Los corrales surgieron promovidos por las cofradías, a las que el rey Felipe II concedió el privilegio de representar comedias para hacer frente a las necesidades hospitalarias de beneficencia que promovían.

Hasta entonces las representaciones no solo se habían hecho al aire libre, sino en otros espacios como hospitales, catedrales, centros universitarios o colegios jesuitas donde tenían una finalidad docente. Así, la fiesta teatral establecía su propio ámbito en función de la institución que promovía la obra.

Entre los siglos XVI y XVIII, existieron en España dos lugares de representación: estos corrales que acabamos de referir, donde tenían lugar las comedias, y los salones de los palacios reales, más propicios para la puesta en escena de las óperas.

Características de los corrales

La casa de comedias ha sido definida como un espacio libre entre casas destinado a contener animales. También podía tratarse de espacios vacíos en los interiores de algunas manzanas. El edificio no expresaba su función específica, esto es, prevalecía la imagen de la casa de vecinos originaria.

Solían ubicarse en un lugar céntrico y de fácil acceso, constituyendo, a menudo, un barrio dedicado a la representación teatral. En Madrid se alzaron en las proximidades de la carrera de San Jerónimo donde coexistieron en un espacio reducido, sin grandes distancias entre ellos: las calles del Príncipe, de la Cruz, del Sol y del Lobo. A continuación vamos a hacer una breve descripción de sus partes.

La media luneta

Eran los bancos y taburetes ubicados delante del tablado, detrás del cuál se hallaba el balcón para las escenografías. Venía a ser el lugar que después estaría ocupado por la orquesta. Más adelante, se situó un foso entre esta y el escenario al modo italiano. Tras la media luneta, se ubicaba el parterre del patio donde se situaban los hombres de pie, también llamados mosqueteros. Tenía el suelo de canto rodado y estaba ligeramente inclinado para la recogida de las aguas de lluvia.

El zaguán de la entrada

Se hallaba frente al escenario. Aquí se encontraban la contaduría, el guardarropa y alguna tienda. Desde él se accedía al patio y por las escaleras se podía subir a la cazuela, los aposentos y la galería superior. Había entradas diferenciadas en función de la clase social y el sexo.

Los aposentos

Eran como los balcones de las casas que daban a un patio. Constituía la parte más nobles del edificio. Lo ocupaban familias pertenecientes a la aristocracia o personas influyentes. En los aposentos no había diferenciación según el sexo, como era común en otras zonas del edificio. Uno de ellos, al menos, era destinado a las autoridades o el alcalde (cuarto del corregidor).

La cazuela

Era el lugar destinado a las mujeres que, por no tener el nivel social adecuado, no se ubicaban en los aposentos laterales. Sobre esta, se situaba la tertulia. Se cerraba con una celosía para que sus ocupantes viesen el espectáculo sin ser vistos. Estaba destinada a religiosos y otras personalidades que deseaban el anonimato. Por encima de ella se situaba una segunda cazuela que, en ocasiones, servía para situar a la servidumbre.

Durante el siglo XVII, este esquema se consolida y se perfecciona. En el segundo tercio del siglo XVIII es reemplazado poco a poco por el coliseo, inspirado en el edificio teatral italiano. Esto se debió a la aparición de las primeras óperas a finales del siglo XVI, que obligó a distinguir entre un teatro literario y otro musical, pues este necesitaba muchas más exigencias arquitectónicas de precisión acústica.

Para concluir, podemos afirmar que el corral de comedias era un edificio muy jerarquizado tanto sexual como socialmente. Puede considerarse un modelo intermedio entre los teatros abiertos grecorromanos y los teatros del Barroco académico y la Ilustración.