La señalización del nivel de dificultad de las pistas de esquí es un lenguaje universal. Es una diferenciación sencilla que se aplica tanto en España, en toda Europa y en Estados Unidos y Latinoamérica. Eso facilita que cualquier persona, se pueda guiar enseguida en cualquier estación de esquí del mundo.

Señalización de las pistas de esquí

Todas las pistas de una estación de esquí están señalizadas. El recorrido se visualiza a través de unas balizas o palos que están colocados en el borde de la pista, siguiendo su trayecto. Justo al principio de la pista este palo incluye un número, el nombre de la pista y un color. Todo para que sea fácil situarlo en el mapa.

El nivel de dificultad se divide en cuatro colores: verde, azul, rojo y negro. De menos a más difícil. Y es recomendable esquiar pistas que se adapten al nivel de cada uno porqué así se evitan posibles accidentes.

Color verde: cuando se empieza

Estas pistas son las más fáciles que uno se puede encontrar en una estación. Ideales para empezar a dominar los giros y mantenerse de pie. Son pistas que casi no tienen pendiente y están especialmente diseñadas para los debutantes.

Además, los remontes son fáciles. Normalmente son cintas transportadoras donde casi no hay que hacer nada de esfuerzo para subir y bajar la pista.

Esta zona está llena de personas que se inician en el esquí y es el sitio escogido para los profesores de esquí para enseñar los primeros trucos a los debutantes. Aquí no hay ningún riesgo de accidente, sólo pequeños resbalones típicos del aprendizaje.

Color azul: segundo nivel

Con este color se señalizan las pistas fáciles e intermedias. Eso hay que decirlo: hay una amplia gama de pistas azules dependiendo de la estación de esquí, en algunas se parecen más a una verde y a veces su nivel de dificultad puede ser más elevado del que pensábamos.

Así que si es la primera vez que se desciende la pista es mejor ir con cuidado porque aquí, las pendientes son más pronunciadas. Los usuarios de estas pistas ya son esquiadores noveles, profesionales, snowboarders... de todo. Por ello, lo mejor es deslizarse respetando las principales reglas de seguridad.

Para acceder a estas pistas hay todo tipo de remontes, des de telesillas a telearrastres. Si el esquiador es debutante puede que en sus primeras subidas no controle muy bien cómo subir. Es cuestión de práctica.

Color rojo: para esquiadores que dominan

Son pistas difíciles porque pueden tener pendientes de hasta un 40% y en ocasiones son estrechas. También puede haber algún obstáculo, como árboles y aquí el esquiador tiene que dominar para poder hacer los giros con rapidez y frenar al instante.

Los usuarios de estas pistas tienen un nivel medio-alto de esquí y rara vez se encuentran debutantes en medio de la bajada.

Igual que el color azul, puede haber pistas más o menos fáciles y todo es ir probando si la pendiente es adecuada para nuestro nivel de esquí.

Color negro: reservado para expertos

Es el nivel máximo de dificultad con pendientes que pueden llegar a más del 50% y por lo tanto son espacios reservados para auténticos esquiadores que sepan adaptarse a cualquier situación.

Además, son pistas que se encuentran en las zonas más elevadas de las estaciones de esquí. Así que además de disfrutar del descenso se disfruta también de las mejores vistas.

Fuera pistas: otra experiencia pero con precaución

A parte de las pistas señalizadas hay otros recorridos que no están balizados pero también son aptos para el esquí. Aquí hay que tener especial cuidado con las aludes y seguir al pie de la letra las recomendaciones de los responsables de las estaciones porque el control de las aludes se concentra sólo en las estaciones de esquí, pero no en los fuera pistas. Aquí la responsabilidad es de cada esquiador.