Delicioso. El chocolate es uno de esos dulces que siempre calzan bien en cualquier ocasión y en cualquier estado: para un regalo navideño, para un obsequio sorpresa, mezclado con leche caliente en una tarde fría, en un helado que aplaque el calor en una mañana de verano, en una fondue con frutas... Los pretextos y los motivos para comerlo y regalarlo están a la orden del día y aplican a la perfección para cualquier persona, de cualquier género y edad.

Sin embargo, siempre ha estado calificado (como todas las cosas ricas) como nocivo para la salud. Un mito completamente falso, pues varios estudios realizados en los últimos años afirman que el chocolate, siempre que sea puro (sin leche ni azúcar) y en cantidades moderadas (todo exceso resulta perjudicial) tiene grandes beneficios no sólo para el ánimo de las personas, sino para su salud física. Sus perjuicios son menores y todos ellos están directamente relacionados con el consumo abusivo e incontrolado de este manjar. Repasemos los mitos en torno al consumo de chocolate.

El chocolate provoca acné

Esta creencia lo ha hecho ser el enemigo favorito de los adolescentes y sus madres, quienes quieren evitar a toda costa que este mal afecte a sus hijos. En efecto, el chocolate contiene cierta proporción de grasa (ácido esteárico y ácido oléico) pero está comprobado que este tipo de sustancias no aumentan los niveles de colesterol ni provocan acné, pues contiene bajos niveles glicémicos, que son los que pueden provocar este problema tan común, especialmente en los jóvenes entre los 13 y los 18 años.

El chocolate provoca adicción

Los niveles de cafeína que contiene una tableta de chocolate de tamaño normal son diez veces menores a los de una taza de café, por lo que no produce ningún tipo de adicción ni tampoco un nivel de excitación nerviosa que impida dormir o concentrarse.

Incrementa el riesgo de sufrir obesidad

El consumo excesivo las variedades menos puras de chocolate sí puede provocar obesidad, debido al nivel de azúcar y calorías que contiene una vez que ya está procesado. Cuanta más leche y azúcar contenga el chocolate, más ayuda a engordar.

Causa descalcificación de los huesos

Un estudio realizado recientemente en mujeres entre 70 y 85 años afirma que el grupo que consumía chocolate a diario tenía huesos más débiles y densidad ósea menor que el grupo que lo consumía en menor medida. Una razón más para no abusar de este exquisito dulce.

Reduce la presión arterial

En raciones moderadas, el chocolate puede reducir la presión arterial sin llegar a causar un problema del sobrepeso. Pero, de nuevo, no todos los chocolates son iguales. Estas propiedades se le atribuyen al chocolate negro, que tiene mayor cantidad de cacao que el blanco. Además, posee antioxidantes vitamina A, y es un estimulador cerebral.

El chocolate sustituye al sexo

Muchas opiniones se han creado alrededor de la afirmación de que el chocolate reemplaza al sexo debido al placer que causa su consumo, el cual ha sido comparado con la satisfacción que produce un beso apasionado, con la ventaja de que los efectos del chocolate duran cuatro veces más que los del beso, según afirman algunos estudiosos del tema.

Lo cierto es que este producto contiene una sustancia llamada feniletilamina, que provoca la misma sensación que se siente al estar enamorado; además, produce endorfinas, drogas naturales que genera el cerebro y que nos hacen sentirnos bien. Estas sustancias causan placer, pero de ningún modo reemplazan al sexo, aunque muchos afirmen que sí o quieran convencerse de eso. Sus efectos afrodisíacos aún no están científicamente comprobados y, por ahora, se relacionan única y directamente con el gusto que causa su consumo.

De todas formas, y para aquellos que prefieran los poderes del chocolate a los placeres del sexo, la conocida red social Facebook ofrece la oportunidad de ser miembro de un grupo llamado "Reemplazo el sexo por chocolate". ¿Aumentarán sus 41 miembros?