Los Borgia son considerados la familia más corrupta de la historia. Se los relaciona con intrigas, casamientos de conveniencia, asesinatos por envenenamiento e incesto.

Rodrigo Borgia

Nació el 1 de enero de 1431 en Játiva, España. Cuando su tío fue nombrado Cardenal, se mudaron a Italia y cambiaron su apellido Borja por Borgia. A los 25 años fue nombrado Cardenal por recomendación de su tío, el papa Calixto III. Desde 1466 mantuvo una relación con Rosa Vanozza de Catanei con la que tuvo 4 hijos: Giovanni, César, Lucrezia y Giofre.

En 1492, Rodrigo Borgia fue elegido Papa por mayoría absoluta y eligió el nombre de Alejandro VI. Su primera disposición fue crear 12 nuevos puestos cardenalicios, uno de ellos para su hijo César, de 18 años.

Alejandro VI formó alianzas mediante bulas papales, creó un ejército para custodiar el Vaticano, repartió las tierras descubiertas por Colón, y fomentó las artes y la cultura. Pero también vendió cargos eclesiásticos para financiar su gobierno y sus guerras, y concedió dispensaciones y divorcios.

Adoraba a su primogénito Giovanni, pero él no había heredado su capacidad de mando. El único competente para participar en la política italiana tan violenta, era César. Alejandro también adoraba a Lucrezia, con quien se decía que existía algo más que el amor filial.

César Borgia

Nació el 13 de septiembre de 1475 en Roma. Era un hombre inteligente, valiente y atractivo, pero también cruel y ambicioso. Las mujeres se desvivían por él. Estudió Derecho en la Universidad de Peruggia y amaba el arte.

Fue convertido a los 17 años en obispo de Pamplona por su padre, a los 20 en arzobispo de Valencia y cardenal un año después. Fue Capitán General del Ejército del Vaticano. Se casó en 1499 con Carlota de Albret, hermana del Rey Juan de Navarra y se convirtió en Duque de Valentinois.

En 1500 y 1501 César cumplió con la misión de su padre de apropiarse de las tierras de los nobles Colonna y Orsini, convirtiéndose en un excelente militar. Tuvo muchas amantes pero le importaba mucho más el poder. El único afecto verdadero lo sintió por su hermana Lucrezia a quien amaba como a una esposa.

César era el blanco de sospechas y sátiras, que inventaban rumores acerca de envenenamientos con arsénico a ricos cardenales para heredar sus fortunas. Se lo comparaba con Calígula, que mataba por placer, por rédito político y por acrecentar su fortuna personal.

Lucrezia Borgia

Nació en Roma el 18 de abril de 1480. Se educó en un convento y fue allí donde quedó embarazada. Es un misterio la paternidad del niño que se llamó Giovanni, aunque muchos decían que era hijo del Papa Alejandro, que lo presentó en sociedad 3 años después como su nieto. Otros dicen que era el hijo de su hermano César, a quien Alejandro la había obligado a aceptar como su primer amante.

A los 13 años su padre le escogió un marido, Giovanni Sforza, Señor de Pesaro. Como esa localidad quedaba muy lejos del Vaticano, Alejandro VI terminó anulando el matrimonio aduciendo la no consumación del mismo, para que su hija estuviera más tiempo con él.

Unos años después la casó con Don Alfonso, Duque de Bisceglie y Príncipe de Aragón, en 1498, para que no quedara soltera. Un año después tuvo un hijo con su amado esposo, a quien bautizaron con el nombre de Rodrigo, como su padre. César Borgia odiaba a su cuñado y lo mandó matar sin que Lucrezia se enterara.

Alejandro VI dejó entonces la administración del Vaticano y la Iglesia en manos de Lucrezia, a lo que muchos se opusieron porque era muy joven e inexperta. En 1502 su padre la volvió a casar con Alfonso D’Este, hijo del Duque de Ferrara, en una ceremonia fastuosa como no se había visto nunca. En 1505 Alfonso heredó el Ducado de Ferrara y en la corte de su marido, Lucrezia creó un ambiente intelectual con los mejores artistas del momento.

El fin de los Borgia

El 5 de agosto de 1503, Alejandro VI, César y otras personas cenaban en los jardines del Cardenal da Corneto. Hacía muchísimo calor. Unos días más tarde, el Cardenal cayó enfermo y murió, al igual que la mitad de la gente que había estado en la cena y cientos de personas más en toda Roma.

Sin embargo, las habladurías de la época decían que César había querido envenenar al Cardenal para quedarse con su fortuna y por error habían sido envenenados los invitados.

El Papa murió finalmente el 18 de agosto de 1503, a los 72 años. César se recuperó de la enfermedad que había matado a su padre, pero durante su convalecencia, los nobles Colonna y Orsini recuperaron sus tierras. Pío II fue nombrado sucesor de Alejandro pero murió unos días después. Lamentablemente para César, su archienemigo, el Cardenal Della Rovere, fue escogido Papa y perdió otra oportunidad de hacerse él con ese cargo.

César fue confinado a una prisión española pero escapó. Regresó a Navarra y luchó con las tropas de su cuñado, Juan de Navarra, muriendo el 12 de marzo de 1507, en la batalla de Viana.

Lucrezia pudo descansar en Ferrara, lejos de las habladurías en contra de su familia. Fue una buena esposa y madre. Tuvo 4 varones más y una niña y continuó aprendiendo varios idiomas. El 24 de marzo de 1519 murió como consecuencia de su séptimo parto, a los 39 años de edad.