Todo tipo de alimañas, en ocasiones, constituían la base de la alimentación de los aztecas. En otras ocasiones, obedecía a los caprichos del Rey o Tlatoani. Sin embargo, ya que se trató de un pueblo nómada en sus inicios, su gastronomía paso por muchas etapas.


Los aztecas se adaptaban

Dentro de estos cambios que los aztecas se plantean como parte de su supervivencia a través del tiempo y del espacio, se encuentra la alimentación, la cual jugó un papel muy importante. A lo largo de su peregrinaje, antes de establecerse en Tenochtitlan, su dieta había sufrido varias modificaciones según las necesidades del entorno con la finalidad de adaptarse al medio. Victor Castillo en su libro Estructura económica de la sociedad mexicana, platica cómo es que cuando los aztecas se establecen en Tizapán, una tierra inhóspita y llena de insectos y reptiles peligrosos, "en pocos años la región quedó convertida, si no en un vergel, al menos en una tierra capaz de proporcionarles lo indispensable".


El mercado de Tlatelolco

Una vez establecidos en Tenochtitlan, los aztecas albergan uno de los mercados más grandes de Mesoamérica llamado El Mercado de Tlatelolco, situado cerca del Templo Mayor, era el lugar ideal para intercambiar productos como:

  • Chía
  • Maíz
  • Calabaza
  • Chile,
  • El huauzontle
  • Aves acuáticas
  • Ranas 
  • Perro
  • Tortuga
  • Armadillo
  • Serpiente  

                                                                                                                                                    De las costas venían alimentos como la fruta y el pescado. En el Mercado de Tlatelolco también se podían encontrar alimentos exóticos de lugares tan lejanos como el mar Caribe y sus pequeñas islas.


La dieta de los aztecas en Tenochtitlan

Jacques Soustelle  asegura que los aztecas basaban su alimentación en el consumo de cuatro productos básicos:

Consumían muy poca grasa o aceite. Todo se comía cocido, asado o crudo, condimentado con una gran variedad en hierbas y chiles.


La dieta de los plebeyos

Existía una gran diferencia entre la alimentación de la gente trabajadora y la de los nobles o pipiltin. Los plebeyos comenzaban el día con un desayuno a media mañana, el cual según Jacques Soustelle consistía en: un tazón de atolli que era pasta de maíz más o menos espesa, azucarada con miel o condimentada con chile.Al mediodía aprovechando las horas de mayor calor, se tomaba una comida rápida en casa donde todos los integrantes de la familia se acomodaban cerca del hogar, aquí eran cocinados alimentos como tortillas de maíz, frijoles, salsa de chile y tomate. En algunas ocasiones comían carne roja o de ave como el pavo. La mayoría de las familias aztecas contaban con uno o más guajolotes en sus jardines, el cual se comía con frecuencia en los banquetes de los pipiltin y en las casas de los plebeyos se servían en ocasiones especiales.


La clase acomodada y su dieta

La mayor parte de la clase acomodada tenía acceso a una gran variedad de alimentos como: 

  • Tortillas
  • Tamales
  • Huitlacoche
  • Animales de caza como liebres y venado
  • Aves como el faisán
  • Reptiles,
  • Tortugas y ranas


Otras fuentes de proteína para los aztecas:

  • Renacuajos
  • Gusanos de maguey
  • Hormigas
  • Larvas acuáticas y moscas
  • Camarones de agua dulce
  • Cangrejo
  • Iguana


El rey o Tlatoani es quien gozaba de un menú tan extenso como su imaginación se lo permitiera, solía comer acompañado de grandes señores aztecas y sus banquetes eran muy esplendidos.

No obstante, los hábitos que permanecieron como parte de una dieta de supervivencia desarrollada por generaciones, en Tenochtitlan agregaron a su dieta verdaderos manjares, algunos condimentados con una gran variedad de hierbas y chiles. Como punto final tenían tabaco, alcohol y narcóticos los cuales estaban fuertemente vinculados con la religión.