Se denominan libros apócrifos a los libros que no entraron en el canon de la Iglesia o de la Biblia hebrea debido a que no se consideraron sagrados, es decir, inspirados por Dios. Cabe decir que originariamente se empleó este término para designar aquellas enseñanzas demasiado elevadas para los no iniciados, y que se reservaban para quienes tenían mayor conocimiento de las cuestiones religiosas. En su desarrollo posterior quedó el término como algo que no era aceptado, incluso oculto, o de dudosa ortodoxia. Hoy día tienen también un cariz de libros prohibidos, mistéricos o místicos.

Apócrifo

Conviene precisar la palabra “apócrifo” para no incurrir en error al hablar de los libros por ella designados. Los Protestantes llaman “pseudoepígrafos” a los libros del Antiguo Testamento que los católicos llaman apócrifos, y designan con ese nombre a los que los católicos denominan “deuterocanónicos”, es decir, aquellos que no se aceptaban en la Biblia hebrea, pero que se incluían en la Septuaginta y fueron aceptados por la Biblia católica. Los judíos suelen referirse tanto a unos como a otros con el término de “extracanónicos”. Llamamos, pues apócrifos, a aquellos libros, que, como dijimos en el primer párrafo, no entraron en el canon de la Iglesia.

Existen libros apócrifos tanto del Antiguo como del Nuevo Testamento, algunos de ellos de una cierta importancia a lo largo de la historia. Las obras judías apócrifas se extienden desde el 200 a.C. hasta el 200 d.C. Muchos de estos libros se consideran escritos por algún personaje del Antiguo Testamento.

Se sabe de alrededor de un centenar de libros apócrifos del Antiguo Testamento, aunque no se conservan todos ellos completos, de algunos solamente fragmentos, y de otros penas el título o alguna referencia a una obra por perdida.

División de los apócrifos del Antiguo Testamento

Se pueden dividir los libros apócrifos de varias maneras, pero quizá una de las mejores sea la que los distingue según su género literario, aunque en ocasiones alguno de ellos pertenezca a varios géneros o no acabe de casar en ninguno de ellos. Una clasificación generalmente aceptada se divide como sigue (no es exhaustiva):

Apócrifos narrativos: Jubileos, Carta de Aristeas, 3Esdras, 3Macabeos, Vida de Adán y Eva, Vida de los profetas, 4Baruc, Escala de Jacob.

Apócrifos en forma de testamentos: Testamento de los doce Patriarcas, Testamento de Abrahán, Testamento de Isaac, Testamento de Jacob, Testamento de Moisés.

Apócrifos sapienciales: 3 y 4Macabeos, Ajicar, Psedo Focílides.

Apócrifos apocalípticos: 1 y 2 Henoch, Oráculos sibilinos, Tratado de Sem, Apócrifo de Ezequiel, Apocalipsis de Sofonías, Apocalipsis de Esdras.

Libros de Salmos y oraciones: Salmos de David, Salmos de Salomón, Odas de Salomón

Importancia

Todos estos libros, dado su número y popularidad, debieron tener notable importancia en su momento, tanto más cuanto que la época en que aparecen resulta ser de gran dificultad para el pueblo de Israel, puesto que abarca el período que comprende ya en el siglo III a.d.C el dominio de los Ptolomeos, seguido del dominio Seleúcida, que supuso, además del control militar y político, la penetración del helenismo, algo extremadamente mal tolerado por el judaísmo. Poco después ocurre la dominación romana, que culmina con la destrucción de Jerusalén del año 70. Incluso había fuertes enfrentamientos entre las distintas facciones judías, saduceos, fariseos, zelotas, esenios. Estas tensiones se aprecian en los libros y a ellas responden también.

Qumran

En la comunidad esenia de Qumran se han encontrado numerosos documentos de los considerados apócrifos, pero, aunque los esenios fueran considerados como una secta dentro del judaísmo, sin embargo se mantienen dentro de la ortodoxia judía, en general incondicionales partidarios de la Torah, bien que sus explicaciones sean distintas. Estos libros, antes que prestarse a interpretaciones de tipo parapsicológicas, mistéricas, o pseudorevelatorias han de interpretarse como expresión de la misma fe de comunidades diversas.

De hecho, los estudiosos actuales conceden gran importancia a los libros apócrifo para conocer el auténtico judaísmo de la época que abarcan y, también como explicación para el Nuevo Testamento, ya que se mueven en el mismo tiempo y ambiente cultural que éste. Incluso se han establecido relaciones entre los primeros cristianos y Qumran.