Moulin Rouge

En el barrio rojo de Pigalle, en el boulevard de Clichy, se encuentra el Mouline Rouge. Rodeado de sex shops de diferentes tamaños y brillantes colores, el molino rojo destaca por encima de todo lo que le rodea por la historia que emana. Más de cien años de visitas de gente venida de todas las partes del mundo y ofreciendo espectáculos que todavía evocan la Belle Époque. Los precios no son aptos para todos los bolsillos. Para empezar hay normas de vestimenta, y tiene dos opciones: Espectáculo con media botella de cava por 105 euros por persona, o cena + espectáculo a elegir entre dos exquisitos menús (no sé si los van cambiando, pero cuando fuí yo había uno con langosta que quitaba el sentido) de unos 170 euros uno y de 200 euros el otro.

Les Deux Moulins. El café de Amelie

Saliendo del Moulin Rouge a la izquierda, primera calle a la izquierda de nuevo, encontrará la rue Lepic. ¿Qué hay en la rue Lepic? Pues si vio la película Amelie ya sabrá de que le estoy hablando. ¡Exacto! Subiendo la rue Lepic se encuentra la cafetería donde trabajaba la particular protagonista del film con el mismo nombre, interpretada por Audrey Tautou. Si le gustó Amelie, valdrá la pena tomarse un café en el lugar donde se grabaron gran cantidad de escenas de la película: Les deux moulins. Lo encontrará ligeramente cambiado pues el estanco ya no está. La rue Lepic es una callecita estrecha y empedrada con pequeños comercios que recuerdan a las tiendecitas de antes: Fruterías, carnicerías, queserías, pescadería...

Basílica Sacré-Coeur

Remontando las empinadas calles de Montmatre, preside la colina Sacré-Coeur o Basílica del Sagrado Corazón. Está deslumbrante edificación debe su eterna blanqueza debido a que está construida con una piedra que suelta una substancia blanca al contacto con el agua. De este modo, cada vez que llueve en París la basílica se tiñe de blanco, evitando que tenga que pintarse periódicamente para conservar su color . Para acceder a ella y admirar, además, las preciosas de la ciudad, se puede subir la larga escalinata, o bien, de manera rápida y cómoda tomar el funicular que le llevará hasta las puertas de Sacré-Coeur en un minuto y medio por 1, 70 euros. Al caer la noche la visita al lugar es espectacular, con la basílica iluminada acentuando su blanco fantasmal, y las vistas de la ciudad vestida de luces.

Place du Tertre

La Place du Tertre y sus callecitas de alrededor son adorablemente bohemias. La plaza se llena de pintores que hacen retratos de los turistas, y las encantadoras terrazas que la rodean donde se puede tomar un café, comer o cenar. Las callejuelas de alrededor están llenas de tiendecitas donde poder comprar regalos y souvenirs. Es una delicia pasear por allí con la preciosa basílica Sacré-Coeur como telón de fondo. Encontrará restaurantes y cafés muy pintorescos en esta zona a precios moderados para lo caro que supone París en general.