertido en la primera mujer en gobernar Brasil. Ahora comienza una nueva etapa para ese país.
Tres desafíos de Dilma
Si bien Dilma recibe una buena gestión del presidente Lula, su Gobierno deberá enfrentar desafíos en tres niveles: los equilibrios en la coalición de Gobierno, las políticas de desarrollo y la inserción internacional del Brasil.
Coalición de Gobierno en Brasil
En el gabinete tendrá que articular los consensos para contener las internas del PT y las demandas de los aliados, especialmente de su vicepresidente. Su equipo está compuesto por 17 petistas, 9 independientes, 6 del PMdB, 2 del PSB y uno de cada partido (PCdoB, PR, PP y el PDT). Es una incógnita de cómo Dilma se relacionará con el juego partidario interno.
Políticas de desarrollo, mejorar las infraestructuras de Brasil
A través del PAC (Programa de Aceleración del Crecimiento), Dilma intentará transformar las políticas de inclusión, como la Bolsa Familia, en políticas activas de desarrollo. Incluso, la organización de dos mega eventos internacionales como el Mundial de 2014 y las Olimpiadas de 2016, son un motor de inversiones en infraestructura que pueden impulsar esa dinámica económica. Sin embargo, tiene por delante que revertir un déficit fiscal que puede restringir las posibilidades de inversión en ese sentido.
Inserción internacional de Brasil
En términos de la proyección de Brasil en el mundo, Dilam se encuentra con dos problemas: la sobrevaluación del Real, que condiciona la competitividad de los productos brasileños, y el peso de Lula en el escenario internacional.
Esta situación, condiciona su política internacional a reforzar lazos en la Unasur, en términos políticos, y en el BRIC en términos económicos. Pero la relación con India y China dependen de sostener su demanda, tendencia que puede cambiar en el mediano plazo.
En tanto que, para las relaciones en el continente, Dilma tendrá que suplantar el peso que tiene Lula en América Latina, aunque no será difícil por el rol estratégico que juega Brasil en ambos escenarios.
Ahora es el Brasil de Dilma
Seguramente, todas las pesadillas que cubrieron los días de esa joven encarcelada y torturada por una dictadura asesina hoy devienen en sueños que motivan su accionar.
Lo cierto es que el Gobierno de Dilma ya comenzó, y tal como lo anunció: “no va a descansar mientras le falten alimentos a los brasileños en la mesa”.
Seguramente, esta mujer mostrará que Brasil puede seguir cambiando.
