A lo largo de la tarde del día 11 de mayo se produjeron dos terremotos en suelo español. Concretamente los seísmos de 4,5 y 5,1 en la escala de Richter han sacudido el suelo murciano y han causado 8 muertos, entre ellos un menor de edad, además de cuantiosas pérdidas materiales en la localidad de Lorca. Los derrumbes de paredes y muros han sido las causas más graves. Entre los mayores elementos destruidos se encuentra el campanario de la iglesia de la Virgen de las Huertas.

La gente, en los momentos posteriores al seísmo, ha desalojado sus viviendas. Muchos habitantes han sido sorprendidos por las posteriores réplicas.

El epicentro ha sido localizado en la Sierra de Tercia, entre las localidades de Lorca y Totana. La autovía A-7, uno de las vías principales a lo largo de la costa mediterránea, también se ha visto afectada, a su paso por Lorca.

A pesar de que los seísmos no hayan alcanzado magnitudes elevadas, se han podido notar en localidades alejadas como Almería, Albacete e incluso Madrid, que dista más de 350 kilómetros de la zona del epicentro.

Comportamiento sísmico en los últimos días en el entorno la Península ibérica

España no es un país que se considere en riesgo de sufrir terremotos, aunque dada la naturaleza y disposición de las placas tectónicas, cualquier región del mundo puede verse afectada. Es una cuestión de estadística y de tiempo.

Estos últimos días, tanto la zona sur de la península y en el norte de África, como en aguas próximas del Atlántico entre las Islas Canarias y las Azores, el Servicio de Información Sísmica del Instituto Geográfico Nacional, perteneciente al Ministerio Español de Fomento, ha venido registrando numerosos movimientos sísmicos de escasa magnitud, entre 1 y 3 en la escala de Richter. Estos pequeños temblores, por otra parte habituales, no han servido para predecir los dos terremotos de Murcia.

Según la información ofrecida por el citado Servicio de Información Sísmica, en el último año, en la zona indicada anteriormente, se han producido 30 terremotos de magnitud superior a 3 en la escala de Richter.

Los terremotos y la escala de Richter

En esta escala, las valoraciones se relacionan con la energía liberada por un terremoto. Cualquier terremoto con valor inferior a 2, es considerado como microterremoto, es decir, la sacudida apenas se percibe. A partir de 4, ya se deberían de notar objetos en movimiento e incluso alguna sensación similar a un mareo entre los transeúntes. Un seísmo moderado de 5 grados, provoca algún daño en las edificaciones del tipo de paredes con grietas alargadas debido a efectos de tensión en los materiales de construcción.

A partir de 6 grados, si bien en zonas marítimas o en zonas rurales apenas podría causar daños, si suceden en zonas urbanas, pueden llegar a resultar destructivos en un radio de acción inferior a los 160 kilómetros. Por encima de esta valoración, los daños aumentan de gravedad de forma exponencial. La escala tiene su techo en un terremoto de 10 grados, que se considera épico aunque nunca ha sido registrado.

Realizando una comparativa con la energía liberada por algo conocido, lo ocurrido en Lorca es equivalente a haber explosionado una bomba atómica de mediana potencia, como la de Hiroshima, en el lugar del epicentro.

Los mayores terremotos en la Historia de España y Portugal

La historia de España y Portugal están plagadas de pequeños y medianos seísmos que por lo general no han causado muchos daños. Sólo algunos casos destacan como el terremoto de Lisboa en 1755, que fue especialmente grave por dos circunstancias, su elevada magnitud de 9 grados, mayor que el terremoto de Japón de 2011 y su excesiva duración. Estos dos factores provocaron la total destrucción de la ciudad y muchos historiadores culpan al seísmo de ser el causante de la interrupción en la expansión colonial de la metrópoli. En aquella ocasión, la cifra de muertos fue de 100 mil, de los que 5 mil se registraron en suelo español.

Uno de los terremotos más recientes en suelo español fue el de 1954, cuya magnitud de 7 grados hizo temblar la localidad granadina de Dúrcal, que se podría considerar similar en magnitud al ocurrido en Haití en 2010, si bien no se tienen registros de muertos o afectados.

En los últimos años, se han acumulado varios terremotos cuyos efectos han afectado a las provincias de Alicante, Murcia, Albacete, Almería y Granada, si bien la mayoría de ellos no han excedido de 4 grados, a excepción del ocurrido en Lorca.

Por otra parte, la localidad más afectada en las últimas tres décadas ha sido Petrer, en la provincia de Alicante. Sus habitantes han sufrido más de 721 terremotos, de magnitud superior a 3 grados en la escala Richter. La causa fundamental, que probablemente sea la misma que la de Lorca, es posible que se encuentre en la subfalla del Vinalopó, cuya situación se encuentra en el mismo centro urbano de Petrer, que pasa justo por el centro del núcleo urbano.