Los chakras son los centros psíquicos del cuerpo que rigen distintos aspectos de la vida. Desde el cóccix hasta la coronilla, están distribuidos en los plexos, redes formadas por varios filamentos nerviosos y vasculares entrelazados. Interconectados entre sí, no se trata de puntos fijos, sino de centros donde la energía está en actividad en forma permanente. Cuando la energía en un chakra gira en sentido contrario a las agujas del reloj se dice que el chakra está cerrado, y ocasiona dificultades y bloqueos en las áreas de la vida regidas por ese chakra.

A través de la introspección y la meditación sobre los chakras se intenta mantener el flujo ascendente de la energía desde el chakra base o Muladhara, para sanar la enfermedad y matener la salud física, incrementar el conocimiento de uno mismo, mejorar la propia vida en sus distintos aspectos y lograr una evolución espiritual que aporte paz mental y serenidad.

La energía de los chakras puede purificarse, y desbloquearse mediante la respiración y la meditación, utilizando vibración, sonido o imágenes para activarla. En una clase de yoga o una sesión de shiatsu o de reiki se equilibra la energía de los chakras.

Muladhara, el primer chakra

Muladhara significa "fundación". Ubicado en el plexo pélvico, entre el ano y los genitales, su nombre alude al nacimiento en un triple sentido: nacimiento físico, manifestación de la conciencia única en forma humana (conciencia de la divinidad del hombre) y morada de kundalini, la "serpiente" en reposo en la base de la columna que es la fuerza de la energía.

La conducta de los niños está motivada por el primer chakra, búsqueda de satisfacer las necesidades básicas: sueño, alimento, abrigo, seguridad, echar raíces, establecer las leyes de su mundo, aprender a regular la satisfacción de sus necesidades. Se trata del nacimiento, la supervivencia física, el conocimiento del mundo físico que los rodea y de su identidad en él. Por eso, una persona motivada por el primer chakra está centrada en sí misma.

Svadhisthana, segundo chakra

Su nombre significa "el lugar donde mora el ser", y está ubicado en el plexo hipogástrico, en la zona genital. La procreación, la familia y la fantasía tienen sus motivaciones en este chakra, donde también comienza la inspiración de crear.

La conducta típica del segundo chakra es la de un preadolescente: imaginación, socialización, deseo de sensaciones físicas y fantasías mentales. Entra en acción la sensualidad mientras la persona evoluciona hacia una nueva conciencia del cuerpo físico.

Manipura, tercer chakra

Ubicado en el plexo solar (en el ombligo), su nombre significa "la ciudad de las gemas". Los aspectos de este chakra son la visión, la forma, el color y el ego.

La conducta en el tercer chakra se corresponde con la de un adolescente. La motivación de la energía en este chakra impulsa a la persona a construir su identidad en el mundo, a desarrollar su ego, a obtener reconocimiento y poder personal.

Anahata, cuarto chakra

Su nombre significa "el no golpeado" y está ubicado a la altura del corazón, en el plexo cardíaco. El aspecto clave de este chakra es lograr el equilibrio entre los tres chakras que hay por arriba y los tres que hay por debajo.

En la primera juventud se vibra con el chakra Anahata, tomando conciencia del karma y de los aspectos de la propia vida. Aquí, la persona se vuelve dueña de sí misma, gana sabiduría y fuerza interior, se equilibran la energía femenina y masculina. Quien está centrado en el cuarto chakra ha logrado evolucionar más allá de las limitaciones de su entorno, controlando sus perturbaciones emocionales.

Vishuddha, quinto chakra

Ubicado en el plexo de la carótida, a la altura de la garganta, su nombre significa "puro". Quien mediante la meditación entra en el quinto chakra se convierte en el dueño de todo su ser y dejan de ser una perturbación las distracciones del mundo, los sentidos y la mente. En este chakra se busca el verdadero conocimiento y conduce al nacimiento del ser humano al estado divino, ya que encarna la conciencia cósmica.

Ajna, sexto chakra

Es el tercer ojo, ubicado en el entrecejo, en el plexo medular, que representa la conciencia. Su nombre significa "autoridad, mando, poder ilimitado". Quien medita sobre el sexto chakra elimina su impureza y entra en la séptima puerta, Soma. En este estado, el yogui controla su mente y su respiración, por lo que alcanza la realización, al salir de la dualidad en la que queda atrapada la conciencia humana y unirse a la conciencia divina.

Soma, séptimo chakra

Su nombre significa "néctar, la luna", y es la conexión con la conciencia cósmica. Ubicado en la coronilla, en este chakra se produce la integración de la personalidad con todos los aspectos de la vida (física, emocional, mental) y de la espiritualidad.