La publicación de la New York University Press, "Los baños públicos y la política de uso compartido" reúne doce ensayos de urbanistas, historiadores y analistas culturales que expresan sus puntos de vista. Son pocos los análisis que cuentan mejor la evolución de las costumbres como la de los baños públicos.

Estos investigadores ofrecen un estudio de las prácticas históricas y contemporáneas que dejan ver los intrincados mecanismos a través de los cuales el hombre muestra diferentes actitudes frente al género humano, la clase social y la discapacidad.

No fue fácil para los autores decidir cómo afrontar el tema sin caer en el ridículo y sobre todo no ser juzgados como poco académicos. Otra dificultad fue decidir qué tipo de léxico o terminología utilizar debido a que todavía existen muchos tabúes al respecto.

Suceden muchas cosas en el baño de las que nunca se habla. Pero todos saben lo que significa buscar la puerta de la derecha, hacer la fila, no tocar nada, tratar de no oler y evitar mirar.

Aunque también allí se desarrollan otras actividades como cambiar bebés, maquillarse o confesar el más guardado de los secretos.

El WC romano y sus grafitis

Las letrinas públicas romanas se disponían uniformemente en tres paredes de una gran habitación que podía albergar hasta 15 personas, sentadas una al lado de la otra.Estudios arqueológicos han demostrado que ya en la antigua Roma existía la práctica de escribir en las paredes de los baños, como lo reflejan las siguientes inscripciones en latín:

  • "Cacavi sed culum non estergavi"
  • "Vissire tacite Chilon docuit subdolus"

El sanitario público jurista

En 1887, en Massachussets, nació la ley que imponía a las industrias baños separados para hombres y mujeres. A principios del siglo XIX, en los comienzos de la revolución industrial, las mujeres comenzaban a dejar la casa para trabajar en las fábricas.

Los water-closet en Manhattan

Los sociólogos se preguntan porqué en Nueva York los perros tienen la libertad de hacer sus necesidades en la calle, mientras que las personas corren el riesgo de ser multadas.

Los más perjudicados son los taxistas, ya que el número de gabinetes públicos sigue disminuyendo y es muy difícil encontrar estacionamiento frente a los pocos que quedan. De aquí la urgencia de dejar el coche en algún lugar donde no está permitido, con la consiguiente penalización.

Muchos taxistas han resuelto el problema llevando consigo una botella plástica.

Concepto urbanístico del cuarto de baño: la "toilette"

Muchos estadounidenses usan la expresión “ir al cuarto de baño”, mientras que los ingleses hablan del loo, deformación francesa de eau (agua) porque pareciera ser más apropiado hablar con términos franceses para mencionar algo de lo que uno se podría avergonzar.

El baño desde el punto de vista antropológico

Según la antropóloga Mary Douglas, tal como lo expresa en el libro, la "liberación de la moral de hoy no se corresponde con una verdadera libertad en el uso del cuerpo". La “ley de la segregación” urinaria, esto es la división de baños en masculinos y femeninos, aumenta la amenaza de expulsión de los transexuales.

La especialista australiana en estudios culturales, Ruth Barcan, defiende la toilette unisex y sueña con que los gabinetes públicos resulten agradables a los sentidos.

La edición de Public Restrooms and the Politics of Sharing publicada recientemente en Nueva York ya está considerada entre los mejores libros de no ficción del 2010.