El papel de la fauna en la mitología griega es bien distinto del que ocupa en otras culturas. Los dioses griegos, al contrario que en otros sistemas mitológicos, no son animales en sí, ni dualidades hombre-animal (como ocurre en la mitología egipcia), se trata de deidades totalmente antropomórficas que poseen todos los vicios y virtudes humanas, así como sus deseos, anhelos y esperanzas. Sin embargo, un rasgo que quizás indica el pasado totémico de alguno de los dioses del panteón olímpico es que eran representados por determinados animales que les estaban consagrados, además de poseer la capacidad de transformarse en estas bestias si lo deseaban.

Simbología animal en la mitología griega

Muchos aspectos de la mitología clásica referidos a los animales se explican cuando se los relaciona con concepciones religiosas más arcaicas, en las que el simbolismo animal era muy importante. El contacto de la cultura clásica con estas otras culturas hizo que numerosos mitos y leyendas fueran adoptados y adaptados a lo largo de los siglos. Esto explicaría numerosos rasgos aparentemente totémicos de los mitos grecorromanos.

Baste como ejemplo el enfrentamiento entre las divinidades ctónicas, ligadas a la Tierra, como Hades, Hécate y Perséfone, herencia de los cultos a la madre Tierra, practicados por los agricultores del Mediterráneo prehelénico; y las divinidades uranias (celestes) de los pastores indoeuropeos llegados más tarde. Cada uno de estos dos tipos de divinidades terrestres y aéreas tenían sus representaciones animales: la serpiente era quien mejor representaba a las deidades terrenales, mientras que las aves eran las que identificaban a las divinidades celestiales.

La serpiente en la mitología griega

La serpiente es el animal que simboliza por excelencia el poder de las fuerzas telúricas. Estaba asociada a Démeter (diosa de la tierra cultivada) y se la consideraba una portadora de los poderes benéficos de la Tierra y una garante de la fecundidad. También se creía que estaba dotada de virtudes curativas y, como tal, estaba consagrada a Asclepio, el dios sanador, de ahí que uno de los símbolos de la medicina sea una serpiente enrollada en un bastón.

Al ser este reptil un animal peligroso, los dioses lo empleaban como fiel guardián de sus tesoros. Tenía, por ejemplo, a su cargo la vigilancia de las manzanas de oro de las Hespérides, frutos que proporcionaban la inmortalidad, o del vellocino de oro de la Cólquide.

La serpiente también fue relacionada con la muerte y las fuerzas maléficas, aspecto éste que prevaleció posteriormente en la cultura occidental. En numerosas ocasiones, una serpiente se presenta como el instrumento funesto de los dioses: una sierpe mató con su veneno a Eurídice, esposa de Orfeo; Laocoonte y sus dos hijos mueren asfixiados por dos terribles serpientes enviadas por Apolo; Heracles se salva siendo niño, gracias a su divina fuerza, de otro terrible ofidio enviado por Hera. También muchos monstruos poseen rasgos serpentinos, desde la cabellera de la gorgona Medusa, hasta la cola de la Quimera.

Las aves, símbolos de los dioses griegos

Los pájaros poseen afinidades claras con los dioses de las alturas por su capacidad de volar. Así, el águila, rey de las aves, estaba consagrada al dios supremo Zeus, cuyos rayos divinos transportaba. Según la tradición, éste era el único animal capaz de mirar la faz del Sol. Otros dioses olímpicos también tenían un pájaro como atributo o emblema: Afrodita, diosa del amor y de la belleza, estaba relacionaba con una paloma; Hera, esposa de Zeus y diosa del matrimonio, con el pavo real; y Atenea, diosa de la sabiduría, con la lechuza.

Otros animales de la mitología griega

El toro era el símbolo de la fuerza y la fecundidad, y en la Creta micénica recibía un culto del que proviene el mito del Minotauro. Al ser un símbolo de la fuerza, la victoria sobre un toro era una de las pruebas obligadas de héroes como Heracles, Jasón o Teseo.

También el caballo tenía gran importancia: varios corceles arrastraban el carro del sol dirigido por Apolo. Pegaso, un caballo alado, permitió a Belerofontes triunfar sobre la terrible Quimera. Hades, dios de los infiernos, tenía un tiro de caballos negros. Arión fue un equino nacido de la unión de Poseidón y Démeter, previamente metamorfoseados en corcel y yegua, respectivamente.

La aparición de estos y muchos otros animales, acompañados de numerosos monstruos o híbridos fantásticos como los centauros, la quimera o el ave Fénix, es constante en la extensa mitología griega. Unas veces como benefactores, por ser dóciles servidores de los dioses o de los héroes, como intérpretes de la voluntad divina, o como guías de hombres y héroes, iluminando su camino y mostrando la manera de cumplir su misión. En otras ocasiones se muestran como instrumentos de venganza, encarnando la brutalidad y las fuerzas del caos. En la segunda parte de este artículo se narran algunos de estos mitos.