La Rioja ha adquirido un gran renombre en los últimos años gracias a sus excelentes vinos. Tanto es así, que su no menos buena gastronomía ha quedado ensombrecida. No para los autóctonos, que son más que conscientes de la calidad de los pinchos y tapas de su ciudad, y en especial de los de la calle Laurel. Frente a otros lugares donde las tapas presumen de su sofisticación, los pinchos riojanos se precian de su buen sabor y de ser cocinados en el mismo instante en que son servidos. Ningún turista puede irse de Logroño sin la laureada de rigor.

Tío Agus en el bar Lorenzo, el rey de todos los pinchos

Se trata del pincho por excelencia en Logroño. La carne adobada, a modo de pincho moruno pero sin la brocheta de madera, se hace a la plancha y se coloca sobre un pan increíblemente tierno y que previamente ha sido calentado. Hasta ahí, pudiera parecer una tapa de lo más corriente y moliente, pero no. El toque de gracia consiste en la salsa que lo acompaña. Ni siquiera las camareras del bar Lorenzo conocen la receta de este jugo divino, cuya elaboración corre a cargo exclusivamente del dueño del bar. En él se intuyen aceite, perejil y especias, pero es imposible adivinar los demás ingredientes que provocan semejante orgasmo gastronómico.

Zorropito es la tapa más famosa en la Gota de Vino

Exquisito bocatita de pan tierno, caliente y crujiente. Se puede elegir entre un interior de lomo o beicon. Eso sí, en ambos casos se sirve acompañado de jamón cocido a la plancha, queso fundido, y una salsa ali oli que hace las delicias de todos los comensales. La Gota de Vino también ofrece una variante del Zorropito conocida como Zorropo y que se diferencia por su mayor tamaño.

Matrimonio en Blanco y Negro, una de las exquisiteces de la calle Laurel

Este exótico pincho surge de una combinación de ingredientes que a priori parecen muy dispares y cuya mezcla produce sin embargo un resultado exquisito. Se trata de un bollito de pan con pimientos verdes fritos y anchoas. Además, el aceite impregna el pan por dentro y por fuera, con lo que los Matrimonios son aún más jugosos.

Champi en el Soriano, un pintxo histórico

Se trata de champiñones hechos sobre una plancha, pero eso sí con una de esas salsas prodigiosas que los convierten en un manjar irrepetible. En ella se adivinan ajo y aceite, pero, como en el caso anterior, es imposible identificar el resto de los condimentos. Una vez cocinados, tres champiñones de talla grande se colocan sobre una rebanada de pan, se ensartan con un palillo y se les corona con una gamba.

Solomillo al roquefort en el Donosti, solo una de sus geniales tapas

Solo es uno de los excepcionales pinchos del bar Donosti. Una rebanada de pan con solomillo muy jugoso, y con un acompañamiento de roquefort o pimienta a escoger.

Roto, el pincho más contundente

Se trata de uno de los pinchos más populares por su contundencia, buen precio y gran sabor. De nuevo, un bollito de pan circular e increíblemente blando semiabierto por la mitad con múltiples rellenos a elegir: chistorra, setas, bacalao y gulas. Eso sí, siempre acompañados de huevo revuelto y patatas fritas. Imposible tener hambre después de un par de Rotos en el restaurante de mismo nombre.

Cojonudo en La Simpatía

Un pincho que hace honor a su nombre. El Cojonudo está formado por una rebanada de pan cubierta de picadillo o chorizo y coronado por un huevo de codorniz frito. Existen diversas variantes de este pincho que sustituyen el chorizo por morcilla, el pan por volovanes, y que a veces incluyen tiras de pimiento rojo asado. Realmente Cojonudo.

Wonderbra en el Torrecilla, una tapa con nombre de sujetador

Los pinchos de la calle Laurel no solo son conocidos por su sabor, sino también por sus peculiares nombres. Como los Wonderbra que preparan en el bar Torrecilla. Se trata de una tostada con sobrasada, una especie de "chorizo" para untar típico de las Islas Baleares. Y para rematar la faena, un huevo de codorniz frito y pimentón.

Zapatilla de Jamón en el Villa Rica

Tradicionales, pero muy apreciadas entre los logroñeses. La Zapatilla de Jamón está compuesta por una gran rebanada de pan estilo campesino o payés untada con tomate y jamón serrano. Justo en el momento en que los clientes las piden el cocinero del bar Villa Rica la dobla por la mitad y las hace a la plancha, de forma que a la hora de comerlas aún están calientes.

Orejitas en el Perchas

Incluso los más reacios hacia las vísceras, casquería y otros manjares varios que a priori no nos resultan muy apetecibles, reconocerán la calidad del pincho estrella del bar Perchas. Se trata de una oreja de cerdo que previamente ha sido cocida y que se sirve rebozada en huevo y frita sobre una rebanada de pan. La carne queda increíblemente tierna y con una textura muy peculiar. Su buen sabor es indiscutible.

Turismo gastronómico

Sin duda, 10 buenas razones para hacer turismo en Logroño.