El cadáver de Pumuky, cantante de un grupo de moda, aparece en un pinar a los alrededores de Madrid con un tiro en la cabeza. Nadie sabe lo que pasó, pero todos creen tener la razón en las teorías acerca de su muerte. Las diferentes personas que pasaron por su vida, todas a su vez conectadas entre ellas, cuentan su historia, su versión de los hechos, creyéndose todos sabedores de la verdadera historia.

A través de las declaraciones que amigos, amantes y “familia” diversa exponen sobre el cantante de Sex & Love Addicts, Lucía Etxebarria nos desvela las mentiras, infidelidades, relaciones, excesos y tragedias ocultas.

Al principio del libro se muestra un esquema con todas las personas que aparecen en él y las conexiones que hay entre ellas. Es complicado no sentirse perdido cuando tan solo llevas unas pocas páginas leídas, ya que da la sensación de que es imposible que algunas de las personas del esquema estén relacionadas con otras. Pero a medida que avanza la narración todas estas conexiones van cobrando sentido, como si fuesen obvias desde un principio.

Con las trece confesiones que aparecen en el libro, la autora consigue desenmarañar algo que al principio no parecía más que una sucesión de personajes inconexos. Con el desarrollo de los acontecimientos el lector consigue hacerse una imagen del protagonista ya que, aunque cada una de las personas lo describe de una manera diferente, todos coinciden en el mismo punto: Pumuky era una persona que lo único que hacía era llevar su vida a un final prematuro.

Pumuky Guy Debord

Se produce en esta novela un cambio en los personajes comunes de Etxebarria. No es una mujer con tendencias suicidas, problemas con las drogas o con el amor, como ocurre en otras de sus obras como Amor, curiosidad, prozac y dudas o De todo lo visible y lo invisible, sino que el eje principal es Pumuky, un chico de 27 años. Es cierto que presenta un gran parecido con las mujeres de sus otras novelas pero con muchos matices.

Pumuky es una persona autodestructiva, caprichosa, violenta, obsesiva, con una madre drogadicta que murió de sobredosis y un padre al que apenas llegó a conoce, y con un largo historial de conquistas femeninas, principalmente mayores que él. No quiere a ninguna pero las necesita a todas. Tiene esa necesidad de sentirse apreciado, o más bien, de que tener alguien que, con solo una llamada, esté a su lado.

Etxebarria consigue crear para sus novelas personajes muy vivos y reales, tanto que llega un momento en el que ya no estás seguro de si son ficción o se esconde una parte de verdad en el papel. De hecho, para promocionar esta novela, la autora creó un perfil en Facebook de Pumuky un año antes de publicar el libro, perfil que se convirtió en su alter ego y que llegó a tener 3.000 amigos que creían que se trataba de una persona real.

Literatura erótica

Lucía Etxebarria continúa en esta novela en su línea de la llamada “literatura erótica”. Muestra con todo tipo de detalles los encuentros sexuales que mantienen los personajes, sin ningún tipo de pudor o “censura”. Describe minuciosamente los pensamientos sexuales de la gente que habla en ella y, a su vez, los sentimientos, pero cambiando un poco de registro con respecto a sus libros anteriores.

Lo verdadero es un momento de lo falso pasa a ahondar más en el thriller, demostrando así que no es autora de un solo registro, sino que puede pasar de un género a otro sin dejar de escribir libros formidables. Es difícil que su prosa, sencilla pero conmovedora, deje indiferente a nadie, ya sea para bien o para mal. No se anda con rodeos, sino que describe y explica todo de una manera directa.

La realidad no existe

La historia que nos narra consigue enganchar desde el principio, avanzar con suavidad y terminar en el anunciado fin: la muerte. Pero poco importa ese esperado fin porque por el camino, se descubren personas y acontecimientos tan intrigantes e increíbles como la propia historia en sí.

Tras la lectura de este libro solo podemos preguntarnos ¿qué es la realidad? Cada uno de nosotros tenemos siempre una visión de los hechos diferente a la de las personas que vivieron algo que ocurrió a nuestro lado. Nada es totalmente cierto, todo depende del prisma desde el que se mire, tal vez por eso, la máxima de esta novela, el libro tiene cuatro portadas diferentes, con cuatro colores diferentes.

Estamos ante un thriller trepidante, un análisis de la desintegración de los roles amorosos y de las parejas de hoy en día, una sátira social y trece enfoques diferentes de la misma historia, un mezcla de miradas que acaba siendo tan fiel a la realidad como un puzle a la imagen inicial.