
- Los desaciertos en el protocolo real. - Infobae
Las bodas reales se destacan por el estricto protocolo, pero en la boda entre el príncipe Guillermo y Catherine brillaron los desaciertos protocolarios.
En las bodas reales los protocolos suelen ser muy estrictos, y más aún el británico, considerado el más puntual. Sin embargo, la boda del príncipe Guillermo y la princesa Catherine (como deberá ser llamada desde ahora), se destacó por ciertos detalles muy fuera de tono dentro del protocolo real.
Si bien es cierto que todos los invitados son informados con anterioridad acerca de las estrictas reglas que deben cumplirse, para que todo sea perfecto, las cosas no siempre salen como se espera o al menos no como lo espera la familia real, y a continuación mencionaremos algunos detalles discordantes del gran acontecimiento real.
Desaciertos del protocolo real
- El protocolo no permite que las invitadas vayan vestidas de blanco como la novia, pues esta, como protagonista del evento deberá destacar sobre todo; sin embargo Philipa, la hermana de la novia, quien fue su dama de honor, llevaba también un vestido blanco, lo que por supuesto molestó sobremanera y las críticas a este respecto no se hicieron esperar.
- Entre la realeza británica tanto los pajes como otros miembros del cortejo nupcial deben ser menores de 8 años; sin embargo, la princesa haciendo caso omiso de esta estricta norma decidió ir acompañada por su hermana, quien por supuesto es mayor.
- El peinado del príncipe Harry fue bastante moderno, con su cabello alborotado, lo que se encuentra muy lejos de los clásicos cánones que acostumbra la Casa Real.
- El hecho de que Catherine no se recogiera el cabello y lo llevara suelto. Esto por supuesto rompe drásticamente con la tradición y el protocolo de la realeza.
- El accidente de uno de los jinetes de la guardia real que escoltó a la pareja después de la boda, cuando se dirigían al Palacio de Buckingham para su primera recepción oficial como pareja.
- La decisión del príncipe William de no usar alianza matrimonial, acuerdo al que llegó con su novia Catherine y en el caso de ella, que la alianza le quedó tan precisa que por poco el príncipe no puede ponérsela.
- Los exageradísimos y extravagantes tocados de algunas de las invitadas a la boda real, comenzando por los de Eugenia y Beatriz, las primas del príncipe William y el de Camila Parker, la esposa del príncipe Carlos, pues se supone que la ocasión exige algo mucho menos llamativo y al ser integrantes directas de la familia real se esperaba que dieran el ejemplo de buen gusto y protocolo.
- Los dos años que solicitó la pareja a la reina para disfrutar de su matrimonio antes de integrarse de lleno a las actividades de la realeza.
Copyright del artículo: Juliana Echeverry. Contacta con el autor de este artículo para obtener su permiso y autorización expresa para poder usar o publicar su contenido de forma total o parcial.
