Aunque ha sido un tema tabú durante muchos años, en la actualidad es algo natural hablar de sexo sin tapujos. Pero, ¿te has planteado realmente los múltiples beneficios que reporta una vida sexual sana? Refuerza nuestras defensas, aporta oxígeno a nuestras células y estimula la actividad de algunos órganos internos de nuestro cuerpo. Son algunas de las razones por las que practicar sexo nos sienta tan bien.

Me duele la cabeza, el sexo es un poderoso analgésico

Esta frase se suele utilizar como excusa cuando no se desea tener relaciones sexuales. No obstante, el sexo es un poderoso analgésico, ayudándonos a controlar el dolor. También proporciona un estado de relajación que nos ayuda a reducir altamente el nivel de estrés. Asimismo, regula el sistema circulatorio, por lo que la presión en determinadas zonas se alivia y, con ello, el dolor.

Durante el orgasmo y justo antes de la eyaculación, los niveles de DHEA –un esteroide segregado por la corteza suprarrenal- aumentan hasta en cinco veces. Se ha demostrado científicamente que unos niveles altos de DHEA son indicativo de longevidad y un potente antidepresivo. La liberación de endorfinas produce una sensación de bienestar inigualable. También hace las veces de antihistamínico, minimizando los síntomas de las alergias primaverales y el asma.

El acto sexual es la mejor gimnasia

Además de trabajar casi todos los músculos, el sexo aumenta nuestra capacidad de resistencia. Hacer el amor tres veces por semana equivale a correr 120 kilómetros. Durante el acto sexual se queman entre 150 y 300 calorías, con lo que adelgazamos de forma saludable. También reduce e exceso de colesterol. En la mujer, además, se refuerzan los músculos del área pélvica, lo que resulta positivo para, en el futuro, evitar o minimizar las molestas pérdidas de orina.

El sexo es fuente de juventud y belleza

Al practicar sexo, nuestro cuerpo produce estrógenos. Estas hormonas mejoran el aspecto de nuestra piel y nuestro cabello. Pero también tienen la función de prevenir enfermedades cardiovasculares. Aumentan también los niveles de testosterona, que fortalece los músculos y los huesos. El sudor producido ayuda a limpiar los poros y mantiene la piel brillante y suave. Por su parte, los besos apasionados hacen que nuestras bocas generen más saliva, disminuyendo así la cantidad del ácido que acaba con el esmalte dental.

¿Por qué lo llaman amor cuando quieren decir sexo?

La culpa del apego que sentimos hacia nuestros compañeros sexuales se debe a la producción de oxitocina que se genera durante el acto. Esta hormona está vinculada al sentimiento de amor, por lo que ayuda a cultivar la fidelidad en las relaciones estables con frecuente actividad sexual; y, en el caso de las esporádicas, es la responsable de esa sensación de “estar a gusto” con esa persona.

De tal manera, ¿qué fue primero, el amor o el sexo? Las últimas tendencias en sexología insisten en que el enamoramiento responde a un proceso químico y, por tanto, tiene una duración, que depende de la segregación de hormonas.

Juguetes sexuales

A pesar de seguir siendo un tema tabú para mucha gente, la utilización de juguetes sexuales también es beneficiosa. Nos permite disfrutar de forma mucho más placentera en el caso de que no tengamos pareja sexual, siendo los beneficios para el cuerpo muy similares, aunque en menor grado. Y en el caso de las parejas, los juguetes introducen nuevos elementos en la relación que pueden mejorarla, rompiendo con la rutina. Aumentan el erotismo y la diversión.

Entre los más conocidos están los consoladores, vibradores, conos anales y bolas chinas. Estas últimas, además, cumplen una importante función, fortaleciendo los músculos pubococcígeos y reduciendo con ello la posibilidad de futuras pérdidas de orina y el descuelgue de la musculatura vaginal.

Seguridad ante todo

Hasta ahora hemos visto la parte buena. Sin embargo, debemos tener siempre presente que hemos de tomar precauciones en nuestras relaciones sexuales, optando por los métodos anticonceptivos de barrera. Estos son los únicos que previenen el contagio de enfermedades venéreas, además de evitar embarazos no deseados. Haciendo gala de una higiene tanto física como mental, podremos disfrutar al máximo de la sexualidad sin sufrir ningún percance.