¿Qué es la Navidad? ¿Cuáles son sus 5 sentidos? ¿Qué sentido tienen las fiestas navideñas en nuestros corazones? ¿Cómo podemos ser felices y dichosos en Navidad? y ¿podemos serlo siempre a lo largo de nuestras vidas?

Preguntas que serán fácilmente contestadas si nos comprometemos con nosotros mismos a interiorizar, meditar y reflexionar sobre nuestra verdadera esencia del ser. Nuestro "yo interior”.

En Navidad: damos, recibimos, sentimos, vivimos, amamos, soñamos, disfrutamos… ¿y por qué no lo hacemos siempre?

Espectáculo de luz y color en Navidad

En vísperas de la Navidad, nuestro sentimiento y deseo interior nos hace vislumbrar con pasión y alegría el gran espectáculo de luz y color que nos trae esta entrañable época del año. Las hermosas y vibrantes luces que adornan todas y cada una de nuestras ciudades y pueblos nos hacen sentir mágicos y especiales. Todo es brillo, encanto y magia para nuestros ojos. Un suculento manjar para nuestro sentido de la vista.

Escaparates adornados mágicamente entre espumillones, ángeles y algún que otro papa Noel colgante. Hermosos vestidos de noche estratégicamente colocados y expuestos con ese especial encanto que tiene la navidad, entre brillos, satén, plumas y cadenetas luminosas. Un marketing irresistible para conseguir atraer al mayor número de miradas que sean posibles.

Joyas resplandecientes que en esta especial época del año causan un mayor interés y deseo entre los consumidores. Anillos con grandes piedras preciosas, collares de ensueño y relojes que son una auténtica tentación para nuestros bolsillos.

Árboles navideños, todo un clásico en estas fiestas

Árboles maravillosamente adornados con simbólicas figuritas en diversos tonos dorados y plateados, auténticos colores de la navidad, y a su vez, recubiertos de bellas cintas multicolores, llamadas lágrimas o cabellos de ángel. Las luces serpenteantes y musicales, les aportan un mayor esplendor mágico, a este clásico de antaño. El árbol de Navidad. Uno de los grandes protagonistas de esta carismática época del año, la navideña.

En vísperas de Papa Noel o Reyes Magos, en sus alrededores, suelen descansar bellamente envueltos los ansiados y esperados regalos navideños. La ilusión nos invade al igual que la impaciencia, queremos conocer de inmediato el contenido interno de cada uno de ellos. Los más pequeños al despertar corren ansiosamente hasta alcanzar todos y cada uno de los regalos que les pertenecen. Abren desgarrando suavemente los abrillantados y luminosos papeles en los que yacen interiormente los mágicos juguetes.

Paisajes navideños

En las frías calles y plazoletas podemos escuchar magnificas voces que resuenan al unísono. Múltiples coros navideños que nos hacen disfrutar con sus bellos villancicos populares, música para el alma y el corazón, que nos hacen recordar y añorar nuestra infancia pasada. Resuenan panderetas y zambombas al compás de estos cánticos tan enraizados en tiempos de amor y prosperidad. Dulces melodías para nuestros oídos. Mensajes de paz, esperanza y fraternidad.

En ocasiones, depende del país o región a visitar, podemos disfrutar de maravillosos paisajes. Ciudades totalmente cubiertas de blanco. Fríos y puros copos de nieve caen incesantemente desde el cielo hasta nuestros pies, dejando ante sí, una fascinante y grandiosa visión para poder admirar. Olor puro y neutro que nos hace disfrutar al máximo del sentido del olfato, el cual, registrará irremediablemente en nuestro cerebro ese olor tan característico que tiene el invierno.

Comidas y festejos en familia

Las familias separadas por largas distancias vuelven a unirse. Hacen balance de todo lo ocurrido en ese larguísimo año, que ya prácticamente, se ha marchado para no volver jamás. El pasado siempre queda atrás, para dar paso, al maravilloso presente y a un futuro aún incierto e insospechado lleno de nuevos incidentes y futuras sorpresas.

En el interior de las viviendas podemos disfrutar de ese olor característico que tiene el menú navideño, repleto de auténticas exquisiteces como: pavo relleno o pollo asado cocinándose a fuego lento o bien en el horno convencional. Esa sopa de marisco tan tradicional, acompañada por un sinfín de manjares que nos hacen unificarnos con nuestro bienestar personal y emocional. Aquí ponemos a prueba los sentidos del gusto y el olfato.

Alfajores, roscos de vino, mantecados, almendras rellenas, fruta escarchada, bombones de chocolate y licor, turrones de almendra, nata con nueces y praliné son los dulces típicos de estas fiestas. Acompañados por unos buenos licores, de anís, pacharán y aguardiente, que harán las delicias de todos en estas entrañables fiestas navideñas.

Y ¿cómo no hablar del delicioso roscón de reyes? Regalo y haba encontrados en su interior, pero ¡cuidado! al encontrar esta última, porque irremediablemente tendrás que pagar el importe del susodicho roscón navideño.

Preparativos para los festejos

La familia al completo sale de paseo con el fin de ultimar todos los preparativos navideños. En estas fechas hay ilusión y alegría. Los niños iluminan sus sonrisas. Activan su sistema locomotor a la máxima potencia, para así, poder palpar y tocar todo lo que encuentran a su paso. Niños y mayores utilizamos el sentido del tacto con absoluta sensibilidad, sintiendo los tejidos suaves o texturas ásperas, de diferente forma que en meses atrás.

Los pequeños negocios o tiendas comerciales, y en algún caso, los puestos ambulantes, exhiben los magníficos juguetes que los niños pedirán a papa Noel o a los Reyes Magos, a través, de sus extensas cartas de pedidos navideños. A su vez, los grandes centros comerciales abren sus puertas a diario, facilitando así, las compras familiares.

Los niños corren incesantemente en busca de los Reyes Magos o Papa Noel. La campanita resuena en todos los sentidos. Sus bolsillos llenos de caramelos e ilusión, demuestra la importancia de estas figuras navideñas para los pequeños. Son muy relevantes en el sistema de creencias del mundo infantil y los ayuda a evolucionar positivamente. Irremediablemente estos pequeños, se acercan a ellos, como abejas a la miel.

Los abuelos corren detrás de sus incansables nietos, a través de los largos y repletos pasillos existentes en los grandes centros comerciales. Los padres mientras tanto recorren las estanterías, comprando así, los alimentos y los últimos detalles que quedan por adquirir, con el fin de festejar un año más, la Navidad.