Los coras se ubican en la parte meridional de la Sierra Madre Occidental del estado de Nayarit, también conocida por los indígenas de la zona como Sierra Nayar. El origen del pueblo cora (en cora denominado nayeri) es muy difícil de precisar, se relaciona con los aztecas por las características de su lengua, llamada Cora (también llamada chora o chota) que pertenece al tronco lingüístico yutoazteca.

Se cree que los coras vivían en lo más alto de las mesetas o en las barrancas debido a las invasiones de otros pueblos y que para defenderse de ellos fabricaron unas trincheras que corrían por más de dos leguas (consultar libro Aztatlán de Carl Ortwin Sauer).

Conquista y evangelización

Durante una expedición de los conquistadores españoles contra los indígenas de Zacatecas, lograron cierto sometimiento de los coras y fundaron algunos pueblos, pero no existió continuidad debido a que las rebeliones durante la colonia fueron constantes y se prolongaron hasta el siglo XIX.

Los conquistadores se interesaron por la sierra de Nayarit porque existían rumores sobre la supuesta riqueza de algunas minas en aquellos lugares. Sin embargo, una vez consumada la conquista, y conforme los misioneros jesuitas avanzaban sobre nuevas poblaciones el mito de las minas parecía esfumarse.

Se realizaron varios intentos por conquistar y evangelizar a los coras pero éstos rehuían el contacto con los extranjeros, aunque en ocasiones los indígenas bajaban a los pies de la sierra para intercambiar pieles por sal y otros productos (leer Angeli novi: prácticas evangelizadoras por Fernando Armas Asin). Cuando algún grupo de forasteros se internaba en territorio cora, los indígenas advertían a los intrusos que no eran bien recibidos y al ignorar ese aviso muchos perdían la vida.

En el siglo XVIII, la Nueva España incrementó sus esfuerzos por controlar a los coras y en 1722 lograron su objetivo, entrando los soldados y misioneros en el Nayar. En lo espiritual fueron los jesuitas quienes se encargaron de conquistar a los nayaditas Habrá que recordar que los primeros jesuitas llegaron en 1572 a México y que la enseñanza de la doctrina cristiana en la Sierra del Nayar estuvo en manos de dos órdenes: los franciscanos y los jesuitas.

Religión e ideología

Los coras se caracterizaron por rechazar el cristianismo y para muchos misioneros franciscanos fueran considerados como salvajes o incultos. Pero los coras de Nayarit, vecinos y parientes de los huicholes, tras siglos de cristianización y de presiones se muestran como un pueblo que continuó con su tradicional ideología en donde se comunican con los dioses y los muertos por medio de la danza y la representación teatral.

La evangelización en la Sierra del Nayar no se completó a pesar de los esfuerzos por los jesuitas y los franciscanos y durante los últimos años del siglo XVIII se seguían presentando sus ceremonias y ofrendas a los dioses.

Hasta la fecha, su religión como sucede con casi todos los pueblos indígenas es una mezcla de antiguas creencias y catolicismo, encontrando en sus templos (improvisados en grutas) una mezcla de ídolos cristianos en compañía de la adoración al Sol, las estrellas y el agua.

Los coras piensan que la muerte es sólo un sueño, y por eso dejan, junto a los cadáveres, utensilios domésticos, alimentos e incluso un poco de dinero.

Danzas y celebraciones

Entre sus danzas podemos encontrar la del mitote y de la palma, la primera es ejecutada sólo por hombres y la segunda por toda la comunidad.

El traje tradicional cora se compone en los hombres de camisa en manta blanca, calzón de manta, sombrero de paja y huaraches. Las mujeres llevan rebozo, blusa con olanes en las que predominan los colores intensos como el morado y el rosa y falda con olán de tela estampada.

Entre sus celebraciones destaca La Judea o Semana Santa Cora donde durante ocho días los coras se transforman en judíos, fariseos, demonios blancos y negros, etc. Para llevar a cabo el ritual de Semana Santa donde los coras ejecutan danzas, emiten gritos, hacen sacrificios simbólicos y tratan de representar en su momento culminante que el "mal" pone en peligro al Cristo Niño o Cristo Sol, hasta que el Viernes Santo logran capturarlo y simbólicamente le dan muerte.

En cambio, el Sábado de Gloria, la situación se transforma, porque Cristo resucita y los demonios se autodestruyen regresando al río, de donde habían salido al principio de la ceremonia. La Judea se relaciona con el ciclo agrícola del cultivo del maíz y con otras celebraciones, haciendo de esta festividad algo complejo debido a su diversidad.

Máscaras, coronas, sables y cuerpos pintados, son usados en una macro representación teatral donde las imágenes religiosas se encuentran mezcladas con ofrendas, música de mariachis, flautas y caracoles. Cada comunidad indígena deja sus propias costumbres y rituales representados en una festividad que es única y representante de los rituales precolombinos.