Tal vez desde los patrones de la cultura occidental, no podamos entender que quitarle el habla a una persona, pueda ser un gran castigo para alguien que haya cometido un delito.

En la cultura Barí, quitarle el habla a una persona es la máxima pena que puede haber, dada la importancia que tiene la colectividad para cada individuo.

Las familias Barí, son ejemplo de integración comunitaria, en donde lo colectivo siempre prevalece sobre lo individual. De esta manera, el pueblo indígena Barí practica el valor de la igualdad, ya que ni siquiera el cacique (que es la máxima autoridad dentro de su organización sociopolítica) goza de privilegio alguno a la hora de distribuir los recursos o de asignar las tareas.

Lo colectivo sobre lo individual

Las principales actividades en la vida de los Barí, se realizan en comunidad y no de manera aislada. Entre las principales actividades que se realizan, está la construcción de la vivienda, llamada soai-ka en lengua barí, cuyo techo se elabora con palmas secas, y la única pared (ya que no cuenta con paredes internas) se hace con madera, varas y bejucos. De esta manera, quedan perfectamente protegidos de las lluvias y preservan el equilibrio ambiental con el cual han sabido convivir armoniosamente durante siglos.

Cada 2 ó 3 tres soia-ka se disponen de pequeñas parcelas de terreno que son trabajadas por la comunidad (de unas 90 personas aproximadamente) para la siembra y cosecha de sus cultivos, los cuales son distribuidos de manera equitativa entre los miembros de la comunidad.

Otra de las actividades que realizan en comunidad es la pesca, la cual continúa siendo la principal fuente de alimentación de los integrantes de los Barí.

Además, la comunidad realiza reuniones diarias en las que se asignan las respectivas tareas y se toman otro tipo de decisiones.

El Cacique, lidera pero no ostenta privilegios

La noción que tienen los Barí sobre Dios (Sabaseba en lengua barí), es la de un hombre con mucho conocimiento que logró organizar los seres, dándole a cada uno una tarea específica. Asímismo, es la visión que tienen los Barí sobre la figura del Cacique (máxima autoridad), el cual es elegido por la comunidad, considerando sus habilidades.

El Cacique Barí ofrece orientación y apoyo para la resolución de los problemas de la colectividad, pero no goza de ningún privilegio.

Lengua Barí

El censo de población y pueblos indígenas, informa que para el año dos mil uno, 1.786 integrantes del pueblo Barí hablaban su lengua nativa. Algo digno de admiración y de orgullo para su propio pueblo, considerando los actos de sometimiento cultural de los cuales han sido víctimas durante largos siglos.

He aquí algunas palabras en lengua Barí. Abama (madre) ; abiobaina (mujer) ; Asari (hermano) ; Ataida (padre) ; Cira (hermana) ; Sabaseba (dios) ; (árbol) ; Istó (niño)

Amenazas contra los Barí

Los Barí han estado estado en el territorio denominado Sierra de Perijá siglos antes de la demarcación de las fronteras entre Venezuela y Colombia. Sin embargo, no han podido escapar de las consecuencias negativas de la evolución de otras sociedades. Por ello, hoy los Barí sufren la pérdida de parte de su territorio por el crecimiento de las haciendas privadas y las operaciones mineras y petroleras alrededor del Lago de Maracaibo. Asimismo, sufren las consecuencias de la violencia que vive Colombia.

La Constitución Bolivariana aprobada durante el gobierno del Presidente Chávez, reconoce en sus artículos 9, 119 y otros, el uso oficial de cada idioma indígena del país, con la finalidad de preservarlo, así como sus costumbres y formas de vida. Además, se ha creado el Ministerio del Poder Popular para los Pueblos Indígenas y la creación de Políticas Nacionales para la demarcación de sus tierras y preservación de su cultura, lo cual, obviamente, puede llegar a tocar intereses de grandes y hacendados que son económicamente muy poderosos.

Mucho podríamos y debemos aprender de las culturas indígenas: su trabajo en equipo, su solidaridad y su vivir armonioso con la naturaleza, son algunas de las lecciones a considerar.