Londres, la ciudad cosmopolita

Buckingham desde St. James Park - José Torres
Buckingham desde St. James Park - José Torres
La proximidad de Londres y sus grandes posibilidades la convierten en destino ideal para unas vacaciones.

Nada más llegar a Londres el visitante descubre una ciudad moderna, animada y multicultural pero conservadora de sus tradiciones. Todo tiene cabida en ella, desde los grandes eventos deportivos pensando en los JJOO del 2012 hasta los rastros con objetos de segunda mano. El mismo turista llega a sentirse un londinense más y, para ello, no hay nada como visitar la ciudad a su ritmo, a ser posible a pie, deteniéndose en los lugares que considere importantes y creando así su propia guía de viaje.

El triángulo del Big Ben

Junto al Támesis, esbelto y marcando la pauta de los londinenses se yergue majestuoso el campanario más fotografiado del mundo: el Big Ben. Desde aquí se inicia una de las esquinas del triángulo más visitado de Londres y que es perfectamente accesible andando. Junto a él, y en el mismo estilo arquitectónico, el Parlamento se acerca al río en busca del sur, lugar por donde los tibios rayos del sol calientan de forma natural la terraza preparada para que los parlamentarios puedan tomar el té. Completa el atractivo de la esquina la abadía de Westminster, lugar de visita obligada.

Si la primera esquina está protagonizada por el poder civil y el religioso, la segunda tiene a la realeza como estrella. El palacio de Buckingham, en el que si hay una bandera del país ondeando en lo alto informa de la presencia de Isabel II, es su residencia oficial y ofrece ricas estancias y la posibilidad de imaginar cómo es la vida diaria en palacio.

El triángulo se cierra con el poder del ejército, manifestado en el monumento de Trafalgar Square al general Nelson, vencedor de Napoleón, en una amplia plaza desde la que se pueden divisar todos los ángulos del triángulo.

Museos para todos

Como país parlamentario desde el siglo XVII, Inglaterra tiene muy en cuenta a su pueblo y, más concretamente, a su burguesía. Su influencia y poder también está patente. Es así como en Trafalgar la National Gallery comparte protagonismo como centro cultural para cualquier ciudadano con pinturas de los grandes artistas de todas las épocas.

Los museos londinenses son gratuitos como ejemplo de apertura del conocimiento y accesibilidad para todos los ciudadanos. Tan sólo se entrega de manera voluntaria una cantidad a la entrada depositándola en una urna, siempre que el visitante lo desee. Y, además, la oferta museística es grande y variada: el Victoria and Albert Museum, el British Museum, la Tate Modern o el Museo de Historia Natural son sólo pequeños ejemplos. Por cierto, este último es ideal para que los niños aprendan jugando.

Los parques y los barrios

Los londinenses cuidan y se recrean en sus parques cuando el imprevisible tiempo se lo permite. Porque los jardines están presentes en todo Londres y es fácil ver pequeños animales en ellos, hasta el punto de no saber a ciencia cierta si la ciudad invade al campo o viceversa, como sucede en Hyde Park o en St. James Park. Incluso la misma Torres de Londres parece un jardín rodeado por el agua del río.

Los barrios emblemáticos también están presentes: Whitechapel y las huellas de Jack el Destripador, Covent Garden y sus pintorescas calles, el Soho y sus aires desenfadados, Belgravia y las residencias de lujo son tan sólo unos ejemplos de la diversidad de la ciudad. No hay que olvidarse tampoco de Picadilly Circus, puerta de entrada hacia alguno de ellos.

Las compras y los pubs

El turista tiene múltiples opciones para realizar compras. La comercial Oxford Street ofrece una gran variedad de locales comerciales aptos para todos los bolsillos, con presencia de las firmas más destacadas tanto del mundo de la moda como de las joyas. Aunque si se desea un ambiente completamente diferente, durante toda la semana hay numerosos rastros dispersos por la ciudad con objetos para todos los gustos.

No obstante, el centro comercial por excelencia es Harrod’s. En el impresionante edificio tienen cabida los objetos más lujosos y los más impensables, los más caros y los más selectos, la última tecnología y la comida más exquisita. No extraña que sea el proveedor de alimentos de la casa real inglesa.

No hay que perderse el atractivo de subir a un típico bus inglés, a ser posible en el piso de arriba. Ni tampoco el encanto de desplazarse en el agradable y espacioso taxi. Ni dejar de contemplar las fantásticas vistas desde el London Eye. Ni, por supuesto, deleitarse con una buena pinta de cerveza fría mientras se escucha buena música en alguno de los innumerables pubs que también ofrecen comida.

Londres es, en definitiva, un destino asequible y fascinante, tradicional y cosmopolita, y que no deja indiferente a nadie.

José Torres Martínez, José Torres Martínez

José Torres Martínez - Querido lector: Te presento mi último libro que trata sobre las tradiciones de la Semana Santa en España. Espero que te ...

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