El alimento es el combustible del cuerpo y de su calidad depende nuestro accionar. Los alimentos pueden ser enfocados desde varios ángulos y una forma de considerarlos es por el efecto que producen a nivel energético.

Desde este punto de vista que proviene de la filosofía oriental, se pueden mencionar tres estados de la materia que se corresponde con los alimentos.

Alimentos tamásicos o estáticos

Tamas significa pesantez, inercia, densidad. Provoca conductas de abatimiento, temor, indecisión, apatía.

La comida tamásica deja residuos tóxicos en el organismo y es de difícil digestión, por lo que provoca disminución de la energía vital y genera lentitud en el pensar y el accionar.

Dentro de los alimentos tamásicos se encuentran las carnes de todo tipo, los mariscos, el alcohol y el tabaco.

Hay otros alimentos tamásicos que no generan residuos tóxicos porque son totalmente naturales, pero ejercen una acción sedante sobre el sistema nervioso. Son los que crecen debajo de la tierra o al ras de ella: la cebolla, el ajo, la berenjena.

Esto no significa que se deban evitar estos alimentos, sino que se deben utilizar adecuadamente, de acuerdo a la actividad o a las necesidades del organismo.

Alimentos rajásicos o mutativos

Su naturaleza es la pasión, se inclinan hacia el apego de lo material y a la ambición desmedida.

Los alimentos rajásicos son estimulantes. Dentro de este grupo se encuentran el azúcar, el caco, el chocolate, el café, las gaseosas y los remedios alopáticos.

Se llaman mutativos porque en ciertas circunstancias de la vida el hombre puede necesitar utilizarlos si no cuenta con otros elementos que los sustituyan. Por ejemplo, comer chocolate si se halla en un lugar muy frío y es el único elemento con que cuenta. A pesar de no ser un alimento de excelente calidad, va a proporcionar el calor que el cuerpo necesita.

Alimentos shathvicos o sutiles

La materia sutil es pura y luminosa, conduce a la serenidad y a la paz. Brinda energía, fuerza, inteligencia. Los alimentos sutiles son beneficiosos tanto para el cuerpo como para la mente. Elevan la materia al plano espiritual.

Dentro de este grupo se encuentran las frutas y las verduras, dando prioridad a las aéreas, la miel, las tisanas no sedantes y los remedios homeopáticos.

En la vida nada es estático y todo es relativo. El hombre tiene la capacidad de transmutar, capacidad más desarrollada en algunos individuos que en otros. Por lo tanto los efectos de los alimentos pueden variar de una persona a otra.

También influye la vibración de cada persona. Esta lleva a vibrar armónicamente con ciertos alimentos. Ciertas personas pueden beber limón y les resulta agradable y otras se quejan por su sabor ácido.

Lo ideal es combinar en una misma comida un alimento subterráneo, con uno terrestre y otro aéreo.

Clasificación de los alimentos desde un punto de vista físico-químico

  • Alimentos plásticos
Son los formadores y renovadores del plasma, parte líquida de la sangre que contiene sustancias que sirven para nutrir y renovar los tejidos. Los materiales de construcción son las proteínas: albúminas, en carne y huesos; caseína, en leche y queso; gelatina, en caldos de carne y aves y en algas marinas.

  • Alimentos energéticos
Son los encargados de nutrir los tejidos. Son los formadores de la sangre y la grasa. Proporcionan fuerza y calor. El cuerpo es como una caldera que consume energía para producir calor sin gastar las paredes (tejidos y huesos). Por lo tanto en una dieta deben predominar los alimentos energéticos sobre los plásticos, para conservar la energía vital.

Los alimentos energéticos son los farináceos cuando de ellos se puede obtener harina; almidones (arroz), féculas (papa, batata, mandioca), azúcares (frutas y verduras), aceites y alimentos grasos (grasas animales o vegetales).

  • Alimentos catalíticos
Son los alimentos ricos en sales minerales. No nutren ni dan energía, pero posibilitan la acción de los alimentos plásticos y energéticos.

Son catalizadores tanto las fibras solubles (salvado de avena), como las fibras insolubles (salvado de trigo), que facilitan el tránsito intestinal. También los alimentos hídricos (frutas) que proporcionan el agua fisiológica necesaria para el organismo.

Es importante conocer lo que cada alimento nos proporciona, pero más importante aún, es aprender a conocerse, reconocerse y sentirse, observando lo que a uno lo beneficia para lograr un equilibrio vital.