La Navidad es una de las fiestas más esperadas a lo largo del año para compartirla con los seres más queridos. Además de la colocación del tradicional nacimiento en honor a Jesús, se colocan diversos adornos como el árbol de Navidad y su decoración con esferas, campanas, la estrella, los lazos y luces.

He de ahí, la importancia en los colores litúrgicos utilizados en los que, además de notar los ya característicos de la temporada, se encuentran actualmente una mayor variedad que, en el pasado, no eran usualmente apreciados, denotando una paulatina pérdida de tradición a la festividad.

Rojo, dorado, blanco y verde: colores simbólicos de la Navidad

Al momento de decorar el árbol de Navidad, las esferas y los lazos son elaborados a base de colores específicos para el día festivo.

El rojo representa al fuego y la sangre, así como al amor divino y la generosidad. El color verde simboliza la esperanza, además de la naturaleza y la vida. El blanco evoca a la pureza, alegría, fe e iluminación, mientras que la tonalidad dorada indica prosperidad y riqueza.

Si estos colores son apreciados en las esferas, éstas últimas vienen a representar el significado de las oraciones realizadas en tributo al Adviento. La interpretación de las tonalidades, dependiendo a estas últimas, vienen a ser las siguientes: las encontradas en color azul significan el arrepentimiento, las que son plateadas simbolizan el agradecimiento, el color dorado indica la alabanza y aquellas de color rojo señalan la petición.

El uso de los colores en la Corona de Adviento

Representando las cuatro semanas de Adviento, esta corona de ramas elaborada de pino, además de colocársele cuatro velas, mantiene una simbología aún vigente hoy día.

Su elaboración, con forma de círculo, representa la transición por las cuatro estaciones del año, sus ramas la persistencia de vivir. De nueva cuenta, el color verde representado en ésta indica la esperanza.

Las velas colocadas en la corona de adviento son elaboradas con los colores litúrgicos siguientes: tres son en tono morado, representando a una conversión y relacionado al aspecto espiritual, una vela es rosa, que se relaciona a la cercanía de celebrarse la festividad navideña y una quinta vela de color blanco que significa la iluminación de la existencia del hombre.

El tradicional color rojo y blanco en Santa Claus

La imagen del también conocido Papá Noel le antecede al año 1863, dibujado por primera vez con autoría de Thomas Nast, con un vestuario de pieles y el característico color rojo.

No fue hasta que en el año 1931, se le conoce actualmente con su clásica apariencia bonachona, alta y rellenita, botas, gorro, cinturón y barba, conservando el rojo, así como el color blanco. El encargado de ello fue Habdon Sundblom por parte de la empresa Coca Cola.

Uso de colores ajenos a la tradición del árbol navideño

En la actualidad, la celebración previa a Navidad maneja colores además de los típicos plenamente conocidos por todos. Ubicadas en la decoración del árbol navideño, la presencia de colores como el rosa, lila y azul, el primero utilizado previamente a la festividad, no cuando llega el día.

Las posibles consecuencias por el uso libre de colores en el árbol de Navidad devendrían en una discontinuidad a la clásica festividad que conocemos, aunándole al hecho que en tiempos modernos es más palpable la pérdida de valores y el desapego hacia ésta, rodeada además por campañas mercadológicas que llevan a exprimirla sin ningún motivo aparente más que el del beneficio económico.

A poco tiempo para finalizar otro año más, es momento de reflexionar en llevar a cabo la preservación de esta costumbre antigua, una de las más esperadas y seguidas a nivel mundial.