A inicio de los años noventa y luego de la fuerte campaña mundial que hizo contra la mariguana el gobierno de Ronald Reagan, fue creada en España la Asociación Madrileña de Estudios sobre el Cannabis.

Defensa de los derechos civiles

Un movimiento social de importancia mundial comenzó a gestarse en ciudades como Madrid donde la AMEC es una de las organizaciones pioneras dedicadas a manejar información que no se encontraba en los medios de comunicación oficialistas, allá por el año 1995.

Esta asociación ha realizado diferentes actividades de difusión y estudio, incluso la Universidad Complutense ha sido un apoyo importante para sus investigaciones. Rápidamente, decenas de personas en toda la Península Ibérica decidieron sumarse a la demanda de liberar la mariguana.

De esta manera salieron a la luz la Asociación Ramón Santos de Estudios sobre Cannabis en Cataluña y con una filial en Andalucía.

También surgió la Asociación Valenciana de Estudios sobre Cannabis, entre otras. Estos ciudadanos fueron testigos de una enorme cantidad de faltas contra los derechos de las personas luego de la aprobación de la llamada Ley Corcuera, principal regulador judicial con respecto al uso de drogas, incluyendo al cáñamo, causa de la mayor persecución de jóvenes consumidores de yerba.

Publicaciones para abrir conciencias

Gaspar Fraga, uno de los actores más representativos de la lucha procannábica y miembro activo de la ARSEC, formalizó de cierta manera el periodismo relacionado con la yerba a través de la publicación de la revista Cáñamo, aparecida también en 1995 y generadora de nuevas conciencias con respecto al uso de la mariguana. Además, en los Estados Unidos también se hizo presente la revista Yerba, ambas publicaciones tienen gran cantidad de lectores en todo el mundo ya que se comercializa vía internet.

La importancia que tuvo la unión de los diferentes grupos activistas a favor de la liberación de la planta, logró la creación de coordinadoras o federaciones cannábicas.

Política y cannabis

Verónica Soria, Isabel Navalón, Patricia Casquete, Juan Amat, Héctor Boix y Enrique Fornes, todos naturales de Valencia, decidieron incidir en el ambiente electoral de su provincia y registraron ante la autoridad competente al Partido Cannabis por la Legalización y la Normalización (PCLYN) creado a finales del 2003.

El gobierno español se vio obligado a prestar atención a un fenómeno social que se extiende; en 2006 Juan María Lobera, artista plástico y afiliado al PCLYN hizo promoción para crear el Partido Ecologista del Cannabis (PEC), el cual postuló en sus estatutos la recuperación de los derechos de la Real Orden del 21 de abril de 1792, sobre el cultivo de cáñamo y lino.

Al mismo tiempo que el PEC, es creada una nueva fuerza política denominada Representación Cannábica Navarra (RCN) quien organizó una campaña de difusión tan importante que la hizo ganar simpatizantes, incluyendo a una gran cantidad de personas que no consumen la yerba como estimulante.

La RCN creó una serie de propuestas interesantes para una mayor convivencia entre usuarios del cannabis y aquellos que se abstienen, resultado de un análisis sobre las consecuencias sumamente negativas que ha producido a la sociedad su prohibición.

Propuestas progresistas

En primera instancia se propuso la creación de un órgano regulador del cannabis que se encargue de verificar el nivel de calidad del producto que llega al mercado, establecería las formas de producción y distribución de la yerba, evitando la adulteración y otras violaciones a normas relacionadas con la venta de mariguana.

Plantean también un programa llamado Proyecto Verde, el cual apoya a campesinos navarros quienes surtirían a los lugares autorizados para la compra de cáñamo, ya sea para hacer cuerdas o papel y también para fumar.

Se establece en sus postulados que la venta para uso lúdico sería de únicamente 5 gramos por persona diariamente, obviamente tras una revisión fitosanitaria por parte del órgano regulador para que sea una transacción sin riesgos que satisfaga a productores y consumidores.

Ha sido descartado en esta propuesta que los menores de edad tengan acceso a la yerba, tal como se establece en el consumo de alcohol, droga mortal y de libre acceso.

Fortalecimiento de la economía atacando la delincuencia

Los beneficios económicos son evidentes para cualquier nación, regular el mercado ya sea en el comercio de la planta o las semillas e incluso, el establecimiento de un impuesto especial al cannabis lúdico, como se hace con el tabaco, es un atractivo para cualquier estado que se encuentre en el subdesarrollo.

El permitir al ciudadano acceder a una nueva educación sobre prevención de riesgos por consumo de mariguana, es crear una sociedad responsable y adulta, en donde el autoabastecimiento tiene cabida mientras no se viole la ley.

La represión es un error, sobre todo cuando se trata de juventud y la llamada “cultura cannabica” pretende ser benévola con todos, lo médico, lo industrial y lo lúdico convergen en una yerba milenaria.