Dentro de las disciplinas del atletismo, se consideran de fondo o resistencia las pruebas olímpicas que exigen un esfuerzo continuado. En distancia se pueden llamar así a las carreras de 3.000 obstáculos y a todas las que exijan más recorrido. Las pruebas de 5.000, 10.000 y Maratón, dentro de los Juegos Olímpicos (desde 1896) y los Campeonatos del Mundo de Atletismo (celebrados desde 1983), así como las pruebas de campo a través. Generalmente, los mejores fondistas poseen además de un gran talento una gran disciplina: por esa razón la mayoría de grandes atletas de estas disciplinas son tan interesantes en sus logros atléticos como en sus métodos.
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Emil Zatopek, la locomotora humana.
Hubo un tiempo en que los límites humanos en las distancias de 5.000 y 10.000 metros estaban en los 14 y 29 minutos respectivamente. Zatopek, nacido en 1922 en la República Checa rompería ambas barreras psicológicas, además de ganar entre 1948 y 1957 cuatro oros olímpicos y tres europeos, en distancias desde los 5.000 hasta las maratón. Lo más característico de Emil Zatopek era su manera de correr, en apariencia poco fluida y efectiva. Sus métodos de entrenamiento, increíblemente exigentes y duros y su mentalidad le permitirían convertirse en un mito atlético: en 1997 fue elegido como el mejor atleta del siglo XX. Murió en 2000, con su figura reivindicada en la nueva Chequia democrática por el presidente Vaclav Havel.
Paavo Nurmi, el finlandés volador
Los Juegos Olíe Amberes en 1920 fueron los primeros con el formato actual, con comités nacionales, juramento olímpico y en que se definieron las pruebas del atletismo. En ellos estaba destinado a brillar uno de los “finlandeses voladores”, Paavo Nurmi. En los doce eventos olímpicos en los que participaría entre 1920 y 1928, ganó nueve medallas de oro y tres de plata. Este atleta finés, nacido en 1897, fue considerado en su momento el mejor atleta del mundo, y comenzó la gran tradición de fondistas nórdicos: como añadido fue capaz de ser el mejor en Cross-Country y distancias de medio fondo. Murió en 1973, con honores de héroe nacional finlandés.
Abebe Bikila, el etíope descalzo
En los juegos de Roma debutó un atleta etíope de 28 años, añadido a la expedición a última hora a causa de la lesión de uno de los miembros titulares. Abebe Bikila, hijo de un pastor, trabajaba en la guardia imperial de Haile Selassie y había sido entrenado por el sueco-finlandés Onni Niskanen. Bikila no encontró zapatillas en Roma del patrocinador de la selección que le gustaran. La imagen que siguió dio la vuelta al mundo: Bikila entraba ganador en la meta, batiendo el récord del mundo de Maratón (42, 195 kmts.) descalzo sobre el fondo del Arco de Constantino. En 1964, en Tokyo, un mes después de una grave operación, volvió a ganar (esta vez calzado), estableciendo un nuevo récord, y completamente fresco. Murió a los 41 años tras convertirse para siempre en el símbolo moderno de la gran prueba del fondo, a causa de las secuelas de un accidente de tráfico.
?Henry Rono, el talento de un atleta excesivo
En 1978, en el lap días un atleta keniano batió cuatro récords mundiales. Henry Rono es con seguridad el atleta con más talento que jamás ha pisado una pista de atletismo. Nadie se ha acercado a lo que hizo y no es probable que nadie lo haga. Su carrera, sin embargo, fue breve. Aquejado por las presiones, y la melancolía por su tribu Nandi , desplazado en Estados Unidos, comenzó a abusar de la bebida (lo que no impidió que hasta 1982 volviera un par de veces a las pistas batiendo récords mundiales). Tras dos décadas de alcoholismo y ruina, es hoy un entrenador de atletas y maestro de primaria en Nuevo México. Su historia de superación es tan apasionante como lo que logró en las pistas. Por motivos políticos, Rono nunca pudo participar en unos Juegos Olímpicos./strong
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