Veronique de Miguel, en la web cultural Mecenas XXI, finaliza su artículo Premio Clarín de Novela con la frase "Escribir es crear realidades, definitivamente". ¡Hermosa verdad! ¡Cuántas páginas se habrán escrito en todos los medios de comunicación sobre la realidad, casi sagrada, del respeto. Y, sin embargo, semejante e indiscutible realidad parece estar lejos de ser definitiva, ni siquiera duradera.

La falta de respeto hacia los demás en la actividad cotidiana

Tantas cosas externas nos molestan, muchas de ellas nimias, y se olvidan, paradójicamente, las situaciones propias creadas por irresponsabilidad, desidia o indiferencia hacia los demás. Como peatón o conductor, falta total de respeto a las señales de tráfico; en las aulas, nula consideración a los profesores a quienes tanto debemos.

En cualquier cola, ausencia de civismo menospreciando a los que llegaron antes que nosotros; por la calle, tirando papeles o colillas en el suelo, sin utilizar las papeleras habilitadas para ello; contestaciones inadecuadas, palabras soeces, críticas mordaces.

Todo esto, siempre a nuestros semejantes, olvidando que estando cerca o lejos de nuestro entorno, también los demás merecen ser respetados.

Respeto total a los padres

Esta estrofa, muy antigua, original de Enrique Corbalán Menéndez un modesto carabinero de la Guardia Civil, refleja un sencillo pero profundo amor a su madre, dejando entrever a poco esfuerzo que hagamos un destacado respeto a ella. No es para menos, la figura emblemática de los padres, por fortuna tantas veces ensalzada en la literatura universal, merece el reconocimiento incondicional de los hijos, como mínimo en forma de respeto total en cualquier momento y en todas las ocasiones.

Si desgraciadamente, en algunas circunstancias, el amor filial escasea o falta, jamás será obstáculo para que esos resignados padres, si bien faltos de cariño, tengan el derecho de exigir ser respetados por sus hijos. Así de fácil, aunque duela, para que prevalezca la armonía natural de la vida.

"Madre tierna y amorosa que, por cuidar a tus hijos entre cuidados prolijos, luchaste con interés; tú, que siempre me miraste con dulzura, recibe con mi ternura los versos que aquí ves".

Respeto en el matrimonio

Si la nobleza que, sin duda, es parte de la herencia genética procedente de nuestros padres se comparte con la persona elegida en nuestro matrimonio, ya tenemos una sólida base donde apoyar el respeto y la fidelidad, los dos pilares indestructibles en la relación entre marido y mujer. Ambos, formando un solo núcleo, un cuerpo común luchador permanente, resistirá cualquier ataque frontal o sesgado, porque el respeto a los demás, en este caso concreto del uno para el otro, tendrá su justa compensación.

Falacias que tanto abundan, modernismos que encubren sórdidas intenciones, posturas repletas de demagogia manipuladas políticamente... Todo eso, y mucho más, se estrellará de forma irremisible sin conseguir sus funestos resultados y, otra vez, habrá triunfado la más fecunda de las semillas, la de la familia y el amor.

Abuelos y nietos, armoniosa comprensión

Recordando la infancia siempre aparecerá enmarcada por la lejanía la figura tierna, nostálgica, inolvidable de nuestros abuelos. ¡Cuántos recuerdos, a veces, en forma de pequeños detalles vienen a nuestra memoria! Dicen que recordar es morir un poco, pero cómo nos recreamos en ello, evocando épocas pasadas y trasladando análogas situaciones a los tiempos actuales.

Sí, ahora somos abuelos nosotros y aquella dicha recibida con gran deseo nos la devuelven, con creces, nuestros nietos; inculquemos en estos pequeños el respeto que, hace muchos años, nos supieron infundir nuestros mayores; que semejante cadena continúe una generación tras otra sin que, en ningún momento, un eslabón sobresalga del otro; que su armoniosa continuidad sea perdurable en aras del bienestar común entre abuelos y nietos.

Cariñoso respeto a los animales y a las plantas

Nuestra vida diaria, placentera con la ayuda inestimable de los animales y los indudables beneficios de las plantas con las que convivimos, desgraciadamente muestra muchas veces el sentir irracional de algunas personas que, por descuido o mala intención, pero siempre por ignorancia, maltratan a nuestros mejores amigos los animales o destrozan a los mayores benefactores de la salud que son las plantas y los árboles.

Todos ellos, seres vivos que ocupan un privilegiado lugar en nuestro mundo y que tantos beneficios nos reportan, a cambio del pequeño coste que siempre debería ser el cariño respetuoso y el esmerado cuidado para su permanencia y conservación. Nuestros o ajenos, respeto incondicional a todos los animales y a todas las plantas.

Mutuo respeto en la vecindad

Por necesidades de espacio, así como por imperativos económicos, nos vemos obligados a vivir en agrupaciones de casas más o menos grandes, formando comunidades de propietarios o de vecinos. Sin duda, cada familia puede encerrarse en las "cuatro paredes" de su casa, pero lo lógico, lo natural es que, aún sin desearlo, el tener que compartir elementos comunes de la finca entraña una relación de vecindad que es conveniente cuidar en beneficio de todos, en pos de la mejor y más pronta solución de los problemas comunitarios.

Una vez más, se impone el sentido común para llevar a la práctica el dicho popular y como tal juicioso de "respeta a los demás y serás siempre respetado".