Este grupo ha sido asociado a extranjeros, canarios, blancos pobres, criollos que ejercían oficios viles, blancos marginalizados o habitantes de las zonas aledañas a Caracas, y es muy probable que cada una de estas características haya definido a uno o varios blancos de orilla, pero, ¿es posible utilizar estas premisas para definirlos en su conjunto y de manera global? Entonces cabe preguntarse, ¿quiénes eran realmente los blancos de orilla durante la Colonia?

¿Quiénes eran los blancos de orilla?

Es importante señalar que la utilización del término “blancos de orilla” como sinónimo de canario es muy frecuente, y esto debido a la cantidad de inmigrantes de origen isleño que vinieron a estas tierras a trabajar como artesanos, labradores, comerciantes, pulperos y a desempeñar otros oficios considerados viles. Sin embargo, eran muchos los individuos de origen canario que poseían bienes considerables e incluso gozaban de empleos honoríficos, tal es el caso de los gobernadores Nicolás Eugenio Ponte y Hoyo y Marcos Bethencourt y Castro, o de hacendados como el capitán Juan Francisco de León. Además, muchos de los conquistadores y encomenderos eran isleños, por lo que su descendencia llegó a muchas familias, algunas de las cuales eran parte del mantuanaje caraqueño, entre ellos Juan Ascanio y Viera, quinto abuelo de Bolívar y los Blanco y los Ponte.

Autores como Brito Figueroa y Ángel Rosenblat ven a este grupo compuesto por personas de diversos orígenes, y aun cuando no ofrece una definición concreta, plantea la posibilidad de englobar dentro de los blancos de orilla a peninsulares, criollos, pardos y canarios.

Los blancos de orilla según Laureano Vallenilla Lanz

En el libro Cesarismo Democrático, Laureano Vallenilla Lanz afirma que “La ciudad con sus 18.669 habitantes, según el censo del Obispo Martí, estaba dividida no sólo en esclavos, quinterotes, cuarterones, mestizos, sino que la misma clase de blancos se dividía también en grupos denominados, despreciativamente, por el barrio en que estaban domiciliados, o bajo el calificativo general de blancos de orilla…”.

Vallenilla se refiere a los blancos de orilla como personas, que aun siendo blancas, vivían en zonas específicas (que supongo se diferenciaban a la habitadas por los mantuanos), pero agrega una nueva posibilidad y es que el término es una forma general de referirse de manera despreciativa a los blancos que no eran iguales a los blancos distingidos.

La "confusión" de Vallenilla Lanz

Algunos autores como Luis Felipe Pellicer expresan que, “…ningún documento de la época consigna tal calificativo. Vallenilla Lanz lo infiere de la ubicación geográfica donde vivían los pardos ‘blanqueados’ según el testimonio del Ayuntamiento. La representación del Cabildo de 1796, en la que se basa el autor, se refiere a blancos del ‘estado llano’, categoría en la que se incluía a los blancos que carecían de los privilegios y prerrogativas exclusivos de los altos funcionarios y los mantuanos o criollos descendientes de los conquistadores. Al igual que en España, este ‘estado llano’ designaba a una porción de la población en América, específicamente blanca que ejercía oficios mecánicos y otros calificados como viles. No obstante la confusión de Vallenilla Lanz en la interpretación del texto del Cabildo, el término blancos de orilla se impuso en la historiografía social venezolana...”.

Hasta la fecha no se sabe con exactitud el origen o la fuente que utilizó Vallenilla Lanz para referirse a un grupo social pero ciertamente no fue un término inventado o creado por él, mucho menos forma parte de una interpretación errónea. De hecho, dicha expresión aparece en un documento del año 1805, en Quibor, en una causa seguida por Antonio Agüero contra José Manuel Lucena por injurias. En el mismo se expresa

“...que solamente son blancos, son pues blancos de la última jerarquía, o por hablar con la rudeza del vulgo, blancos de orilla, como que confusan con las clases superiores e inferiores. "

Es decir, popularmente, los blancos de orilla eran los blancos pobres, personas de tez blanca que no tenían fortuna, pero que podían ser canarios, pardos, mestizos, peninsulares, etc. Así pues, que Vallenilla Lanz no dejó de tener razón cuando afirmó que los “blancos de orilla” fue un calificativo general con el cual se hacía referencia a los blancos que no pertenecían a la nobleza y si bien no logró dar una definición exacta sobre el término, estaba en lo cierto.